El mito de Tutankamón y Carter revive 90 después

El faraón Tuntankamón y el arqueólogo Howard Carter volvieron a unir hoy su gloria en la ciudad egipcia de Luxor, noventa años después del descubrimiento que desveló grandes secretos del Antiguo Egipto.
Egipto intenta reanimar su turismo, decaído tras la revolución que desbancó del poder a Hosni Mubarak en febrero de 2011. Egipto intenta reanimar su turismo, decaído tras la revolución que desbancó del poder a Hosni Mubarak en febrero de 2011.
Egipto intenta reanimar su turismo, decaído tras la revolución que desbancó del poder a Hosni Mubarak en febrero de 2011.

LUXOR, Egipto (EFE). -El faraón Tuntankamón y el arqueólogo Howard Carter volvieron a unir hoy su gloria en la ciudad egipcia de Luxor, noventa años después del descubrimiento que desveló grandes secretos del Antiguo Egipto. 

Con un paseo por los lugares de la antigua Tebas en los que se fraguó este mito, Egipto recordó el hallazgo que marcó un antes y un después en la arqueología. 

"Su gran importancia es que sigue siendo, a día de hoy, el mayor descubrimiento arqueológico de toda la humanidad", dijo a Efe la egiptóloga española Teresa Bedman, que trabaja estos días en Luxor en la excavación de una tumba faraónica. 

Al encontrar en el interior de la cámara funeraria el ajuar intacto del "faraón niño", como se le conoce por su temprano fallecimiento, el hallazgo se convirtió en un acontecimiento histórico que unió para siempre el destino de Carter y Tutankamón. 

Para Bedman, del Instituto de Estudios del Antiguo Egipto, Carter conocía la necrópolis del Valle de los Reyes como si hubiera trabajado en ella muchos siglos, y solo le faltaba por peinar la zona en la que, casi a punto de desistir, encontró finalmente la tumba de Tutankamón, el 4 de noviembre de 1922. 

Es necesario bajar un empinado corredor hasta llegar a la cámara funeraria, donde en la actualidad un grupo de expertos se afana en la conservación de la tumba, dañada por el trajín de visitantes. 

Los tesoros que deslumbraron a Carter ya no se encuentran en este lugar, sino en el Museo Egipcio de El Cairo, pero en su interior se respira todavía la emoción de estar viviendo un momento único. 

Como en un viaje en el tiempo, un grupo de diplomáticos, egiptólogos y periodistas siguió hoy los pasos del arqueólogo bajo el sol y las altas temperaturas de Luxor. Entre los participantes en el recorrido estaba el biznieto de Lord Carnarvon, un aristócrata británico cuya pasión por el Antiguo Egipto le llevó a ser el mecenas de Carter. 

Georges Carnarvon, que no podía ocultar su emoción por estar en Luxor, destacó a la entrada de la tumba de Tutankamón que su bisabuelo nunca abandonó su sueño, incluso en situaciones difíciles, y persistió junto a Carter hasta el final. "Carter y mi bisabuelo eran dos hombres muy excéntricos y con caracteres totalmente distintos, pero trabajaban muy bien juntos y dejaron un hermoso legado al pueblo egipcio", dijo Carnarvon a los periodistas. 

Sin poder obviar la llamada "maldición de Tutankamón", Carnarvon reconoció que su abuelo era supersticioso y que les contó poco a sus descendientes de su famoso padre, que murió de forma repentina en El Cairo. 

Ajenos a la supuesta maldición, Egipto optó en esta jornada por explotar este acontecimiento mundial para tratar de reanimar su turismo, decaído tras la revolución que desbancó del poder a Hosni Mubarak en febrero de 2011. 

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