Cine y más Cine y más

11 jul Un "nuevo" Hombre Araña

Temas:

Durante toda la proyección de El sorprendente Hombre Araña (The Amazing Spiderman) tuve una permanente sensación de que esto ya lo vi. Con esmerados efectos especiales y con un veloz ritmo narrativo también hay una constante necesidad de tratar de que el espectador olvide tanto evidente déjà vu junto.

El 40% del argumento se concentra en contar la misma historia ya conocida por la mayoría de los consumidores del personaje que cumple 50 años de existencia: cómo adquiere Peter Parker sus poderes, cómo administra esa nueva fuerza adquirida, la responsabilidad que conlleva estar por encima de los demás en ciertos aspectos, etc.

¿Exagero? No, con decirles que mi hijo Diego, de cinco años y unos cuantos meses, vio la primera escena de esta película, cuando el niño está sentado en la escalera, y mi retoño supo que pronto vendría el momento en que los padres de Peter lo iban a abandonar y lo dejarían donde sus tíos. Así de enorme es la novedad argumental que ofrece esta producción. Claro, entiendo que Diego tiene la ventaja que ha visto la anterior saga a cargo de Sam Raimi más de una docena de veces.

Los giros, sorpresas o cambios de la trama se cuentan con los dedos y son más cosméticos que esenciales: hay una variación de cómo pica la araña al curioso mortal (en la del director Sam Raimi es por estar tomando fotos a una chica en un museo de ciencia y en la del cineasta Marc Webb por ingresar sin permiso a un laboratorio), que ya no es una vecina el motivo de los sueños amorosos de Peter si no su compañera de colegio (cambie a Mary Jane por Gwen Stacy y ya), que en vez del amargado director del periódico The Daily Bugle, donde labora Peter como fotógrafo, aparece otro amargado encarnado en el desconfiado papá de Gwen, y que las telarañas ya no forman parte de la metamorfosis que sufrió Peter sino que Parker las construye él mismo, etc. Wao, qué ingenio.

Hago una parada. Aunque el diseño de la personalidad del capitán Stacy, el papá de Gwen, es más de lo mismo, sí me gustó un parlamento que dijo, uno de los mejores de toda la película, cuando le comenta a Peter: "¿Un lagarto gigante anda suelto por Nueva York? ¿Quién te creés que soy, el jefe de la policía de Tokio?”.

Entiendo que el cine se trata de usar el lenguaje universal de las imágenes para narrar de forma rápida una historia, pero ¿qué sentido tiene volver a mostrarnos a Peter practicando hasta saber manejar su telaraña o su constante columpiarse por los rascacielos de Nueva York hasta dominar su peculiar técnica de transporte?

Por otro lado, Marc Webb toma la desafortunada decisión de cambiar el tono de esta saga. De las aventuras cándidas de un nerd asustadizo que hizo Sam Raimi, pasó a un thriller de suspenso supuestamente gótico combinado con un drama de amor juvenil.

El tono lúgubre de esta nueva entrega no aporta nada que Tim Burton y Christopher Nolan hayan hecho con sus respectivos Batman. ¿Qué El Sorprendente Hombre Araña quiso emular a Batman? Admirar es un punto aplaudible, imitar sin aportar es algo decepcionante como pasó en este caso.

Webb brinda una visión sombría que desarrolla sin identidad propia. Parece que él mismo no escuchó el parlamento que dice una maestra de Peter cuando lo ve llegar al salón de clases: "en la historia de la literatura no hay más que un tema: el de la identidad”.

Encima, Webb no llega hasta las últimas consecuencias como sí hicieron Burton y Nolan. Hay momentos en que Webb se asusta de su propia propuesta sombría, quizás porque recuerda que a Spiderman también lo van a ver pequeños y no solo adolescentes, entonces se saca debajo de la manga escenas "tiernas y divertidas" como las del metro, la de la cancha de baloncesto y cuando el padre de Gwen le propone algo de comer a su hija. Es decir, no se atreve a ser tan oscuro como Burton y Nolan. Entonces, ¿en qué quedamos Webb?

Las tres primeras películas de Sam Raimi me gustaban porque tenían esa inocencia que Peter Parker/El Hombre Araña transmite en sus actos y decisiones. Porque recordemos que este es uno de los más cándidos antihéroes que tiene la Marvel, una marca editorial especializada en personajes dolorosos, vengativos, tristes, melancólicos; o sea, seres humanos atormentados.

Hagan el ejercicio y verán. Peter es un pan de dulce comparado con otros atormentados hijos de esta empresa de cómic como Iron Man, Hulk, Johnny Blaze y Wolverine.

