Cine y más Cine y más

10 may Mi estima por ‘Casablanca’

Temas:

Un guión perfecto (más de un escritor la hizo posible a partir de una mediocre obra de teatro). Actuaciones sobresalientes (inolvidables Humphrey Bogart e Ingrid Bergman). Una dirección certera de Michael Curtiz. La historia, el rodaje y el resultado estético de Casablanca hacen posible que su calidad e importancia dentro de la historia del cine esté intacta a pesar del tiempo pasado desde su estreno en 1942.

Para celebrar sus primeros 70 años, en Estados Unidos, donde saben tirar la casa por la ventana cuando se trata de festejar acontecimientos extraordinarios, se proyectó Casablanca en salas de ensayo y arte en una versión restaurada y además se puso a la venta una edición especial en dvd y blue-ray.

El cariño del público y de los críticos ha aumentado con los años. Sus personajes hoy son más reales que muchos seres humanos de carne y hueso. Razones que han convertido a Casablanca en una cinta clave del devenir del séptimo arte no solo estadounidense sino también mundial.

Rick Blaine (Bogart) es el duro, melancólico y varonil dueño del Rick’s Café,  club nocturno frecuentado por los europeos que huyen de la Segunda Guerra Mundial. Mientras que Ilsa Lund (Ingrid) es la hermosa esposa de Laszlo, un activista político de la resistencia contra los nazis, que se refugia como muchos otros en Casablanca (África), ciudad que por entonces era un protectorado francés.

Dos años después, en ese lado del planeta vuelven a encontrarse los amantes luego que tuvieron que separarse en París por culpa de los alemanes que invadieron la Ciudad Luz. Lo que no sabía Rick cuando creyó en el amor en París, es que Ilsa estaba casada con un perseguido político, detenido en un campo de concentración por aquel entonces.

Aunque Casablanca es reverenciado por propios y extraños, fue una película que estuvo a punto de no existir o de ser distinta a como la conocemos hoy. ¿Por qué? Tuvo que sortear una serie de improvisaciones de productores que no tenían idea de lo que hacían y de censuras pensadas por políticos ineptos. Sí, esta gloriosa película fue hija de la casualidad.

Es uno de los mejores guiones de la historia del cine y no se sabe con certeza cuántos escritores la hicieron posible. Oficialmente el crédito lo comparten tres personas: Julius y Philip Epstein y Wowars Kock, pero eso no significa mucho, ya que por entonces el Sindicato de Guionistas de Estados Unidos solo aceptaba tres firmantes como cantidad última.

Hay otros cuatro escritores que algo hicieron con el texto de este melodrama por excelencia, pero se desconoce cuántos más pusieron especias a esta receta perfecta. Entre los oficiales estuvieron Howard Koch, Casey Robinson, Albert Maltz, y el propio productor ejecutivo de la cinta, Hal B. Wallis.

En la década de 1940 habían departamentos de guionistas en los estudios de cine de Hollywood y la Warner Brothers no era la excepción a la regla. Se dice que varios miembros de ese equipo aportaron algún diálogo a un guión que se considera uno de los más acabados del séptimo arte estadounidense y del mundo entero.

Tantas manos en el pastel en vez de causar un caos colaboró a la creación de una cinta justamente considerada un lujo para los oídos y las pupilas. Quizás por eso Casablanca a veces parece una comedia simple y en otras una cinta de humor cínico, o es el motivo por el cual tiene escenas ejemplares de drama bélico y luego tiene salpicadas de suspenso, retoques de novela negra, y por supuesto, su ingrediente más esencial: el melodrama.

Ah, el guión se escribía muchas veces día a día, es decir, que nunca Bogart o Bergman sabían a ciencia cierta cuál sería el destino de sus personajes hasta el último momento del rodaje.

No es invento mío, los miembros de la la Asociación Norteamericana de Escritores la seleccionó como el texto más brillante de la historia fílmica de Estados Unidos. Les paso un par de muestras de la genialidad de este texto fílmico:

Un primer ejemplo: 

Yvonne: ¿Dónde estuviste anoche? 

