Panamá en encuentro

Charlas sobre el istmo se presentarán en el Encuentro de la Sociedad de Etnomusicología de Estados Unidos.

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Con el tema “Música que se mueve / danza que suena”, se celebrará en Filadelfia, del 17 al 20 de noviembre, el Encuentro Anual de la Sociedad de Etnomusicología de Estados Unidos.

Las ponencias serán en ocasiones antípodas –por su procedencia o por lo dispar de los tópicos. Se disertará sobre temas que van desde el heavy metal de Madagascar hasta el canto tuva de Mongolia –canto sui generis, en el que un cantante produce dos sonidos al mismo tiempo mediante el control voluntario de los resultantes armónicos, y que ha dado al traste con las antiguas creencias de que la voz es un instrumento monofónico–; de la etnografía gay en Brasil a los cantos de zombis en Camerún a las connotaciones de género en el pindín panameño.

De las casi 400 conferencias, 38 son sobre Latinoamérica y el Caribe, aunque la mayoría serán expuestas por académicos que no proceden de estas regiones. Ya en el encuentro que se hizo en México en el 2009, se discutía con cierta amargura que es Latinoamérica y el continente africano quienes ponen el material de investigación, pero son los países del norte los que hacen la investigación, explicando lo que en realidad nos correspondería hacer a nosotros.

De Centroamérica solo tres conferencias: una de Guatemala y dos de Panamá, pese a que en nuestro país, junto a otras carencias en la educación musical, ni se enseña ni se practica la etnomusicología, y lo que más se le acerca son los trabajos sobre el folclor de los esposos Zárate.

Melissa González, de la Universidad de Columbia, presentará la conferencia “Ahora soy libre: Sandra Sandoval y la construcción del género en la identidad nacional panameña”. Mi ensayo, “Música que viene de los pies: derivando el material compositivo de la danza del gallino panameño”, muestra el origen de los elementos que tomo del folclor y sus transformaciones para incluirlos en mis obras. Del gallino he transcrito a notación musical dos técnicas coreográficas: el zapateo y el escobilleo. En el zapateo se percuten sonidos con zapatos, cutarras o los pies desnudos –como prefieren los Manitos de Ocú. En el escobilleo, los pies se arrastran produciendo sonidos largos y suaves. ¿Y qué transcribo?

Transcribo la duración y el acento del sonido de los pies, la métrica, los contrastes dinámicos, el tempo y los gestos de la coreografía. Y todo esto, reforzado con valiosas entrevistas, cobra sentido y se aleja de meros tecnicismos. Es música que viene de los pies, los del danzante campesino, y del oficio de un compositor académico que pretende sonar panameño sin dejar de ser global.

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