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“Chaplin quiso mostrar a Stalin en ‘El gran dictador’”
 
Jueves | 13.03.2008
 

Por: Lluís Bonet Mojica
Barcelona (España)
The New York Times Syndicate

 
     
 
REUTERS/Archivo
prensa.com
Dentro del ciclo de conferencias de la exposición “Chaplin en imágenes”, que hasta el 27 de abril se muestra en CaixaForum, habló David Robinson (1930), antiguo crítico de The Times y de la revista Sight and Sound, cuyo libro Chaplin: his life and art (1985) es la biografía canónica del creador de Tiempos modernos.

En ella se basó el biopic (género cinematográfico que narra o adapta biografías de diversas personalidades) Chaplin, dirigido por Richard Attenborough, con Robert Downey Jr. en el papel protagonista.

La entrevista:

Sorprende que la obra de Chaplin (Londres, 1889 -Vevey, 1977) esté hoy tan vigente, cuando los tiempos y el cine parecen haber cambiado tanto.

En efecto. Pero el pasado año asistí a un certamen de cine clásico en Bristol que abría con La fiebre del oro, con una orquesta que acompañaba en directo la proyección.

Yo estaba sentado en una fila en la que predominaban jóvenes muy modernos que no llegaban a los 20 años, así que pensé: "No van a aguantar una película como esta". Pues sí. Estaban encantados y no paraban de reír. Hacia el final, me dirigí al chico que tenía sentado a mi lado y le pregunté: "¿Habías visto alguna vez una película muda con música en directo?" Me respondió: "No, pero es fantástico". Si se le da la oportunidad, al público de hoy sigue gustándole el cine de Chaplin.

AP/Archivo
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¿Se siente representado el espectador de hoy por la figura de Charlot, dando una patada al trasero a un ricachón o haciendo la zancadilla a un policía bigotudo?

Pienso que sí. Porque siempre estamos oprimidos por alguien más poderoso o más envidioso. Pero en los años 50, cuando a Chaplin le preguntaron si pensaba recuperar la figura del vagabundo, contestó negativamente.

Dijo que en aquellos momentos ya no había gente sin techo deambulando por las calles, lo que era bastante cierto gracias a las políticas sociales.

Hoy, en cambio, en todas las ciudades hay gente sin techo. Hace medio siglo, Chaplin pensaba que Charlot era un personaje obsoleto. Ahora vuelve a ser un personaje contemporáneo.

Sigue sorprendiendo la capacidad anticipadora de Chaplin, cuando, en el mayor de los secretos rodó El gran dictador (1940), anticipando la monstruosa megalomanía de Hitler.

A Chaplin le fascinaba la política; tenía un gran olfato al respecto. En 1921 y 1931 realizó largos viajes por el mundo y, de nuevo, en 1936. Tras filmar El chico o Tiempos modernos era un personaje muy famoso, al que recibían reyes y primeros ministros.

REUTERS/Archivo
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Se mostraba muy sensible a la situación política de los países que visitaba. Tras su gira de 1931, se volvió impopular en ciertos sectores porque un periódico tergiversó sus declaraciones, cambiando la palabra nacionalismo por patriotismo.

Él había declarado que la gran amenaza mundial era el nacionalismo, no el patriotismo, porque traería guerras terribles. En 1939 se enfrascó en el rodaje de El gran dictador, y volvieron a acusarle de estar apoyando a la izquierda.

Su retrato de Adenoides Hynkel resulta devastador.


Cuando escribía el guión tenía dos jóvenes asistentes muy izquierdistas y que estaban muy enfadados porque Chaplin también quería mostrar a Stalin como prototipo de dictador.

Finalmente le convencieron de que no lo hiciera. Pero es interesante saber que en 1939 él también era consciente de la dictadura estalinista. Chaplin tenía un sentido político muy fuerte, un gran olfato para la política y para detectar los dictadores.

Todos los dictadores le odiaban. El gran dictador no se estrenó en España hasta después de la muerte de Franco. Chaplin detestaba a Franco. Su hija Geraldine tuvo casa en Madrid (España) cuando vivía con Carlos Saura, pero su padre dijo que jamás iría a España mientras Franco estuviera vivo. El general murió en 1975, pero Chaplin ya era mayor para viajar: falleció dos años después.
 
     
 
     
 
 
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