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28 ago ¡A por ellos!: dos monjas rebeldes

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¡A por ellos! es especial, entre otros motivos, porque es la primera vez en más de 25 años que un premio Ricardo Miró sección teatro está en escena a la par que hace una semana se celebraba el hecho de que la obra saliera  en su formato libro, en el marco de la octava Feria Internacional del Libro.

Me gustó que ¡A por ellos!, escrita y dirigida por Winnie Sittón, fuera desarrollada con economía de personajes. Es prácticamente un cuerpo a cuerpo entre dos personajes principales, más cinco secundarios, lo que hace fácil de montarla.

Sus dos personajes anclas, Sor Margarita y Sor Catalina, me recuerdan a las películas de Frank Capra, el director estadounidense que prácticamente inventó en Hollywood la figura del héroe casual que es un ciudadano común y corriente, pero que le toca vivir experiencias extraordinarias que antaño estaban reservadas para los soldados, los policías, los bomberos, etc.

En este caso, dos monjas simpáticas, santamente ingenuas, pero también de armas a  tomar. Estas adorables vándalas tienen la misión divina de asesinar al papa, una premisa argumental de por sí desafiante.

Antes de que algún fanático religioso se rompa su ropa, cabe señalar que la Iglesia Católica es  una metáfora más del poder, ya sea el poder religioso, social, económico o de cualquier índole que oprime a muchos y que beneficia a pocos.

Sittón, desde la risa seria, profundiza en esa rebeldía ante la figura del poder desde una especie de realidad de tira cómica, donde sus monjas parecen sacadas de una novela policíaca de la década de 1940, de un cómic de superhéroes de la Marvel, de un melodrama histérico tipo Pedro Almódovar, de un festivo musical desafinado, de una película de acción tipo Harry el Sucio o un thriller de suspenso intencionalmente absurdo.

Las religiosas de Sittón están edificadas a partir de un retablo de múltiples miradas. Se me antoja pensar que  son una amalgama entre la divertida monja a cargo de Whoopi Goldberg en Sister Act, el monje investigativo interpretado por Sean Connery de En el nombre de la rosa, el peculiar sacerdote encarnado por Rowan Atkinson en Cuatro bodas y un funeral y el misionero a cargo de Jeremy Irons en La misión, aunque versión Bruce Willis en la saga de Duro de matar.

¡A por ellos! se presenta en el teatro La Quadra hasta el 1 de septiembre, de martes a sábado a las 8:00 p.m., y los domingos a las 6:00 p.m.

Brillante labor la de las monjas encarnadas por Nyra Soberón Torchia y Nuria Mateu, a quienes acompañan en el elenco Elisa Fernández, Rossana Uribe y Ariel Gigena.

POSMODERNISMO

La postura ideológica de Sittón es hija del posmodernismo más puro, pues su teatro nunca ha querido ser realista ni mucho menos naturalista, pues el buen arte es mentiroso y tramposo.

Por eso usa símbolos narrativos y audiovisuales de la cultura culta y de la pop sin ninguna pena.

¡A por ellos! lleva al espectador a una disyuntiva: quedarse callado ante las injusticias cotidianas o hacer algo para remediar lo que ha perdido su rumbo, llámese la fe, la educación, el transporte colectivo o la democracia.

Enantito (2010), su anterior texto y montaje, tiene puntos en común con ¡A por ellos! En ambas piezas hay una riqueza a la hora de usar distintas fuentes de inspiración para contar historias que reivindican a ese pueblo callado, sometido y cansado, que un día despierta de su letargo y dice hasta aquí.

Ambas son comedias, entre negras y disparatadas. Las dos tienen como foco central un estudio sobre la falta de que todos seamos héroes de alguna manera. En este dúo son mujeres las que se toman la dura tarea de salvarnos de la tiranía, la hipocresía y lo tradicional.

Mientras que en Enantito las protagonistas son un trío de revolucionarias estrafalarias que se ocultan tras la fallada de ser miembros del trío musical Las Tembol, en ¡A por ellos! nuestras salvadoras son dos monjas que escuchan de la propia voz de un Dios cansado y con deseos de jubilarse, que se debe poner un fin a tanta idea sin sentido que hay en la Iglesia y que ellas deben resolver el problema de raíz.

Tanto Las Tembol como las monjas se manifiestan ante una realidad apabullante y desigual. En ambos textos, Winnie Sittón ofrece una radiografía del estado de un mundo caótico.

Tanto sus cantantes como sus monjas tienen un final trágico, porque los verdaderos héroes deben ser traicionados, olvidados, asesinados o marginados por aquellos que piensan que a las ideas se les puede matar o reducir.

¡A por ellos! es la clase de pieza literaria que se atreve a decir en voz alta lo que nosotros a veces callamos por cobardía o comodidad.

Se las recomiendo, de verdad que les va a encantar.

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