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04 mar La noche más oscura, una película valiosa

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Esa premisa machista en Hollywood de que las realizadoras de cine deben abordar temas delicados por su condición de damas, la echa por tierra la directora Kathryn Bigelow, que vuelve a sorprenderme con La noche más oscura.

Su nueva producción hace que el séptimo arte estadounidense sea contemporáneo, es decir, que tenga la capacidad de estudiar desde la imaginación la realidad del momento. Como ya todos sabrán, La noche más oscura es sobre el proceso que dio con la captura y posterior ejecución de uno de los terroristas más buscados por la justicia de la Unión Americana: Osama Bin Laden.

Esta cinta recibió duros ataques de autoridades de alto nivel de la CIA y por parte de congresistas republicanos y demócratas en su país. Además, igual recibió acusaciones de traidora o de patriota tanto de la derecha intelectual como de los progresistas de la elite cultural.

Unos acusaban a Bigelow y a Mark Boal (su guionista) de exagerar o mentir sobre los procesos de tortura que se usaron para que las fuentes indicaran dónde estaba el número uno de Al Qaeda, y otros la criticaban por utilizar material secreto y clasificado y que lo haya dado a conocer a través de la pantalla grande.

Una de las funciones del cine es estudiar su tiempo, y Bigelow lo hace con solvencia al plantear que las víctimas pueden convertirse en victimarios cuando en el camino desean hacer justicia a toda costa, en este caso, por los crímenes cometidos en Nueva York y Washington a raíz de los cobardes ataques del 11 de septiembre de 2001 por parte de Al Qaeda.

Bigelow no cae en la trampa de convertir en un simple enemigo al distinto a ella. Sabe que el cine de acción y aventuras de Hollywood siempre ha convertido al caucásico como el defensor del planeta y los enemigos son los indios, los entonces soviéticos, los latinoamericanos, los orientales y, más recientemente, los terroristas islamistas.

Por eso, La noche más oscura plantea si es justificado o no el uso de torturas para obtener respuestas, al mostrar distintos métodos que supuestamente utiliza el Gobierno de Estados Unidos. Bigelow le pregunta a la audiencia si el fin justifica los medios como nos enseñó Maquiavelo.

Bigelow entra de nuevo al ruedo sobre el protagonismo de Estados Unidos en la política y la guerra. Ya lo hizo The Hurt Locker, cinta sobre el conflicto bélico en Irak que obtuvo seis premios Óscar en 2010, incluyendo mejor película del año. Vuelve a ingresar al campo de batalla en una época donde ambos temas son populares en Estados Unidos, tanto en la televisión con series como Homeland como en largometrajes tipo Argo.

Tantas espinas tiene esa rosa que es La noche más oscura, que la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood solo le dio cinco nominaciones al Óscar: película, actriz principal (Jessica Chastain), guión original (Boal), montaje (Dylan Tichenor y William Goldenberg) y efectos sonoros, pero Bigelow no fue nominada como directora, otra prueba de que a este grupo le falta valentía y arrojo.

Uno de los miembros de la Academia, el actor David Clennon, dijo públicamente que no votaría por esta película (está prohibido anunciar por quiénes votan los integrantes de este colectivo) e hizo campaña para que otros hicieran lo mismo.

¿Qué pasó? Al final de la noche, esta producción obtuvo solo una estatuilla dorada, la de Paul N.J. Ottosson por los efectos sonoros.

¿Le gusta al espectador promedio panameño películas como La noche más oscura? Es una pena comprobar que no, que lo suyo es el cine de evasión, pues la cinta de Bigelow quedó en tercer lugar entre las películas más vistas en el istmo el fin de semana pasado. El segundo lugar fue Las aventuras de Tadeo y el primer lugar, Duro de Matar 5. Dime qué tipo de cine consumes y te diré quién eres.

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