Sí, me gustaba ver las propuestas de Raimi con mi hijo porque tenían ese espíritu de los juegos de los niños que imaginan que son el valiente arácnido y que salvan a la ciudad de Nueva York de las garras de los malvados. Admito que eran un poco bucólicas y medio cursis, pero en el fondo eran más lúdicas y sanas, incluso la tercera entrega, que fue la más gótica de todas, aunque la menos acabada quizás por ser la más ambiciosa.

Ojo, no es que esté en contra que el Hombre Araña regresara a la pantalla grande. Estuve encantado cuando Tim Burton trajo de vuelta a Batman y cuando Christopher Nolan mejoró aún más al vigilante de Ciudad Gótica (por favor olvidemos el crimen que cometió Schumacher) y que Bryan Singer pulió a su Superman en comparación de lo que hizo Richard Donner en las décadas de 1970 y 1980. El detalle es hacerlo de la forma equivocada como lo hizo Webb.

Otro punto. El villano de El Sorprendente Hombre Araña fue una desilusión. En términos visuales era una combinación entre Hulk y el Hombre Arena. Otra prueba infantil que me respalda. Juan David, de tres años de edad, hijo de una compañera de trabajo, le comentó a su mamá que el malvado de turno, el Lagarto/el doctor Connors, se transformaba de forma bastante parecida a como lo ha hecho Hulk en el cine. ¿Qué tal?

Entiendo que la tercera Spiderman era complicada y confusa, pero por lo menos Raimi nos ofreció en términos de trama mucho de dónde cortar en comparación con Webb, ya que Sam se dio el lujo de ofrecernos una galería de villanos: Venom/Eddie Brock, New Goblin/Harry Osborn, Sandman/Flint Marko y el propio alter ego de Parker/Spider. ¿Pasó lo mismo con Lagarto? Ni de cerca.

¿ El Sorprendente Hombre Araña es la peor película sobre superhéroes del cómic que se ha hecho en Hollywood? Tampoco así, es entretenida y agradable. Incluso, si fuera la primera que se hace sobre Spiderman con actores de carne y hueso estaría aplaudiendo en este preciso momento.

No, las peores adaptaciones cinematográficas de seres surgidos del cómic son títulos como Elektra (2005), Catwoman (2004), Daredevil (2003), Barb Wire (1995) y The Punisher (1989), entre otras.

¿Tenía sentido hacer otra película del mismo personaje creado por Stan Lee, tomando en cuenta que la última de Raimi se estrenó hace apenas cinco años? Cero sentido.

¿Soy el único? No. La nueva entrega del superhéroe recibió solo el 73% de las preferencias de los consultados en rottentomatoes.com y por apenas el 66% de los de metacritic.com. Es decir, esta cinta recibió bajas calificaciones de ambos sitios web especializados que se encargan de recopilar las opiniones de los críticos de cine, principalmente de Estados Unidos.

¿Qué me gustó de esta producción? Vamos para allá.

Argumentalmente el personaje de Gwen Stacy es mucho más interesante que el de Mary Jaen, y que la actriz Emma Stone es más solvente que su colega Kirsten Dunst. También el Peter Parker que lucha por el cariño de su dama me pareció más acabado de la mano de Andrew Garfield que la propuesta que ofreció Tobey Maguire.

Obviamente, Martin Sheen y Sally Field están estupendos en sus papeles de los tíos de Peter. Se trata de dos soberbios  intérpretes que nadie puede cansarse de ver en el cine.

Esta cinta funciona más como drama romántico que como filme de acción sobre superhéroes. De allí que las escenas más valiosas de El Sorprendente Hombre Araña son cuando los personajes de Peter Parker y Gwen Stacy están juntos, ya sea porque están en las gradas de un campo de futbol americano o besándose en una terraza o porque unen fuerzas para acabar con el dichoso Lagarto.

Funciona como historia de amor y sacrificio gracias a que Marc Webb, que viene del mundo de los videojuegos, firmó una bella comedia romántica: (500) Days of Summer (2009). Vaya, también colaboró que Garfield (británico de 28 años) y Stone (estadounidense de 23 años) son novios desde que comenzaron el rodaje de El Sorprendente Hombre Araña, por lo que se ve en escena ocurre también en sus jóvenes corazones.

En términos visuales, Webb supera a Saimi. Su factura es más moderna y depurada, y su montaje es trepidente. El suyo es un producto rico de ver, aunque, ya les digo, argumentalmente no ofrece nada diferente a lo ya conocido.

O sea, fueron más los puntos en contra que los de a favor en relación con este “nuevo” Hombre Araña.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.