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19 ago La película más triste del mundo

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La película más triste de la historia del cine estadounidense es El Campeón, rodada en 1979 por el director italiano Franco Zeffirelli. No es invento ni un capricho mío, es un asunto científicamente comprobado.

A esa conclusión llegaron James J. Gross, profesor de psicología de la Universidad de California, y Robert W. Levenson, docente de la Universidad de Stanford.

Estos señores no son unos improvisados. ¡Qué va! Su decisión la tomaron después de ver más de 250 películas y de consultar a críticos de cine, productores, actores, colegas y público promedio sobre aquellos títulos que los llevan a soltar lágrimas fáciles.

El Campeón es un remake de un título filmado originalmente en 1931 a partir de una historia de Frances Marion y Leonard Praskins.

En ambos títulos, el argumento es más o menos el mismo: un exboxeador (Billy), borracho y medio inútil, pero de buen corazón, sobrevive con su pequeño hijo (T.J.). Un día decide enfrentar a la suerte y regresa a la acción deportiva, pero la suerte le da la espalda y al hombre le dan una paliza.

En la versión de 1979, el niño es interpretado por Ricky Schroder y Billy (su papá) fue una responsabilidad de Jon Voight.

La escena triste en cuestión dura unos tres minutos. Es cuando T.J. está en el camerino junto a su papá y otros miembros del equipo técnico del boxeador. El adulto, en una camilla, le dice unas cuantas palabras de aliento a su chico y después cierra los ojos para siempre. Entonces, el pequeño le toma la mano al deportista y le da un beso en la mejilla porque no sabe qué ha pasado; al ver que no responde, le dice desesperado a un Billy ya sin vida: “Campeón, ¡despierta! No duermas ahora. ¡Tienes que ir a casa!”.

Vea la escena en Youtube, y si usted no termina por lo menos algo compungido, entonces usted es una roca andante.

Bueno, aparte de si usted es de piedra o si su corazón funciona adecuadamente, le comento que el cine en general, y El Campeón en particular, es un colaborador de la psicología. Si usted cree que exagero, le cuento que es la purita verdad, el séptimo arte ayuda a comprender mejor el comportamiento humano.

El Campeón es tan conmovedor (me consta, cada vez que la veo terminando llorando, como ahora que la volvía a ver para redactar estas líneas)que ha sido utilizado para experimentos psicológicos de acuerdo con una noticia publicada esta semana por el diario El País de España, quien a su vez se basa en un reportaje publicado este mes por una revista científica que edita el Museo Smithsonian.

Por ejemplo, Gross y Levenson echaron mano de El Campeón para ver si una persona depresiva es más propensa al llanto que alguien que es pura alegría, o si cuando se está triste es más dado a gastar dinero como un paliativo ante el dolor. Sí, a las dos pruebas.

En Holanda los psicólogos han utilizado El Campeón para ver si cuando uno está afligido del alma es más propenso a comer más y si estar apagado, dominado por la pesadumbre, lleva a que la gente fume con mayor frecuencia, y la respuesta para ambas es sí.

El Campeón no es el único título recomendado por Gross y Levenson cuando se trata de llorar a cántaros o cuando la melancolía nos atrapa. En su investigación encontraron que hay otros dos títulos clave: el segundo puesto a Kramer contra Kramer (Robert Benton, 1979) y en el tercero a Bambi (1942).

El drama, dirigido y co-escrito por Benton, se centra en una ruptura matrimonial, donde un padre, Ted (Dustin Hoffman), se queda justamente con la custodia de su hijo Billy (Justin Henry) por encima de su inestable excompañera Joanna (Merly Streep).

Mientras que Bambi fue firmada por James Algar y Samuel Armstrong, y es un clásico de la casa de Walt Disney.

La escena que pone a buscar rápido un pañuelo es cuando tratas de explicarle a un pequeño que sus padres no volverán a estar juntos, y en la cinta animada cuando muere la mamá del cervatillo.

¿Qué películas consideras que son tristísimas?

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