PRIMERA CIUDAD.

Raíces Lo que fue Panamá La Vieja

Aún cuando muchos de ustedes — y con razón— pensarán que la fotografía más repetida de la historia de Panamá es la de la torre de su primitiva catedral, la de Panamá La Vieja, hemos decidido presentársela, ya que la que aparece aquí no es muy popular. En el libro del historiador Juan B. Sosa sobre dicha ciudad sí está reproducida, pero la de hoy es la original captada por Carlos Endara. La foto data de los primeros años del siglo XX. Nótese el herbazal a su alrededor. Hoy el patronato encargado de esos históricos lugares ha logrado, a través de una magnífica labor, modificar lo que desde hace muchísimos años debió ser un tesoro mejor cuidado. El resto del entorno también ha cambiado. Dense cuenta de lo descuidado que todo esto antes estaba, que hasta un árbol ha crecido en la parte más superior de la pobre torre y un herbazal también rodea al solitario arbusto. La primitiva iglesia fue construida originalmente de madera y su techo era de paja. Imagínese cómo se transformaría todo aquello, con tan solo uno de nuestros famosos aguaceros. Su primer arquitecto fue el español Antón García. Tras miles de dificultades —sobre todo económicas— lo mismo sucedió con la de la nueva ciudad. La que aquí aparece con sus nuevos materiales y que repetimos es la de Panamá La Vieja. Fue terminada en 1623. El incendio de turno casi la dañó enteramente en 1644. En 1649 fue restaurada. Todavía en la actualidad se lucha por conservarla. Aún cuando muchos de ustedes — y con razón— pensarán que la fotografía más repetida de la historia de Panamá es la de la torre de su primitiva catedral, la de Panamá La Vieja, hemos decidido presentársela, ya que la que aparece aquí no es muy popular. En el libro del historiador Juan B. Sosa sobre dicha ciudad sí está reproducida, pero la de hoy es la original captada por Carlos Endara. La foto data de los primeros años del siglo XX. Nótese el herbazal a su alrededor. Hoy el patronato encargado de esos históricos lugares ha logrado, a través de una magnífica labor, modificar lo que desde hace muchísimos años debió ser un tesoro mejor cuidado. El resto del entorno también ha cambiado. Dense cuenta de lo descuidado que todo esto antes estaba, que hasta un árbol ha crecido en la parte más superior de la pobre torre y un herbazal también rodea al solitario arbusto. La primitiva iglesia fue construida originalmente de madera y su techo era de paja. Imagínese cómo se transformaría todo aquello, con tan solo uno de nuestros famosos aguaceros. Su primer arquitecto fue el español Antón García. Tras miles de dificultades —sobre todo económicas— lo mismo sucedió con la de la nueva ciudad. La que aquí aparece con sus nuevos materiales y que repetimos es la de Panamá La Vieja. Fue terminada en 1623. El incendio de turno casi la dañó enteramente en 1644. En 1649 fue restaurada. Todavía en la actualidad se lucha por conservarla.
Aún cuando muchos de ustedes — y con razón— pensarán que la fotografía más repetida de la historia de Panamá es la de la torre de su primitiva catedral, la de Panamá La Vieja, hemos decidido presentársela, ya que la que aparece aquí no es muy popular. En el libro del historiador Juan B. Sosa sobre dicha ciudad sí está reproducida, pero la de hoy es la original captada por Carlos Endara. La foto data de los primeros años del siglo XX. Nótese el herbazal a su alrededor. Hoy el patronato encargado de esos históricos lugares ha logrado, a través de una magnífica labor, modificar lo que desde hace muchísimos años debió ser un tesoro mejor cuidado. El resto del entorno también ha cambiado. Dense cuenta de lo descuidado que todo esto antes estaba, que hasta un árbol ha crecido en la parte más superior de la pobre torre y un herbazal también rodea al solitario arbusto. La primitiva iglesia fue construida originalmente de madera y su techo era de paja. Imagínese cómo se transformaría todo aquello, con tan solo uno de nuestros famosos aguaceros. Su primer arquitecto fue el español Antón García. Tras miles de dificultades —sobre todo económicas— lo mismo sucedió con la de la nueva ciudad. La que aquí aparece con sus nuevos materiales y que repetimos es la de Panamá La Vieja. Fue terminada en 1623. El incendio de turno casi la dañó enteramente en 1644. En 1649 fue restaurada. Todavía en la actualidad se lucha por conservarla.

