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01 oct Los salvajes de Oliver Stone

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Todos son salvajes en la nueva película del realizador estadounidense Oliver Stone, The Savages (Salvajes). No hay héroes de por medio, solo personajes con una moral dudosa en esta historia sobre narcotráfico, sexo y crueldad sin límites.

Su argumento en torno a amores compartidos, traición y negocios ilícitos me recuerda, pero de forma deficiente, a filmes como Butch Cassidy and the Sundance Kid (1969), Pulp Fiction (1994),  Plata Quemada (2000), Blow (2001) y Man of Fire (2004).

Sus hombres y mujeres son estereotipados a no decir más.  Del lado de los “buenos” salvajes está un trío de estadounidenses: dos expertos de la mejor marihuana traída de Afganistán y prósperos negociantes en este sector fuera de ley: el inocente y humanitario botánico Ben (Aaron Johnson), Chon (Taylor Kitsch), un exmarine que aprendió a matar con destreza y sin compasión en la guerra en Irak, y O (Blake Lively), una bella jovencita rica que ama a estos dos sujetos por distintos motivos.

Los tres encontraron su paraíso en una linda casa en Laguna Beach, al sur de California. Ah, hay un cuarto integrante norteño, Dennis (John Travolta), un policía corrupto que los ayuda a que su trabajo llegue a las nubes.

En la esquina de los “malos” salvajes mexicanos (provenientes principalmente de Tijuana) está la sangre fría Elena (Salma Hayek), una especie de Reina del Sur del narcotraficante con problemas para ser querida por los hijos que sus enemigos todavía no han matado, Lado (Benicio del Toro), un sádico que hace el trabajo sucio que ella le asigna ejecutar, y el sucio abogado Alex (Demián Bichir).

Salvaje tiene algo de falso y de ya visto que no terminó de atraparme.  Quizás porque su aburrido guión es deficiente porque no tiene sorpresas en su torpe estudio de los capos de la droga, porque el desenlace de la historia es irresponsablemente feliz a favor de los norteños, porque los únicos que sufren al final son los salvajes latinoamericanos (como siempre), porque todos sus seres humanos parecen sacados de un violento cómic de tercera categoría, y porque Stone usa fallidamente una estética kitch que ya utilizó con resultados más óptimos en películas suyas como The Doors (1991) y Natural Born Killer (1994).

Es que deja mucho que desear como historia Salvajes si las comparas con otros guiones escritos por Stone como Midnight Express (1978) o Scarface (1983) y como director también obtiene nota negativa si comparas Salvajes con Salvador (1986), Born on the Fourth of July (1989) o JFK (1992).

No niego que el uso ilegal de las drogas es un problema que cada vez deteriora más a la sociedad, en particular a países como Estados Unidos, México, Colombia, entre otros  del continente americano, pero el director no aporta absolutamente nada para comprender desde el cine este flagelo que ha matado a millones de personas alrededor del planeta, más bien lo presenta con cierta pinta de chiste gastado y de película gore de bajo presupuesto, pero sin estudiar el hecho como se debe.

Salvaje tiene la solidez argumental de un cascarón de  huevo si se le compara con otros excelentes productos audiovisuales que sí entraron de lleno  en el peligroso universo de las drogas, como las series de televisión The Wire (2002) y Breaking Bad (2008) o películas como Ciudad de Dios (2002), El precio del poder (1983) y Trainspotting (1996).

Salvaje, basada en una novela de Don Winslow, tuvo un presupuesto de 45 millones de dólares y su recaudación va por los 56.7 millones de dólares en todo el mundo.

¿Te gustó Salvajes? ¿Qué producciones dirigidas por Oliver Stone te parecen las mejores? ¿Qué series de televisión o peliculas que han planteado el tema de las drogas te parecen sobresalientes?

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