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La presencia de Paul Auster en el Festival de Cine de San Sebastián nada tiene que ver con el azar. El escritor estadounidense hace doblete en el
certamen, pues es presidente del jurado de la sección oficial a competición - ya lo fue en Venecia y Cannes- y director de una de las películas de este apartado, La vida interior de Martin Frost.
¿Qué le quita más el sueño, ser presidente del jurado o estrenar su película en el festival?
-Estoy mucho más emocionado y tengo más nervios por mi película. En realidad, todos somos jurados constantemente. Cuando lees un libro,
escuchas música o ves una película, estás juzgando, te estás preguntando si es bueno y si te gusta. Ser jurado de un festival es una extensión de
la manera en que uno vive cada día.
En solitario ya dirigió Lulu on the bridge y trabajó con Wayne Wang en Blue in the face y Smoke.
¿Por qué contar historias con imágenes cuando tiene un talento extraordinario para hacerlo a través de la literatura?
- Lo hago cuando visualizo una historia, cuando la historia me viene como una imagen. Y he tenido la increíble suerte de poder hacer las
películas cuando eso me ha ocurrido. Pero no me considero un realizador y sé que nunca lo seré.
Su película es una reflexión acerca de la inspiración. ¿Vive el proceso de escritura como el personaje?
-Las ideas aparecen de forma súbita, aunque eso no quiere decir que a los cinco minutos me ponga a escribir. Pero siempre hay un momento mágico.
La verdad es que nunca he sido capaz de seguir el rastro de esas ideas, de esos pensamientos, de la inspiración. No hay nada y, de pronto, ahí está.
Es física cuántica. Escribo, como el personaje, con bolígrafo y luego lo paso a máquina, con una muy vieja. No tengo ordenador. Tampoco tengo
móvil ni internet ni e-mail ni coche... Mi hija dice que soy un dinosaurio.
- La inspiración es una mujer en el filme, y el protagonista confiesa que es la primera mujer a la que quiere más que a su vida. ¿Es una
declaración personal?
- No, es que realmente creo que ese es el único amor de verdad, cuando quieres a alguien tanto que harías lo que fuera por él.
-Ha dicho que su película es excéntrica. Comparado con lo que hay en el cine hoy, sí. No hay muchas películas como ésta, porque es una historia sobre la imaginación. Lo que hay en la película no se puede tomar de forma literal, es un enfoque metafórico de la vida y la creación.
¿Qué es lo que hay en el cine hoy?
- En Estados Unidos, desgraciadamente, cada vez hay menos y menos grandes cineastas, y se importan mucho menos las películas de fuera. Por eso, para mí estar aquí es muy interesante porque puedo ver películas de todo el mundo.
La situación de EU es terrible; allí cada vez es más difícil hacer películas independientes, pequeñas, y cuando se consigue, no se logra distribución.
Esa situación se ha acentuado con Bush. Ya dijo que le habían robado las elecciones a Al Gore...
Es que se las robaron. Él fue elegido. Aquello fue un golpe de Estado legal. Estoy muy enfadado, pero creo que las cosas van a cambiar.
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