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08 sep 'El murmullo de las abejas' o la añoranza por el ayer

Hoy martes 8 de septiembre, a las 7:00 p.m., se presenta la novela El murmullo de las abejas, de Sofía Segovia, en la librería El Hombre de la Mancha de Multiplaza.

En ‘El murmullo de las abejas’ se indaga un período histórico importante para México en general, aunque se concentra en la visión y el sentir  del noreste del país.

La conclusión a la que ha llegado la novelista Sofía Segovia es que “el pasado duele y por eso preferimos el olvido”. La conclusión a la que ha llegado la novelista Sofía Segovia es que “el pasado duele y por eso preferimos el olvido”.
La conclusión a la que ha llegado la novelista Sofía Segovia es que “el pasado duele y por eso preferimos el olvido”. CORTESÍA/ Sofía Segovia

Aunque la trama de la novela El murmullo de las abejas es ficción, rescata lo que Sofía Segovia imaginó que sus abuelos y sus contemporáneos debieron sufrir durante la Revolución Mexicana y la Reforma Agraria.

Luego hay algunas anécdotas que contaba el abuelo de esta narradora mexicana y que ella tomó prestadas para darle dimensión a esta trama literaria sobre el amor a la tierra, a las costumbres y a la familia, y de cómo las guerras afectan a todos, ricos y pobres, chicos y grandes.

“De anécdota en anécdota, se fue creando en mí un recuerdo de la ciudad de Linares de mi abuelo, y fue esa, no la moderna, la que surgió al escribir esta historia. Mi abuelo murió cuando yo tenía nueve años, pero mi papá las siguió contando”, recuerda Sofía Segovia, que presenta hoy martes 8 de septiembre, a las 7:00 p.m., El murmullo de las abejas en la librería El Hombre de la Mancha de Multiplaza.

“Todas las anécdotas que tenemos en el archivo familiar nos hacen reír. Pero ahora que soy mayor, con más sensibilidad, me doy cuenta de que en ellas se asoma una nostalgia nunca expresada con palabras. Si hoy viviera mi abuelo le preguntaría por qué nunca transmitió lo doloroso que fue dejar atrás tierras, amistades, raíces, tradiciones”, agrega quien nació en Monterrey y donde hoy reside con su esposo, sus hijos y sus mascotas.

En ‘El murmullo de las abejas’ se indaga un período histórico importante para México en general, aunque se concentra en la visión y el sentir del noreste del país.

NANAS QUERIDAS

El murmullo de las abejas ( Lumen) también es un homenaje a las nanas.

La que ayudó a criar a la abuela de Sofía Segovia se parece a la nana Reja que aparece en su obra, y la que vigiló y acompañó a la autora está representada en el personaje de la cuentacuentos Soledad Betancourt.

“Así se llamaba en la vida real” y era quien le compartía historias, canciones y mucho cariño. “La enterramos el día en que me enteré de que El murmullo de las abejas sería publicada, pero vio el manuscrito unos días antes y vio su nombre plasmado. Me queda ese consuelo. Ella me contó los cuentos de la infancia. Ella me arrulló. Años después me despidió cuando me casé. Fue como mi segunda madre”, rememora quien estudió comunicación en la Universidad de Monterrey.

Sofía Segovia iba a ser periodista, aunque pronto se dio cuenta de que le gustaba más la ficción que la realidad y por eso se hizo escritora. Expandir Imagen
Sofía Segovia iba a ser periodista, aunque pronto se dio cuenta de que le gustaba más la ficción que la realidad y por eso se hizo escritora. CORTESÍA/Sofía Segovia

La presencia de las nanas en el núcleo familiar mexicano del presente ha cambiado para bien. “Las mujeres mexicanas hoy en día tienen muchas más oportunidades de empleo y de desarrollo que las que tuvo mi nana hace 50 años. Antes se integraban a una familia y la hacían suya. Ahora siguen siendo necesarias y hay muchas que todavía se emplean en hogares para cuidar niños, pero ya no entregan su vida como hacían antes: buscan hacer la propia”.

La conclusión a la que ha llegado la novelista Sofía Segovia es que “el pasado duele y por eso preferimos el olvido”.

