Buscando mi isla, génesis de una obra

495131 495131
495131

EXPERIENCIA I Al mirar la multitud reunida en mi tarde de autógrafos, en mayo de 2003, en una megatienda de los Champs Elysées, pensaba: "¿cuántas de esas personas habrán tenido las mismas experiencias que yo describo en mis libros?". Muy pocas. Tal vez una o dos. Aun así la mayoría se identifica con lo que se lee en esos textos. Escribir es una de las actividades más solitarias del mundo. Una vez cada dos años me siento frente a la computadora, miro en el mar desconocido de mi alma y veo que allí existen algunas islas: ideas que se desenvuelven y están listas para ser exploradas. Mientras, tomo mi barca, llamada Palabra, y pongo rumbo hacia la que está más cercana. No logro avanzar: frente a mi hay corrientes, vientos, tempestades. Pero continúo remando, exhausto, consciente ahora de que he sido apartado de mi rumbo y la isla a la que quería llegar ya no se encuentra en el horizonte. Aun así, ya no puedo regresar. En ese momento pasan por mi cabeza una serie de escenas aterradoras, como pasar el resto de mi vida comentando los sucesos pasados o criticando amargamente a los nuevos escritores, simplemente porque ya no tengo arrestos para publicar nuevos libros.¿No era mi sueño ser escritor? Entonces debo continuar creando frases, párrafos, capítulos; debo escribir hasta la muerte, sin permitir que el éxito me paralice, o la derrota, o por las trampas.

INTERIOR I Estimulado por estos alarmantes pensamientos, descubro una fuerza y un coraje que desconocía existieran: ellos me ayudan a aventurarme por el lado desconocido de mi alma; me dejo llevar por la corriente y termino anclando mi barca en la isla a la que fui llevado. Paso días y noches describiendo lo que veo, preguntándome por qué estoy actuando así, diciendo a cada instante que no vale la pena el esfuerzo, que no necesito demostrar nada a nadie, que ya he conseguido lo que deseaba, y mucho más de lo que soñaba.Me doy cuenta de que el proceso del primer libro se repite cada vez: despierto a las 9:00 a.m. dispuesto a sentarme frente a la computadora luego del café; leo los periódicos, salgo a caminar, voy hasta el bar para conversar con las personas, vuelvo a casa, miro la computadora, descubro que necesito hacer varias llamadas; vuelvo a mirar la computadora y veo que ya es hora del almuerzo, ¡y pensar que debería estar escribiendo desde las 11:00 a.m.! Pero ahora tengo que dormir un poco, me despierto a las 5:00 p.m. Comienzo obligadamente, pero de repente "la cosa" se apodera de mí y ya no me detengo. La doméstica me llama para comer, le suplico que no me interrumpa. Una hora después me vuelve a llamar. Tengo hambre: sólo una línea más, una frase. Cuando me siento a la mesa, el plato está frío. Como rápidamente y regreso a la computadora. Ahora ya no controlo mis pasos: la isla está siendo explorada, me encuentro con cosas que nunca había soñado. Tomo café, tomo más café, y a las 2:00 a.m. dejo de escribir porque mis ojos están cansados.

PROCESO I Me acuesto, pero me paso más de una hora tomando notas de cosas que utilizaré en el siguiente párrafo y que resultan ser inútiles —apenas sirven para vaciar mi cabeza hasta que llega el sueño—. Me prometo que mañana comenzaré a las 11 puntualmente. Y al día siguiente ocurre lo mismo -paseo, converso, almuerzo, duermo, etcétera.Cuando escribí El zahir, el protagonista hace exactamente esta misma reflexión: escribir es perderse en el mar. Es descubrir la historia que no me he contado a mí mismo y tratar de compartirla con los otros. Es reconocerse en el momento de mostrar a personas que no conozco lo que existe en mi alma. En el libro, un escritor famoso, espiritual, que lo tiene todo, pierde exactamente lo que más aprecia: el amor. Yo siempre me pregunto qué sería del hombre si no tuviera con quién soñar, y ahora, en El zahir, trato de responder para mí mismo esta pregunta.Antes, cuando leía biografías de escritores, me parecía que trataban de adornar la profesión al decir que "el libro se escribe, el escritor es sólo un copista, un mecanógrafo". Hoy sé que esto es absolutamente cierto, nadie sabe porqué la corriente los llevó a una determinada isla y no a aquella a la que soñaban llegar. Comienzan entonces las revisiones obsesivas, los cortes, y cuando no soporto más estar leyendo las mismas palabras, envío el manuscrito al editor, quien lo revisa y lo publica.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Lo último en La Prensa

Foro Económico Mundial en Davos La OCDE a los diputados: Ratifiquen el acuerdo de asistencia en materia fiscal

Isabel de Saint Malo de Alvarado (segunda desde la Izq.) y Ángel Gurría (segundo desde la Der.) coincidieron en un panel del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza. Isabel de Saint Malo de Alvarado (segunda desde la Izq.) y Ángel Gurría (segundo desde la Der.) coincidieron en un panel del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza.
Isabel de Saint Malo de Alvarado (segunda desde la Izq.) y Ángel Gurría (segundo desde la Der.) coincidieron en un panel del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza. Tomado de @CancilleriaPma

El secretario general de la Organización para el Desarrollo y la Economía (OCDE), Ángel Gurría, exhortó a los diputados que ...

VIDEO Shanghai recibe al futbolista Carlos Tévez

Shanghai recibe al futbolista Carlos Tévez Shanghai recibe al futbolista Carlos Tévez Vídeo
Shanghai recibe al futbolista Carlos Tévez AFP

El ídolo argentino Carlos Tévez fue recibido por cientos de aficionados en el aeropuerto de Shanghai, la ciudad de su nuevo ...