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17 ene Las películas dobladas

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Trailer en español latino

Al principio de los tiempos, si una película estaba doblada al español me parecía un sacrilegio cinematográfico de marca mayor y punto, cero  discusiones, el acto merecía el repudio inmediato. Antes iba al cine, y de ser posible, prefería una sala que proyectara la película como debe ser, en su idioma primigenio, que por estos lados del mundo significa hablada en inglés.

Es un hecho común en ciertos puntos del planeta que ocurra esta situación. En México, tengo entendido, las películas infantiles deben ser exhibidas en la medida de lo posible en castellano. Mientras que en España, desde los tiempos de Franco y su camarilla, el doblaje es un asunto de obligatoriedad. Algo parecido ocurre en Italia y en otros países de Europa.

Me parece injusto no poder escuchar la voz original de los actores. ¡Qué raro es escuchar a Marlon Brando o Al Pacino con acento de tal país  latinoamericano! Aunque debo admitir que el doblaje que se lleva a cabo en México es muchas veces superior al que se hace en otras latitudes, pues se trata de manejar un castellano más neutro. También cabe resaltar que el estudio Pixar, es exigente con las voces que serán utilizadas en sus producciones cuando salen a mercados ajenos al estadounidense, pues buscan que tengan el tono de cómo hablan sus personajes como ellos los imaginaron.

Es criticable que la propuesta sonora que se le ocurrió al director y a su equipo técnico se pierda, mucho o poco, con tal de hacerla accesible. En este aspecto, es también cuestión de gustos, pues mi papá se declara defensor del doblaje porque dice que le permite concentrarse en la escena en general, lo que no hace del todo cuando tiene que leer los subtítulos.

Comprendo, y estoy más que de acuerdo, que una amiga esté enojada porque Los Muppets estén en todas las salas de Panamá en español, una decisión exagerada y reprochable, y los culpables deben ser los distribuidores y los dueños de salas, que no toman en cuenta a un sector de la audiencia (en especial los adultos) que desea escuchar a la rana Kermit en su lenguaje materno.

Aunque, debo serles sincero, mi reacción sobre el doblaje de unos años para acá es distinta cuando se trata de producciones familiares. Desde hace cinco años, soy otra clase de consumidor de cine, por lo menos, en ese aspecto. Ahora que soy padre me alegra saber que tal filme para todo público está en castellano porque significa que puedo ir con Diego al cine a pasar 90 o 100 minutos en otra dimensión de la realidad.

Desde que en casa tengo un inteligente dictador de metro y 14 centímetros de estatura, mi pregunta obligada cuando me hablan de que llegó tal título a la cartelera nacional es, "¿está doblada?" Y si la respuesta es negativa me pongo triste porque significa que Diego no podrá acompañarme. Él es todoterreno, igual le da que  los personajes se comuniquen en chino con tal de estar en ese lugar a oscuras donde le cuentan historias que luego me pide se las vuelva a contar cuando llega el momento de irse a dormir.

Para mi retoño, lo esencial es ir al cine. Es decir, ama el ritual de ver películas, aunque es obvio que las disfruta más cuando está en un idioma que comprende. Recuerdo que un día de suicida lo llevé a ver Thor con  subtitulos, por insistencia del pequeño que no quería perder más tiempo sin ver al superhéroe en pantalla grande, y los espectadores que estaban cerca de nosotros comenzaron a ponerse verdes de la ira como Hulk cuando cada cierto tiempo Diego me preguntaba en voz baja qué estaba ocurriendo, en especial en aquellas escenas en las que Thor no estaba repartiendo golpes a los enemigos. Ya saben, los momentos de combates en una cinta de acción o de aventuras que se respete no requieren de explicaciones.

Trailer subtitulado

A la larga, he descubierto que como a Diego, a mí me gusta tanto el cine, que acepto si está hablada en arameo con tal de que me cautive, que me diga algo sobre la condición humana. Lo esencial para ambos es estar en esa sala que nos transporta a otras épocas gracias a esa luz que sale de un proyector rumbo a una pantalla, que cobra vida de repente, y de esa manera nos invita a soñar con los ojos abiertos.

Sé que lo mejor es el idioma original. Entiendo perfectamente por lo que pasa  mi amiga y mi solidarizo con su causa, aunque de forma parcial, pues he visto con Diego dos veces Los Muppets en español y la hemos pasado de maravilla. ¿Qué sería una alegría perfecta si fuera en inglés? Sí, no hay duda, aunque a la larga a Diego y a quien escribe nos gusta tanto el cine, incluso, en circunstancias que están lejos de lo ideal.

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