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La última vez que Stevie Wonder sacó un disco con material nuevo,
Bill Clinton estaba en su primer mandato como presidente de Estados Unidos. Poco
antes Microsoft había lanzado su sistema operativo Windows 95 y el nombre
"iPod" no le decía nada a nadie.
Ha pasado mucho tiempo, en otras palabras: diez años desde que Wonder lanzó
Conversation Peace (1995).
Pero al parecer la ausencia ha hecho que lo quieran aún más. En
octubre, A Time to Love, el tan esperado y demorado nuevo álbum
del niño prodigio de Motown debutó en el quinto lugar de las tablas
de Billboard y vendió más de 120 mil ejemplares en su primera semana.
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Fotos / KRT |
A través de los años nos hemos acostumbrado a esperar a Wonder,
que ha lanzado sólo cinco discos en los últimos 20 años.
Berry Gordy, Jr., fundador de Motown, dice que él antes se quejaba con
el músico por sus largos periodos entre un disco y otro, a lo que Wonder
replicaba: "Sí, pero cuando te doy un álbum, ya sabes que va
a ser bueno".
"Obviamente pienso que es bueno sacar un disco", dice Wonder, de 55
años de edad, que ha estado ciego desde poco después de nacer como
Steveland Judkins en Saginaw, Michigan.
"De plano no puedo trabajar con la mentalidad de que 'hay que echarle ganas'.
Lo importante para mí es que sea bueno, muy, muy bueno. Soy difícil
de complacer con ese tipo de cosas".
Su formidable historial en los discos le permite hacer música en sus propias
condiciones. Wonder firmó con Motown en 1961, poco después de cumplir
11 años, y los primeros dos de sus 35 discos, The Jazz-Soul of Little Stevie
y Tribute to Uncle Ray salieron al siguiente año.
Desde entonces ha vendido 72 millones de discos y ganado 19 premios Grammy, 12
de ellos entre 1973 y 1976 por sus obras maestras Innervisions
(1973), Fulfillingness First Finale (1974) y Songs in
the Key of Life (1976).
Entre sus sencillos que han llegado a los primeros lugares de las listas encontramos
a clásicos de siempre como Uptight (Everything's Alright)
(1966), Superstition (1972), You Are the Sunshine of
My Life (1972), Higher Ground (1973) y I Wish
(1976), mientras que I Just Called to Say I Love You, que compuso
para la película The Woman in Red (1984), ganó
un premio de la Academia.
No sorprende, pues, que Wonder sea un habitual del Salón de la Fama del
Rock and Roll y del Salón de la Fama de los Compositores, ni que haya sido
homenajeado por el Kennedy Center y recibido el premio Billboard Century.
En pocas palabras, A Time to Love tiene una norma muy alta
que cumplir y quizá sea por eso que Wonder le haya dedicado un tiempo tan
riguroso. Precedido por los sencillos "So What the Fuss" y "From
the Bottom of My Heart," este disco es una serie de 15 canciones de muy variado
estilo, que como invitados tiene una lista de personalidades de la talla de India
Arie, Doug E. Fresh, Kirk Franklin, Paul McCartney, Prince, Bonnie Raitt y Busta
Rhymes.
Wonder también hace dos duetos con su hija, Aisha Morris, y la pista titular
presenta bateristas y percusionistas llegados de diez países. Pero Wonder
dice que los nombres famosos e incluso los abundantes ganchos y melodías
del disco son algo secundario con respecto de su mensaje de amor. Sin embargo,
se las tuvo que ver con una ridiculez cuando el actual régimen de Motown
empezó a sacar A Time to Love este año.
"Hubo mucha controversia por el hecho de que lanzara primero So What
the Fuss como sencillo, dice Wonder. "Me decían que no iban
a poder hacer que la tocaran las estaciones de radio para jóvenes. "Yo
les decía: Todos tienen que apoyarla. No puedo limitarme al argumento de
que, porque ya tengo cierta edad ya no puedo hacer eso. De plano yo no funciono
así".
Además de sus empeños musicales, Wonder — cuyo séptimo
hijo, Mandla Kadjaly Carl Stevland Morris, nació en mayo — tiene
una larga trayectoria de activismo social y político a nombre de todas
las causas, desde recabar fondos para la lucha contra el hambre y el sida, hasta
participar en campañas contra el apartheid, las drogas, conducir en estado
de ebriedad y la posesión de armas.
En julio de este año se presentó en el concierto Live 8 y recientemente
ha estado cabildeando en favor del apoyo mundial para África, y promete
que seguirá participando en el activismo en varios frentes.
Wonder dice que la parte más difícil para armar un álbum
nuevo — además de esquivar las preguntas de cuándo estará
listo — es encontrar un territorio creativo fresco, a pesar de las fuertes
expectativas suscitadas por sus éxitos anteriores.
"Siempre hay expectativas", dice. "Yo en realidad no viajo en las
expectativas de los demás. Si escuchara cada opinión y cada cosa
que me dice la gente, me volvería loco. Una persona me dice 'Stevie, me
gustan tus trencitas' y al día siguiente otro me dice: 'Stevie, me gusta
tu peinado afro".
"Primero me intereso por mis propias expectativas", dice Wonder. "A
fin de cuentas, yo tengo que responder ante mí mismo, y yo soy mi peor
crítico. En realidad no me pregunto qué tan aventurero puedo ser.
Ya sé qué tan aventurero puedo llegar a ser, ya sé lo que
puedo hacer y lo que voy a hacer". "Esa es la única forma en
que puedo hacerlo, caray".
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