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29 ago 'La Era del rock', aburrida

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La Era del Rock es una película para verla con los ojos cerrados, ya que su banda sonora, compuesta por lo más destacado del rock estadounidense de la década de 1980, es disfrutable.

De seguro terminarás cantando los fragmentos de canciones a cargo de Journey, Bon Jovi y Joan Jetts, entre otros, ya que hay ciertos musicales cinematográficos como este que terminan siendo una especie de karaoke, en los que el espectador termina entonando a viva voz sus piezas favoritas aprovechando la oscuridad de la sala de proyecciones.

El punto es cuando a uno se le ocurre mirar lo que ocurre en la pantalla grande y queda espantado ante personajes acartonados y sin fuerza dramática, puestos en medio de situaciones cursis y predecibles (chica buena gente de Oklahoma termina de mesera en un bar de Los Angeles mientras trata de llegar a la cima del pentagrama), y lo que es peor, eres testigo de cuánto puede sobreactuar Tom Cruise mientras torpemente hace la veces de una decadente estrella del metal.

A Cruise lo he visto en papeles vergonzosos como el de Knight & Day (2010) y Lions for Lambs (2007), pero el crimen que comete consigo mismo en La Era del Rock supera cualquier medida.

Lo acompañan figuras de peso que no pueden hacer mucho porque les tocaron seres inanimados: Catherine Zeta-Jones, Paul Giamatti, Alec Baldwin y Russell Brand, aunque estos dos últimos intérpretes destacan por encima del resto de nombres conocidos.

La principal debilidad de La Era del Rock es que su guión es quebradizo, escrito por cuatro personas (por lo general, entre más manos redactan un texto el resultado es más irregular). Su libreto es tan simple y básico que a la trilogía de High School Musical habría que darle con tardanza un premio Oscar en la categoría de mejor guión original.

La mayoría de las coreografías, punto clave en todo musical que se respete, están carentes de ingenio y complejidad. Hasta el programa Dancing with the Stars la supera en ese renglón.

Incluso, he visto mejores pasos en algunos capítulos de la serie televisiva Glee, de la cual La Era del Rock tiene un parecido en su estructura. Recordemos que el director Adam Shankman se ha hecho cargo de algunos capítulos de este programa, pero no pudo aprovechar esa experiencia para darle ritmo a esa ridiculez llamada La Era del Rock.

Lo otro lamentable es que el director Adam Shankman ( The Wedding Planner y The Pacifier) no está preciso sobre cómo quería contar la historia de una pareja que labora en el Bourbon Room y sueñan con ser cantantes, lo que logran a la velocidad de la luz. A veces La Era del Rock parece una parodia, en otras parece una biografía indirecta sobre alguna figura destacada del rock, en otras se asemeja a un drama juvenil, etc.

La aburrida La Era del Rock carece de la sofisticación de Chicago (2002), de Rob Marshall; tampoco tiene el aire rebelde de Hair (1979), de Milos Forman; ni ofrece el lado sombrío de Sweeney Tood: The Demon Barber of Flett (2007), de Tim Burton; menos brinda el costado grosero y divertido de Hairspray (prefiero la de 1988 que la de 2007), de John Waters; está años luz de ofrecer esa inocencia azucarada de Mamma Mia! (2008), de Phyllida Lloyd; ni termina de irse por ese dulce aire nostálgico de Almost Famous (2000), de Cameron Crowe.

La Era del Rock se pasea por ese camino de los musicales fallidos, sendero que recorrió en un pasado reciente títulos desastrosos como Burlesque (2010), de Steven Antin y Footloose (2011), de Craig Brewer.

¿Qué les pareció a ustedes  La Era del Rock?

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