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VIENE DE LA 1B I Tome precauciones.

Atención a la piel

Cuando se tiene lunares, se debe ir al médico para verificar que no se trata de un lunar maligno.

Los lunares solo desaparecen con operación.  Los lunares solo desaparecen con operación.
Los lunares solo desaparecen con operación.

Los colores de los lunares van desde el blanco y rosado hasta chocolate y negro intenso: ningún color es anormal. García de Paredes afirma que más que el color importan las tonalidades dentro del lunar. Para él, las manchas y lunares planos son normales. En cambio, los que presentan deformidades en cuanto a su volumen deben vigilarse médicamente.

Igualmente, los tamaños pueden variar: pueden ser desde el tamaño de un alfiler hasta un porcentaje importante del cuerpo, como la mitad de la espalda o una pierna entera. Eso sí: los más grandes, oscuros y voluminosos son los que más probabilidades tienen de transformarse en malignos.

El dermatólogo explica que hay lunares benignos que no tienen potencial de transformación, o sea, no se van a convertir en malignos. Hay un potencial muy bajo de lunares que pueden convertirse en malignos. ¿De qué depende que se conviertan en malignos? De las características del lunar, la ubicación, los traumas (fricción, golpes, roces y quemaduras solares) a los que se someta y el sistema inmunológico de la persona.

CÓMO CUIDARSE

Aunque no se pueden prevenir los lunares, se puede evitar traumas a los ya existentes. Según García de Paredes, el trauma número uno de los lunares es el sol. ¿Cómo ayudarnos? Evitando la exposición exagerada. Si lo va a hacer, hágalo con ropa protectora, sombrero y filtro solar.

Difícilmente se encuentran transformaciones en la cara; las más peligrosas son las áreas de fricción, y entre ellas están las extremidades: las palmas de las manos y pies.

Para García de Paredes "los lunares son como los tiburones: si no los molestas no te hacen nada". Pero él aconseja que siempre que tenga un lunar, sobre todo en el pie, debe ir a revisárselo para ver qué tanta capacidad de transformación tiene y verificar si es necesario quitarlo.

Hay un mito que dice que desde el 2000 para acá todos los bebés nacen con un lunar rojo en la nuca que desaparece con el tiempo. Garrudo asegura que eso es totalmente falso.

No se puede evitar que un lunar benigno se vuelva maligno. Los lunares benignos no necesitan tratamiento; sin embargo, se debe extraer los lunares que han crecido, sangrado, escamado, cambiado de forma o de color, que pican, o les han salido otros lunares alrededor. La clave es la detección temprana.

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