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¿Entonces, ¿cómo se desmantela una bomba atómica?
Según Bono, cantante principal de U2, la respuesta es "con amor".
Desde el lanzamiento en 1980 de su primer álbum, Boy, U2 ha vendido
más de 120 millones de discos en todo el mundo y ha ganado 14 premios
Grammy, dos de ellos por su más reciente, How
to Dismantle an Atomic Bomb (2004), del que se han vendido más de 10 millones de ejemplares.
Este año, el grupo fue admitido en el Salón de la Fama del Rock
and Roll y lanzó su gira mundial "Vertigo", en la que, para
cuando concluya a mediados de diciembre, se habrá presentado ante más
de 3.3 millones de personas.
Estos son laureles muy cómodos en los que se podrían dormir,
pero el guitarrista de U2, The Edge — su nombre real es David Evans — dice
que, con todo y su condición de "líder decano", la
banda sigue disfrutando de correr riesgos con su música y sus presentaciones
en vivo, aunque exista el peligro de fracasar.
"En cierta forma, esa sensación de riesgo es algo bueno" explica
el guitarrista de 44 años de edad, que fundó U2 en 1978 junto
con sus amigos de la escuela en Dublín, Bono — originalmente
llamado Paul Hewson— el bajista Adam Clayton y el baterista Larry Mullen
Jr. "No me gustaría que llegáramos a perder la gran capacidad
de echar a perder las cosas.
"Creo que es una parte importante de lo que es la banda", continúa
The Edge. "Nunca hemos entrado en conflicto con los riesgos de volvernos
demasiado profesionales o, en efecto, practicar en exceso. Esas son cosas
que hasta ahora hemos logrado evitar.
Sin embargo, U2 rara vez se ha ido por el camino fácil, incluso corriendo
el riesgo de alejar a sus admiradores. Después de un decenio de ganar
fama, fortuna y portadas de la revista Time con su sonido hímnico,
basado en la guitarra, la banda reveló un estilo más oscuro,
más texturizado, en Achtung Baby (1991) y aun así logró llegar
al número uno de las tablas de Billboard.
A eso siguieron más experimentos. U2 incorporó sonidos electrónicos
en Zooropa (1993) y en Pop (1997), así como en Hold
Me, Thrill Me,
Kiss Me, Kill Me, aportación del grupo a la banda sonora de Batman
Forever (1995), y en la recreación que hicieran Clayton y Mullen del
tema de la película Mission: Impossible de 1996.
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Su disco All That You Can't Leave Behind (2000)
fue considerado como un regreso a las formas, aunque logró mezclar algunas
de esas aventuras sónicas
de los 90 con el sonido "clásico" de U2.
How to Dismantle an Atomic Bomb sigue esos pasos, y oscila desde cosas de
hard rock como Vertigo y All
Because of You, hasta pistas etéreas
como Yaweh y Sometimes
You Can't Make It on Your Own.
The Edge, que considera que How to Dismantle an
Atomic Bomb es "el disco
más congruente que hayamos hecho", dice que U2 encontró su
zona de seguridad en el entrelazado de sus variados hilos musicales.
"No tengo prejuicios contra nuestro propio pasado", afirma. "En
tanto algo tenga mucha vitalidad y el poder de conectar, nosotros estamos
abiertos a eso. Pero hay muchas cosas con las que nos encontramos y que rechazamos,
con base en que son un batiburrillo o que recuerdan demasiado a algo con
lo que no vale la pena seguir.
"Pero esas decisiones se hacen desde un principio", continúa
The Edge. "Prácticamente unos minutos después de que se
nos ocurre una idea, ya decidimos si tiene algún mérito o si
seguimos adelante. Así que no es que terminemos toneladas de canciones
y después
tratemos de averiguar cuáles valen la pena. En realidad, es en el
proceso de escribirlas donde llegamos a esa decisión".
The Edge, Clayton y Mullen de hecho trabajaron una buena porción de
How to Dismantle an Atomic Bomb sin Bono, que estaba muy ocupado presionando
a políticos y dirigentes de todo el mundo en favor de su campaña
contra la pobreza, la cual fue candidata al Premio Nobel de la Paz.
"Algunas veces ni siquiera sabíamos a dónde iba a ir él",
recuerda el guitarrista riendo. "En ocasiones nos enterábamos
después del evento: 'Vaya, vaya, ¿viste a Bono en CNN?' o algo
así".
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Pero se apresura a agregar que la ausencia de Bono no causó ningún
problema. "Nuestra tarea como banda en realidad es inspirar al cantante",
dice The Edge. "Como que esa es la manera en que siempre hemos trabajado.
Así que elaboramos la música hasta un punto en el que pudiéramos
darle algo con lo que pudiera despegar".
Además, el resto de U2 apoya el trabajo que ha estado haciendo Bono
fuera del estudio. "Nos parece bien", dice The Edge, que aún
se ríe al recordar que conoció al ex senador de Estados Unidos
Jesse Helms (republicano por Carolina del Sur) en un concierto que ofreció U2
en Washington. "Pensamos que eso es algo muy importante y las pocas
desventajas que implica, o que sea malinterpretado o que no lo tomen en serio
o algo así, se compensan por mucho en todos sentidos por los aspectos
positivos que conlleva".
U2 ha logrado mantener en alto su imagen —y su inclinación a
correr riesgos— a través de la gira "Vertigo". Variando
su repertorio cada noche, el grupo se sumerge en su pasado con sus primeras
canciones, que rara vez interpreta, como The Electric
Co. (1980), The Ocean (1980) y Into
the Heart (1980).
"Estamos trabajando en el elemento de escala" dice The Edge. "Las
arenas nos ofrecen el espacio para hacer cosas extraordinarias con la producción,
pero también es bonito regresar algunas veces y tratar de darle una
sensación de intimidad".
También está complacido de que Clayton y Mullen se hayan vuelto
más activos como intérpretes y ahora se aventuren por la rampa
circular que los pone más cerca del público. El baterista incluso
toca el piano en Yaweh.
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"Creo que es ponerse un desafío y hacer algo que es apropiado para
esta gira en particular y para las canciones que estamos tocando", afirma
The Edge. "Lo que es excelente en ese sentido es que, después
de tantas giras y tantos discos, otros miembros de la banda nos puedan sorprender
con las cosas que hacen. Es una sensación maravillosa".
Los planes de gira para 2006 aún están en el aire, pero The
Edge asegura que, después de nueve meses de viaje, está más
interesado en regresar al estudio para el siguiente disco de U2. |
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