Guardianes de la selva

Las culturas emberá y wounaan parten de la simbiosis entre el hombre y la naturaleza, y luchan por mantenerlas ante las circunstancias del mundo actual.

Temas:

1461013 1461013

1461013

1461023 1461023

1461023

No es fácil llegar hasta la comunidad de Marrangantí, en la comarca que comparten emberás y wounaan; son necesarias desde la capital seis horas en trasporte terrestre y tres más en piragua escalando primero el río Chucunaque y, más tarde uno de sus afluentes, el Tuqueza, pocos metros antes de la desembocadura del río Marragantí.

El poblado, en el que conviven alrededor de 500 personas, se convierte en hogar y sustento de los habitantes de la comarca.

No está catalogada como área protegida, pero el control del área está bajo su tutela, haciendo de este un desarrollo sustentable. A fin de cuentas, de ello depende su supervivencia.

La comunidad se encuentra a menos de un kilómetro de la ribera fluvial, justo donde el terreno aumenta dos metros su altura, y las aguas del río no lo inundan cuando se desbordan, lo que ocurre con frecuencia.

Pocas casas tradicionales se mezclan entre las construcciones de madera, predominantes en Marragantí, conformando para los jóvenes un paisaje muy diferente al que vivieron sus abuelos, que en la década de 1970 fundaron la comunidad.

Cuenta Georgina Achito, nacida en la zona en 1959, cómo durante su infancia vivía junto a sus padres y hermanos en las cercanías del río; los hogares de los vecinos se situaban a 20 ó 30 minutos de su casa, cubriendo sus necesidades alimenticias con el huerto que trabajaban y las labores de caza de su padre.

De aquella época se queda con una presencia mayor de sus tradiciones culturales; con 15 años, la familia agarró sus bártulos y caminando llegó a la recién fundada comunidad, que pivotó en torno a la recién construida escuela, la primera edificación de concreto.

Este éxodo local fue motivado por la marginación del pueblo emberá, y la presión ejercida por la poca atención del Gobierno, que los llevó a agruparse para poder asegurar con mayor eficiencia la defensa de su territorio, aclara Betanio Chiquidama, cacique general de la comarca.

Esta nueva forma de organización, explica el dirigente, permitió en un primer momento que alcanzaran sus reivindicaciones de autonomía en 1983, al lograr la declaración de comarca, y después pasar a leyes escritas lo que hasta entonces eran normas orales.

Aunque en la actualidad pudiera parecer que el problema territorial se solventó con la delimitación comarcal, Chiquidama lo desmiente, al narrar cómo hasta en los linderos de sus comunidades aparecen los colonos, que, procedentes del interior de Panamá, llegaron a Darién tras la construcción de la carretera hasta Yaviza, implementando los usos intensivos de la tierra, lo que provocó una intensa deforestación; en la búsqueda de nuevas tierras se desplazan a zonas indígenas, generando un conflicto latente.

La emigración es otro de los azotes para el avance de la comunidad, pues incluso teniendo en cuenta que la mitad de los habitantes de Marragantí son menores, el aumento poblacional es muy sostenido.

Esta es una circunstancia conocida para Araceli Domicó, de 29 años, quién partió a Panamá en 1999 para trabajar como empleada doméstica, con la esperanza de mejorar su situación económica. Dos años más tarde, a pesar de reconocer que no tuvo problemas para integrarse, la añoranza de su comunidad la hizo volver, pero nunca dejó de lado su cultura y su idioma, dice.

Sin embargo, la necesidad básica más acuciante es el agua potable, señala Francisco Guainora, nocó de Marragantí -dirigente de la comunidad-, 19 años después de haberse comprometido el Estado a construir un acueducto rural hasta la comunidad de Marragantí.

De esa promesa, solo quedan las tuberías que adornan el falso techo de la Casa del Congreso del pueblo; en 2004, se les comunicó que sería designado un técnico para supervisar las obras del acueducto. Hoy lo siguen esperando, sentencia el nocó.

Los efectos de consumir agua contaminada no se hacen esperar, vómitos y diarreas son comunes, mientras que la mortalidad por esta causa se ceba en los menores, coinciden autoridades locales y comarcales.

Desde el Congreso General, Chiquidama extiende esta situación a todo el territorio indígena; aún llegando los acueductos rurales al 60% de la población, un 100% consume agua sin tratar, con lo cual el problema persiste.

El año pasado, reclama el Cacique General, un programa del Estado junto al Banco Mundial comprometió 4 millones de dólares para llevar agua potable a varias comunidades, entre ellas Marragantí, pero el nuevo gobierno decidió parar la ejecución del proyecto, sin comunicar nada al respecto a las autoridades comarcales.

Con base permanente desde 1997 en el pueblo, la presencia de uniformados debido a las apariciones de miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, también provocó roces con la población.

Estos choques los vivió en primera persona Fortunato Cachupí, nocó de Marragantí hasta hace tres años, quien describe como la entonces Policía Nacional -ahora Servicio Nacional de Fronteras (Senafront)- pretendía imponer su criterio por encima de las autoridades locales a la hora de coordinar una de las ampliaciones de la comunidad.

Tras ser reprendidos los agentes en esa ocasión, explica Cachupí, actúan con más cautela; aún encontrándose en la comunidad para proteger una frontera muy lejana todavía, asevera que no salen del pueblo.

Los vecinos mencionan que sólo en contadas ocasiones algún guerrillero llegó hasta el lugar. Donde sí reportan una mayor presencia de las FARC es en la comunidad de Bajo Chiquito, a 30 minutos de distancia, donde el Senafront no posee ningún destacamento.

