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Este filme está basado en una historia real y su guión fue escrito por Steven Conrad, quien logró transmitir el sufrimiento que vivió este personaje y su familia.
Sin embargo, en el afán de dramatizar la historia en algunos momentos pierde credibilidad al exagerar un poco los conflictos, como por ejemplo a la hora de estacionar el carro del instructor de los corredores de la bolsa y con la pérdida de un zapato en una persecución.
Fuera de esa pequeña crítica el largometraje tiene muchos buenos ingredientes, en donde sin duda hay que incluir la actuación de Will Smith junto a su hijo Jaden, que ya se perfila como un buen actor.
Padre e hijo transmiten coherentemente el universo que viven en esta historia. Tienen escenas cargadas de humanismo, humor y dominio absoluto del lenguaje cinematográfico.
Incluso en algunas secuencias Jaden Smith supera a la veterana Thandie Newton, quien lamentablemente se quedó un poco corta en su interpretación de mujer frustrada.
A Thandie Newton le faltó seguridad y desenvoltura en varias de las escenas de la película. Su personaje al final queda como una caricatura en vez de reflejar una triste realidad.
Sobre Will Smith, quien también es el productor del filme En busca de la felicidad, hay que recordar que es un actor muy versátil que puede desempeñarse tanto en la comedia como en el drama con gran facilidad y sin complicaciones.
Recordamos su extraordinaria actuación en la cinta Seis grados de separación (1993) junto a los veteranos Donald Sutherland y Stockard Channing.
Si quiere renovar su confianza en la humanidad vaya a ver esta película. Vivirá momentos realmente emocionantes. |