Rick: Fue hace tanto tiempo que no me acuerdo. 

Yvonne: ¿Te veré esta noche? 

Rick: Nunca hago planes con tanta anticipación.

Segundo ejemplo: 

Strasser: ¿Cuál es su nacionalidad? 

Rick: Borracho.

Tercer ejemplo: 

Rick: Si es diciembre de 1941 en Casablanca, ¿qué hora es en Nueva York? 

Sam: No sé. Se me paró el reloj.

Cuarto ejemplo: 

Rick: Este revólver apunta a tu corazón. 

Renault: Es mi punto menos vulnerable.

Por su lado, los integrantes del American Film Institute consideran Casablanca la más sobresaliente historia de amor jamás rodada (superando a Lo que el viento se llevó), y este mismo colectivo la ha evaluado, en dos ocasiones, como la tercera película más importante de la industria norteña de todos los tiempos después de otros dos clásicos: Citizen Kane y El Padrino.

Un lugar común es decir que el original es mejor que la copia, pero con Casablanca el tiro le sale por la culata a esta máxima no tan absoluta.

La cinta, que obtuvo tres premios Óscar (película, dirección, guión),  se inspira en la obra de teatro Everybody Comes to Rick’s, de Murray Burnett y Joan Alison. Los derechos para llevarla a la pantalla grande fueron de 20 mil dólares, una cantidad bastante considerable para una pieza que no era amparada por un premio destacado tipo el Pulitzer y que era firmada por dos perfectos don nadies. El cheque fue autorizado por Jack Warner, uno de los hermanos que da nombre a la casa productora y distribuidora que todavía hoy existe.

Como ya es usual en el universo del celuloide, la obra de teatro pasó de una productora a otra y nadie quería esta papa caliente, hasta que cayó en las manos de uno de los encargados de buscar materiales para filmes de la Warner Brothers y fue visionario al seleccionrla.

De salida, como pieza, no es que era del todo original la creación de Burnett y Alison, pues eso de que una pareja se enamore en África ya había sido el tema de la película Pepé-Le Moko (1923), de Julien Duvivier y en la denominada Meca del Cine se hizo porque se quería repetir el éxito de Argel (1938), de John Cromwell.

Pero Jack Warner no quería ser el responsable de un clásico ni mucho menos. Lo que pensó inicialmente era hacer un refrito de Argel y unir a los protagonistas originales de Casablanca: Hedy Lamarr y George Raft.

Curiosamente Bogart era el plato de segunda mesa de Warner y eso le molestaba sobremanera al fantástico intérpete, ya que fue también el plan b de El halcón maltés (a Bogart siempre le gustó más esta cinta noir que Casablanca).

¿Qué tenía de atractivo el romance parisino entre un héroe decepcionado y una dama nada convencional? Entre otras, Casablanca no es sola una película romántica a todas luces, sino que además su contenido era bastante progresista para su época.

Era el año de 1942 y la Segunda Guerra Mundial estaba en todo su apogeo. Esto condujo a que Hollywood se esforzara en realizar películas propagandísticas en las que los aliados, principalmente los soldados estadounidenses, fueron los imbatibles luchadores por la paz mundial.

Visto así, Casablanca debía quedar atrapada en el panfleto audiovisual, en el discurso llano y vulgar de lo ideológico, pero su argumento escapó de ese tópico.

No tiene escenas épicas de soldados dando su vida por su patria ni por un ideal. Rick (Humphrey Bogart) es un tipo sarcástico, con una moral bastante delgada y aparentemente le vale un rábano cualquier guerra, pero si se ve al detalle su trama, se descubre que esta cinta es un alegato en contra de las contiendas bélicas en general.

Por estas y otras muchas razones, una de mis diez películas favoritas de toda la vida es Casablanca.

¿Has tenido ocasión de ver Casablanca? Si la respuesta es no, corre a disfrutarla.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.