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26 ago La escena más graciosa de todas

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Una muchacha y un muchacho están en el restaurante Katz’s Delicatessen, en Manhattan. Estos dos estudiantes universitarios son amigos. Mientras que Sally Albright (Meg Ryan) es puro optimismo, Harry Burns (Billy Crystal) es un pesimista convencido.

Conversan de todo un poco; entre otros ejes, él recomienda que los amigos nunca deben entablar una relación amorosa y ella piensa que la amistad es el primer paso para que una relación sea duradera. 

Tampoco se ponen de acuerdo sobre otros aspectos relacionados con el sexo. La charla de los contrarios sigue hasta que llegan a un tema de esos delicados: ella asegura que cuando las mujeres fingen sus orgasmos, los hombres nunca se enteran del fraude corporal y emocional del que son objeto.

Harry dice que a él jamás le ha pasado algo como eso, y que de pasarle sabría de inmediato que lo están engañando. 

Sally, para demostrar que ella tiene toda la razón, escenifica un sonoro, amplio y pormenorizado acto de excitación sexual que dura más de un minuto. Acto seguido, sigue comiendo como si nada hubiera pasado.

Tanto Harry como el resto de los comensales del establecimiento quedan de una sola pieza. Uno de los testigos del hecho es una elegante señora (encarnada por Estelle Reiner, esposa del director), que a partir de allí es una fiel creyente del poder afrodisíaco de la comida, tanto así, que le pide a un mesero que le traiga el mismo plato que está degustando la chica.

Estamos hablando de la comedia dramática Cuando Harry encontró a Sally (When Harry Met Sally…, 1989), del director Bob Reiner. 

La escena antes descrita fue seleccionada hace unos días como la más divertida de la historia contemporánea del cine de Hollywood.

Los encargados de llegar a esa conclusión científica fueron James J. Gross, profesor de psicología de la Universidad de California, y Robert W. Levenson, docente de la Universidad de Stanford, quienes estudiaron 250 títulos fílmicos procedentes de la llamada Meca del cine y, además, consultaron a casi 500 personas. 

Ambos estudiosos no están lejos de su hallazgo, ya que en 2008 los integrantes del American Film Institute ubicaron este filme de Rob Reiner en la sexta posición entre las 10 mejores comedias románticas producidas por Hollywood.

La cinta tuvo su par de reconocimientos. La historia escrita por Nora Ephron fue nominada al Oscar en la categoría de mejor guión original y ganó un Bafta (el Oscar inglés) en ese mismo aparte. 

La película, además, obtuvo cuatro nominaciones al Globo de Oro en las categorías de director, actor y actriz cómico y guionista.

Como dato curioso, originalmente ese momento ahora celebrado por los profesores Gross y Levenson no aparecía tal cual en el guión de Nora Ephron, que en la década de 1990 pasaría a las filas de la dirección con películas como Algo para recordar (1993) y Tienes un e-mail (1998), protagonizadas por Tom Hanks y Meg Ryan.

En el texto de Ephron sí se mencionaba que los personajes de Harry y Sally discutieran sobre el orgasmo femenino, pero fue Meg Ryan quien propuso escenificar el orgasmo en vivo y a todo color.

La escena en cuestión no fue lograda a la primera, y Reiner obligó a Ryan a repetir un orgasmo tras otro hasta pasada una hora, cuando el cineasta encontró en su cámara lo que estaba buscando.

Por otro lado, Nora Ephron, Rob Reiner y el productor Andrew Scheinman barajaron llamar a esta producción Just Friends, Playing Melancholy Baby, Boy Meets Girl, Blue Moon, Words of Love, It Had To Be You, Harry, This Is Sally y How They Met.

Hasta el día de hoy, a Ephron no le gusta el título de When Harry Met Sally, aunque cedió ante la presión que sobre ella ejercieron Reiner y Scheiman.

Otro hecho simpático, el parlamento que dice la señora sobre la comida de Sally: “Sírvame lo mismo que le dio a ella”, fue escrito originalmente para que lo dijera Bill Crystal, pero después llegaron a la conclusión de que en boca de una dama desconocida iba a tener un mayor impacto.

El restaurante donde se filmó esa parte de la película existe de verdad y se llama Kat’z Deli. Si usted pide, con reservación previa, el punto más querido del lugar, le tocará un sitio donde podrá leer una leyenda permanente que lo hará, de alguna manera, partícipe de la historia del séptimo arte: “Enhorabuena, estás sentado en la mesa donde Harry conoció a Sally, espero que logres lo que ella logró”.

¿Viste esta simpática película? ¿Te gustó la escena comentada? O bien, ¿qué otras comedias te han llevado a elevados niveles de alegría?

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