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05 jul La escritora Laura Esquivel escribe sobre la desigualdad social

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La protagonista de la novela A Lupita le gustaba planchar ( Suma de Letras) es una mujer policía que observa cómo un sector de México cae dentro del torbellino de la corrupción.

Ella, solitaria, alcohólica y con otros dolores que la atormentan, investiga el asesinato de un político en Iztapalapa.

Lupita, como típico personaje de la novela policíaca, se enfrenta a ese enemigo oculto que es el narcotráfico y los funcionarios sin nobleza.

Una trama bastante distante de las historias románticas que hicieron famosa a Laura Esquivel como Agua para chocolate (1989), La ley del amor (1995) e Íntimas suculencias (1998). Más allá de la descomposición social de su país natal, Esquivel opina, en exclusiva para La Prensa, que el gran tema de su nueva obra es la desintegración en general, tanto la que ocurre a lo interno de las familias como aquella en la que los gobiernos y la sociedad civil global se alejan de los ciudadanos, en especial de los más pobres, a los que deberían proteger por encima de todo.

HAY ALEGRÍAS VACÍAS

La crisis social en la que está sumergido México y el resto del mundo, señala la narradora Laura Esquivel, tiene un responsable principal: la repartición desigual de la riqueza, medida que separa a unos de otros, al punto que la realidad de los pocos millonarios que hay en el planeta es diametralmente contraria al acto de sobrevivir de millones de pobres que se mueren de hambre.

“El sistema actual no está funcionando. Las personas no tienen muchas oportunidades”, entonces, anota la autora mexicana en exclusiva para el diario La Prensa, más de uno se va por el camino equivocado, un tema que aborda en su nueva novela A Lupita le gustaba planchar ( Suma de Letras).

Una solución parcial, dice, es la legalización global de las drogas. “Eso ayudaría”, pero resalta que más allá de inclinarse por esa disposición, la pregunta que todos deben hacerse, y pocos se la formulan viéndose al espejo, es: ¿qué lleva a una persona a tomar la decisión de alejarse de lo legal?

La respuesta, anota Laura Esquivel, es la presión de vivir en un mundo consumista que convence a muchos que los bienes materiales son los únicos capaces de darles felicidad; que la sociedad industrializada lleva a buscar alegrías artificiales como paliativos y que el tiempo no tiene tanta importancia y que, por ello, se puede desperdiciar con toda clase de vicios.

“Hay quienes se drogan para no estar en sus cuerpos y para olvidarse de su triste realidad; porque no son felices en su condición, porque no tienen la oportunidad de vivir de otra manera. Están perdidos en un mundo que los excluye”, indica Laura Esquivel.

¿DESARROLLO?

“Este mundo no toma en cuenta a la mayoría”, agrega Laura Esquivel (1950, Ciudad de México), cuya obra más popular Como agua para chocolate ha sido traducida a más de 30 idiomas.

“El mundo no quiere incluirlos en el reparto de la prosperidad. A mí me da mucha risa cuando se habla de desarrollo, ¿cuál?, si solo contempla al 1% del planeta”, dice mientras añade que si no hay avances reales para todos por igual, quiere decir que en la práctica el desarrollo no existe.

Otro elemento indispensable para salir del atolladero en el que anda la humanidad por estos días, comenta Esquivel, es volver a la espiritualidad, a la que considera como un motor que puede integrar y además ofrecer un sentido de pertenencia, de inclusión a muchos seres humanos.

“En nuestras culturas esa espiritualidad está presente en nuestras deidades, pero también en la comunión que tengamos con el agua, la tierra y con todo el medio ambiente. Antes había una conexión entre todos que hoy se ha perdido”, lamenta.

Lo indispensable, es “reconocerte como parte de un mismo universo; es observar lo bello del medio ambiente, pero también es reconocer al otro que es distinto a uno”.

HISTORIA DE MUJERES DE NOVELA

Hace 10 años, Laura Esquivel escribía el esbozo de lo que luego sería la novela A Lupita le gustaba planchar cuando otra historia, también sobre una mujer mexicana, se le atravesó en su imaginación y dejó en pendiente este argumento.

Se trataba de la biografía novelada La Malinche, la única obra que ha escrito por encargo.

Una década después, la personalidad de Lupita es la misma, lo que sí se modificó fue su entorno, un México que ahora tiene altos niveles de violencia y donde el narcotráfico deja su huella de muerte y corrupción, explica Esquivel.

Lupita, dice, como millones de seres humanos, es un agente de cambio ante una situación de desvarío. Sus problemas son parecidos al del resto de la población que sigue adelante a pesar de la adversidad.

¿Qué novela han leído de Laura Esquivel? ¿Qué opinan de la situación política que vive hoy México?

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