Nuevamente y para el amigo que desea encontrar en estas páginas de Raíces temas para polemizar, aquí les va otro: ¿Cómo se debe decir, Panamá Viejo o Panamá La Vieja?

Con gusto iniciamos este nuevo combate, expresando nuestra opinión (y noten que no decimos "humilde opinión" como parece que mandan los cánones, ya que creemos en unión de muchos que la humildad es en ciertos casos una prueba manifiesta de orgullo o vanidad).

Siendo tanto las palabras "ciudad" como "Panamá", femeninas creemos que no necesitamos otros argumentos.

Y ahora sí, vamos al tema.

Dicha localidad fue fundada con el fin principal de que fuese el punto de enclave entre España y el sur y más precisamente con el riquísimo Perú.

Ya se sabe que el sitio fue muy mal escogido y a pesar de que se ha hablado mucho de ello hoy hablaremos de ese tema un poco más.

Al poco tiempo de su fundación, ya ciertas autoridades recomendaban el traslado. El pirata Henry Morgan se encargaría de acelerar la labor.

Mientras, su población y sus edificaciones no eran mucho lo que crecían. En 1609, la ciudad medía "mil 400 pasos de una vara de largo y otros 400 de ancho, tenía cuatro calles en una dirección y siete por la otra". En ellas se acomodaban la inevitable Plaza Mayor de los Españoles, dos más chicas, la Catedral, nada menos que cinco conventos, siete casas reales (o sean las del gobierno), la cárcel, el hospital, la del Concejo (acuérdense, nunca lo escribiré con "s", aún cuando en el artículo del domingo así apareció esa palabra).

Había un par de iglesias pequeñas más. Alrededor de 300 casas algo mejores, 40 no tanto, un poco más de 100 ranchos o bohíos (?), el matadero, el mercado y dos puentes, uno que llevaba a lo que hoy es el interior y otro a Portobelo, que como puerto de nuestro Atlántico o sea también Colón, no han debido perder a causa de los intereses de la capital su importancia y un verdadero esplendor.

Volviendo a Panamá La Vieja quizá su calle principal era la llamada de la Carrera. Por el otro lado, la principal era conocida como calle de Santo Domingo.

La que se podía llamar la calle comercial era conocida como la de los Calafates, palabra que designa a los que se dedicaban a cubrir con brea y otras sustancias a las hendiduras de los cascos de madera de los buques para que no penetrase el agua, o sea calafatear.

Volviendo un poco atrás, los cinco conventos existentes en aquella ciudad eran el de San José, el de la Compañía de Jesús, el de Santo Domingo, el de la Merced y el de San Francisco.

El hospital ya mencionado tuvo por nombre, primero, el de San Sebastián. Como no había quién desempeñase sus labores administrativas y de ayuda a los pacientes, se pidió a Lima, la capital peruana y de gran ayuda para la Panamá de esos tiempos, que enviase hacia acá a miembros de la comunidad de San Juan de Dios que se dedicaban a las labores arriba citadas. Pero como otro ejemplo de lo que es la envidia y las ganas de impedir todo tipo de progreso (¿existirá todo eso aún hoy?) las autoridades locales no permitieron el ingreso de la citada comunidad. Fue necesario una orden del Rey de España para que pudiesen venir los hermanos de San Juan de Dios a ayudar en aquel hospital.

De la iglesia principal, que hoy llamamos quizá impropiamente "catedral", hablaremos un poco más en los pie de fotografías.

Para terminar, le damos las gracias a Alfredo Figueroa Navarro y Mario Lewis Morgan por cuanto nos llamaron para decirnos que las fotografías del 22 de mayo pasado correspondían a las de la familia de Santos Aguilera (1860-1924), médico de gran popularidad por sus conocimientos y su sentido humanitario que hicieron se conociese como "el médico de los pobres".

Casualmente el único hijo varón —el que allí aparece— Rafael, fue médico también. Vivió, ejerció y murió en la ciudad de México en donde era muy consultado por los estudiantes panameños. De las jóvenes hablaremos después.

Lewis Morgan también nos proporcionó los nombres de todos los presentes en las fotografías, a los que les interese se los podemos proporcionar. En algunos casos son sus nombres de solteras y en otros de casadas.Textos: Harry Castro StanziolaFotografías: Ricardo López Arias

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