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19 feb 'Tan fuerte, tan cerca'

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Todos hemos perdido algo en esta vida. Algunos, más de una vez, nos hemos quedado con las manos y el corazón vacío porque hemos perdido una ilusión, un amor, un ser querido, una meta, una batalla…

Por eso, todos sabemos lo que sufren los personajes de la producción Tan fuerte, tan cerca, drama que está nominado al premio Oscar en las categorías de mejor película y actor secundario (Max Von Sydow).

Éramos 14 adultos y una niña no mayor de cinco años los que el sábado pasado estábamos viendo en una sala de la ciudad esta hermosa producción sobre un niño que perdió a su padre en los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2011 en Nueva York.

El director Stephen Daldry, más conocido por joyas cinematográficas como Billy Elliot, Las Horas y El Lector, nos lleva de la mano por el sufrimiento de un chico que desea tener viva la memoria de su papá, pero que tiene terror de olvidarlo con el tiempo o de no poder seguir con su existencia a falta de esa persona tan estimada para él. 

Al ver esta historia de seres rotos por la incomprensión y la irracionalidad, lloré como hacía años que no lo hacía al ver una película. No era el único. Más de uno de esos espectadores que me acompañaron esa tarde también hacía lo propio.

Cuando la película terminó, le preguntó la única menor del público a su papá qué iban a hacer ahora que la proyección había acabado. No sé si le contestó algo porque bajé primero que ellos. Yo, en mi mente, le brindé mi respuesta: ¿qué hay que hacer ahora? Vivir, aunque duela, aunque nos lastimen, aunque nosotros hagamos daño a otros, aunque tropecemos.

¿Es perfecta Tan fuerte, tan cerca? No, porque Daldry no supo sacarle todo el provecho del mundo a actores conocidos como Tom Hanks, Sandra Bullock y Viola Davis. Y por momentos, a fuerza de querer ser profundo e inteligente en cada escena, cae el cineasta en un discurso un poco pretencioso y de sensibilidad exagerada. 

De quien sí pudo sacar una nota notable fue del niño Thomas Horn (ganó el Critics Choice Awards por su papel), que nos mostró la desesperación de un chiquito porque no entiende el complejo universo de los adultos. 

También consiguió un alto nivel de Max Von Sydow, quien encarna a un anciano que un trauma lo llevó a ser voluntariamente mudo. El veterano intérprete comunicó tanto con sus ojos, sus manos y su rostro. Está realmente soberbio.

Cuando estuve más repuesto, llamé a mi esposa por teléfono, pero cayó en correo de voz. De seguro estaba vigilando a nuestro hijo Diego, que es un maravilloso torbellino de nunca parar. Igual le dejé un mensaje en el que le comentaba que la quería mucho y le pedí que le dijera a Diego que también lo amaba.

Al final, lo más sobresaliente de Tan fuerte, tan cerca es que nos ayuda a enfrentarnos a nuestros miedos y dolores, y además colabora a que dejemos en libertad al buen ser humano que todos llevamos dentro del alma, pero que los prejuicios, la rabia, los odios y demás defectos nos impiden sacar a flote con la frecuencia debida.

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