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Guillermo Arriaga en sus tres guiones anteriores (Amores perros, 21 gramos y Los tres entierros de Melquíades Estrada) ha demostrado su capacidad para relatar historias relacionadas con los conflictos emocionales que viven los seres humanos.
Babel no es una excepción, ya que retrata en diferentes culturas, clases sociales y ambientes como los problemas familiares chocan con la realidad política y económica.
Esa magia de Arriaga se mezcla con la destreza del director Alejandro González Iñárritu para darle vida a este universo que va más allá de la migración ilegal y los traumas por una discapacidad.
Si el guionista supo narrar una historia diferente el director pudo proyectar ambientes, texturas y escenografías realistas, que están basadas en las vivencias de los residentes de la frontera de Estados Unidos y México, Marruecos y Japón.
González Iñárritu es famoso por el realismo de sus filmes y Babel sigue esa línea con escenas algo perturbadoras y que reflejan el dolor de un pueblo como el de Marruecos.
En cuanto a las actuaciones, hay que destacar que Brad Pitt sorprende, Cate Blanchett impacta; Adriana Barraza convence y en algunas escenas disgusta, y Koji Yakusho enternece.
No entiendo por qué Pitt no fue nominado para alguno de los premios importantes de los críticos y asociaciones de profesionales de Hollywood o incluso para el Oscar.
Este actor, que visitó Panamá a finales de diciembre, tiene una corta pero convincente participación y retrata fielmente el dolor de un esposo que se ve atrapado en un matrimonio que se desintegra y la impotencia que siente al ver a su esposa herida en una zona aislada y sin poder ayudarla.
Mientras que Barraza y Yakusho se merecen la nominación a los premios Globo de Oro y Oscar porque sus personificaciones son impecables y convincentes.
Lastimosamente y de acuerdo con las predicciones no ganarán el Oscar porque serán superadas por Jennifer Hudson por su trabajo en la película Dreamgirls. |