UNA NOVELA QUE INVITA A RECORDAR

En la novela El murmullo de las abejas, Sofía Segovia retrata a una familia en medio de la revolución mexicana (1910-1920).

Sus personajes, desde la callada nana Reja y en especial Simonopio, el dulce amigo de las abejas, están enraizados al medio ambiente en el noreste mexicano de inicios del siglo XX.

Los hombres y mujeres de su obra son símbolos de la vida y de la necesidad de no olvidar el pasado.

-¿Cómo diseñó Sofía Segovia a seres como Simonopio y a la nana Reja?

Simonopio y nana Reja surgieron con fuerza desde su primer encuentro. Ambos misteriosos, silenciosos; ambos buenos escuchas, ambos que hacen usos de sentidos más allá de los aceptados. Su primer encuentro los ata para siempre con el tercer gran personaje que son, en conjunto, las abejas. De ahí que de ellos surgiera el elemento mágico de esta novela. De ellos y de la relación innegable que tienen con la naturaleza. Cuando eso quedó establecido, las posibilidades para ellos me parecieron infinitas.

-Presenta la guerra como un suceso que afectó a toda la sociedad sin importar riquezas o educación. Es decir, la humanizó.

Fue uno de mis propósitos iniciales: no caer en escribir un documento histórico más. No soy historiadora, soy novelista. Quería escribir una historia sobre una familia que vive y sufre un momento histórico. Y por eso esta novela va más sobre lo que se siente ser humano durante una guerra que sobre la guerra misma.

DISTANCIAS

-El noreste de México ha tenido más conexión con Estados Unidos que con el propio México.

No olvidemos que hubo un tiempo en el que el noreste de México comprendía Texas también, antes de que nos la arrebataran. Con Texas nos une la cercanía, la historia, la geografía y el clima. Hasta nuestros trajes típicos se parecen. No es de extrañar que se hayan establecido lazos fuertes que continúan hasta hoy.

-¿Hoy día cómo es esa conexión entre ese costado del México profundo en relación con México D.F.?

Es difícil. Por más vuelos, carreteras o internet que nos unan, nos separa el centralismo que lo domina todo aún.

-¿En qué medida el mexicano promedio sabe de la Revolución Mexicana?

El mexicano promedio sabe de la Revolución lo que la historia oficial les ha querido informar: una historia incompleta, desbalanceada, coja; una sola versión.

-¿Quién ganó en esa Revolución?

La historia oficial dice que todos ganamos; pero se debe revisar la historia oficial para completar la historia. Lo curioso es que nunca se habla sobre quién perdió.

- ¿Qué vestigios quedan de esa Revolución en la sociedad mexicana del presente?

Es una historia a la que nunca se le puso punto final y sigue inconclusa en cada individuo obligado a abandonar el campo para migrar a las ciudades o a los Estados Unidos.

VIVIR EL PRESENTE

-La novela es una recuperación de la memoria individual y colectiva del pasado histórico.

Rudyard Kipling dijo que si la historia se contara en forma de cuentos, nunca se olvidaría. Lo creo plenamente. El murmullo de las abejas es una invitación a recordar. Hace además otra invitación, a través de los narradores, a ver y entender todos los puntos de vista aunque sean contrarios, como debe estudiarse la historia de un país.

-¿Por qué tenemos un afán por olvidar y concentrarnos en el hoy y en el mañana?

En México tenemos gran facilidad para olvidar el pasado casi inmediato para vivir en el presente y, por tanto, planear mal el futuro. Son características que tal vez tenemos en común todos los países de Latinoamérica. Mi conclusión es que el pasado duele y por eso preferimos el olvido; también, como nos sucede en el noreste desértico de México, bastante difícil es salir adelante en el día a día y por tanto resulta práctico no cargar y heredar a la siguiente generación el peso del pasado. Pero ha resultado contraproducente, pues no aprendemos nada de las lecciones que da la historia.

-La novela también es un homenaje a la infancia. ¿Qué tal fue la suya?

Soy la quinta de seis hermanos. Siempre había compañía, ruido, juegos, plática interesante, gente de visita, alguna pelea que solucionábamos con sorprendente facilidad. Todos éramos deportistas. Pero también tenía mis momentos de retiro propicios para fantasear y leer. Fui una niña feliz.

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