Desde la llegada de los primeros policías, Chiquidama los acusa de mantener una política de no agresión con la guerrilla, extendiéndose este comportamiento hasta el gobierno de Martín Torrijos, cuando en 2008 denunciaron al público la indefensión en la que se encontraban. Por su parte, habla de la mejora de las relaciones con los uniformados, y afirma que estos ya no retienen a los habitantes en sus comunidades.

La educación es uno de los elementos que generó mayores cambios en Marragantí; Miclán Morgan, de 69 años, remarca que en su época no se mandaba a los niños a la escuela; una de las consecuencia de la aplicación de un sistema escolar exógeno por completo es un cambio en los hábitos lingüísticos de la comunidad, que cada vez habla más español, llegando al extremo de que un porcentaje significativo de los niños no sabe expresarse en su lengua propia.

Morgan, ante este fenómeno, afirma que muchos padres prefieren comunicarse con sus hijos en español aunque entre ellos lo hagan en emberá, porque consideran que así los menores tendrán mayor facilidad de aprendizaje.

Para permitir que los jóvenes tengan la oportunidad de recibir parte de la educación en su idioma materno, el Banco Mundial se comprometió a financiar con cuatro millones de dólares a través del Ministerio de Educación la enseñanza bilingüe, tanto en español como en emberá y wounaan, plan que se extendía a todas las comunidades indígenas.

La reacción del Meduca, al asumir Lucy Molinar, cuando ya estaban en marcha las capacitaciones de docentes, fue rechazar de plano esta posibilidad. Adujo que sería mejor destinar ese monto a infraestructuras.

Subiendo por el río Marragantí, se encuentra la base del plan de explotación maderera sostenible de la comunidad, que, junto a cuatro comunidades originarias más, alcanza los 25 mil kilómetros cuadrados de bosque, aunque se espera que con el desarrollo del programa aumente la extensión.

Al comienzo de la ejecución, en 2009 –a cargo de la unidad de manejo forestal en colaboración con World Wildlife Found–, se daban casos, de venta de árboles enteros por un valor de $50, cuando su precio de mercado podría ascender al menos a $5 mil, indica Carlos Espinosa, responsable de WWF en el programa. Esto, reconoce, por la difícil situación que vive la población.

La preservación del equilibrio en la selva supera todas las expectativas, pues si en ingeniería forestal se considera el 19% de impacto como límite de sostenibilidad, la afectación por motivo de esta iniciativa se frena en el 9%, reconoce Espinosa, lo que garantiza la continuidad y preservación del entorno biológico.

Para acometer el trabajo, fue necesario realizar un extenso inventario de las reservas arbóreas de la zona, y dividir el área en 25 cuadrantes. En cada uno de ellos se hace un año de extracción, por lo que durante un cuarto de siglo ese sector puede regenerarse. Asimismo, se les ha dotado de una estructura empresarial dirigida por la comunidad de Marragantí, en la que se han superado cuestiones como los contratos informales, que provocaban –como ya se dio- impagos por parte de grandes empresas compradoras.

En fin, sólo escribieron en papel, lo que por lógica, cultura y cosmovisión hicieron desde siempre, tomar lo necesario para cuidar su selva.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

TRAS APAGÓN DEL PASADO 18 DE SEPTIEMBRE Aeropuerto de Tocumen trabaja en fortalecer el sistema eléctrico

El daño en el sistema eléctrico causó la cancelación de 150 vuelos y provocó inconvenientes a más de 10 mil pasajeros.
LA PRENSA/Archivo

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Lo último en La Prensa

5 días después del sismo Un perro es rescatado por el equipo japonés de auxilio para desastres

Los rescatistas japoneses salvaron la vida de un perro schnauzer que sobrevivió al sismo del pasado martes. Los rescatistas japoneses salvaron la vida de un perro schnauzer que sobrevivió al sismo del pasado martes.
Los rescatistas japoneses salvaron la vida de un perro schnauzer que sobrevivió al sismo del pasado martes. AFP/Alfredo Estrella

Rescatistas del Equipo Japonés de Auxilio para Desastres sacaron con vida a un pequeño perro schnauzer de entre los escombros ...

Azulejos vencen a Yankees Bautista, con dos 'hits' en su posible adiós de Toronto

José Bautista tiene una opción para seguir con los Azulejos una temporada más. José Bautista tiene una opción para seguir con los Azulejos una temporada más.
José Bautista tiene una opción para seguir con los Azulejos una temporada más. AP

José Bautista bateó dos 'hits' y recibió un boleto en el que pudo haber sido su último juego en casa con los Azulejos de ...

solidaridad Ciclistas, luchadores y artistas reparten consuelo y ánimo tras sismo

Gracias a Zello, una aplicación móvil de walkie-talkie, un grupo de ciclistas atienden solicitudes de agua, alimentos o medicamentos en puntos determinados de la ciudad de México Gracias a Zello, una aplicación móvil de walkie-talkie, un grupo de ciclistas atienden solicitudes de agua, alimentos o medicamentos en puntos determinados de la ciudad de México
Gracias a Zello, una aplicación móvil de walkie-talkie, un grupo de ciclistas atienden solicitudes de agua, alimentos o medicamentos en puntos determinados de la ciudad de México AFP/Diana Ulloa

Del paisaje apocalíptico que quedó en Ciudad de México tras el fuerte sismo del martes, surgen luchadores enmascarados ...