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24 ene Un panameño está en la carrera por el Óscar gracias a The Act of Killing

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En 1965, los militares en Indonesia consideraron que la gente de izquierda no era humana, y por ende, había que exterminarla. El general Suharto, presidente y dictador, aprobó tan útil medida.

Cualquiera podía ser enemigo: estudiantes, maestros, intelectuales, periodistas, campesinos, inmigrantes...

Solo bastaba acusarlos de comunistas, con o sin pruebas, para que murieran a golpes o apaleados o arrastrados por las calles o atados con alambres de púas o con un disparo en la frente o encendían sus casas con ellos dentro...

Solo en 1965 fueron asesinados más de un millón de personas a manos de soldados y paramilitares.

Hubo asesinos, de sangre fría y corazón inerte, que conversaron sobre lo ocurrido con los directores Joshua Oppenheimer y Christine Cynn para The Act of Killing, que está nominado al premio Oscar en la categoría de mejor largometraje documental, cuya fotografía la hizo el panameño Carlos Arango De Montis junto con Lars Skree.

Los asesinos le explicaron al equipo de producción los procesos de eliminación sistemática y cómo las drogas les daban fuerza para su tarea letal.

Además, brindaron las directrices de las escenas recreadas que aparecen en el filme, para que el espectador sepa cómo eliminaban a sus enemigos.

Cuando Oppenheimer compartió con Arango De Montis, ambos han colaborado en filmes en Inglaterra, su deseo de hacer un recuento de aquella época, el istmeño fue el primero en decir que sí. Así comenzó un proyecto que duró siete años en hacerse posible y que dio como resultado uno de los documentales más reverenciados de 2013.

UNA ÉPOCA DOLOROSA

The Act of Killing, que obtuvo 32 premios internacionales y se proyectó en 23 festivales de cine, se hizo gracias a un equipo de 10 creadores comprometidos con esa clase de películas que saben denunciar atrocidades.

Uno de los responsables de este largometraje, que está nominado al Oscar en la categoría de mejor documental, es el panameño Carlos Arango de Montis, director de fotografía.

“Hacer un documental es creación en el momento, hay muchas cosas que se ruedan sin saber con qué te vas a encontrar”, explica vía telefónica desde Bogotá, ciudad colombiana donde reside desde hace 5 años.

El rodaje se completó luego de seis viajes a Indonesia a lo largo de siete años, travesías en las que estuvo personalmente, salvo en la última, en la que no pudo participar por otros compromisos laborales.

No le fue complicado enfrentarse al dolor de forma tan directa, en escenas donde se explicaba cómo se violaban los derechos humanos más elementales en Indonesia bajo el gobierno del seudo presidente Suharto (1967-1998).

“Sí es un tema fuerte, pero yo estoy acostumbrado a esta clase de situaciones”, indica en exclusiva para este diario Arango de Montis, quien estudió cine en el Instituto Nicaragüense de Cine y más tarde en la Escuela de San Antonio de los Baños de La Habana, Cuba.

Su infancia fue en Panamá durante la dictadura militar, su adolescencia la pasó en Nicaragua en medio de una situación parecida a una guerra, y después pasó por el convulsionado México.

The Act of Killing te hará reflexionar sobre una problemática que se repite en muchos países. Aunque la historia sea en Indonesia, lo que expresa el filme es universal”, plantea el director, quien amó su oficio de la mano de su padre, que fue fotógrafo.

Sabía que el tema de Suharto y sus secuaces podía interesar dentro y fuera de Asia, aunque no se imaginaba que iban a recibir tantos elogios por parte de la crítica, desde The Guardian hasta Variety, pasando por The Hollywood Reporter y The New York Times.

ESTATUILLA DORADA

En ocasiones no sabían si tendrían el dinero suficiente para terminar la cinta, o cuando  rodaban alguna escena no podían acabarla porque alguna fuente o actor se cuestionaba si quería ser parte del proyecto por su contundente contenido.

La noticia del Oscar  agarró desprevenido a Arango de Montis.

Estaba convencido de que las nominaciones las anunciaban en la tarde y esa mañana no pensó en el tema hasta que durante el desayuno consultó su página de Facebook y se enteró de la buena nueva por un amigo de su infancia en Panamá.

No sabe cuántos del equipo irán a la ceremonia en Los Ángeles el 2 de marzo.

“El acceso es muy restringido y son pocas entradas”, comenta Arango de Montis, que colabora en Colombia con las cadenas Caracol y RTI Televisión.

Admite que esta coproducción entre Dinamarca, Noruega y Reino Unido tiene la desventaja de tener una compañía distribuidora que no tiene el suficiente fondo monetario para promocionarla entre los miembros de la Academia de Hollywood.

Opina que tanto la temática desarrollada como la estructura de la historia son diferentes, y la enorme cantidad de distinciones obtenidas son tres elementos que los pueden beneficiar, dice.

El documental tiene tres versiones. Una es el corte del director (el cineasta es quien la edita o supervisa la edición), que es la más larga (dura 159 minutos), hay otra más corta para cuando se estrenó en China (115) y una más para cuando se transmita por televisión.

LA PATRIA

La última vez que vino  fue el año pasado para el Festival de Cine de Panamá.

“Me gusta colaborar con el cine nacional”, destaca este director, quien residió en San Francisco y Punta Paitilla.

Por ejemplo, lo hizo con la directora Pituka Ortega de Heilbron en  su cortometraje El Mandado y ahora con su documental La Ruta, y con el realizador Enrique Castro en el cortometraje Wata y el documental Familia.

Para mediados de 2014 tiene dos proyectos istmeños: los largometrajes Sultán, de Enrique Castro, y Salsipuedes, de Ricardo Aguilar.

Ve con ojos de optimismo el crecimiento del cine nuestro. “Un país que no tiene cine se queda corto en su memoria histórica”.

Le gustaría hacer una película sobre “el origen de Panamá como nación y su relación con Estados Unidos”,  y otra sobre “las grandes diferencias sociales que existen hoy en el país”.

¿Cómo vislumbran el futuro del cine hecho en Panamá? ¿Qué historias de Panamá deben ser contadas desde la mirada del séptimo arte?

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