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Lunes | 17.04.2006
 
Lo nuevo de Ryan Cabrera
     
Por Gary Graff
The New York Times
     
 
Fotos: KRT Direct

A pesar de una trayectoria engañosamente fácil, por no hablar del disco de platino con el que hizo su debut, el cantante y compositor de pop Ryan Cabrera sigue pensando que tiene algo que probar.

Después de todo, recibió un buen impulso cuando empezó a salir con Ashlee Simpson y apareció en su programa de MTV.

Luego pasó también un buen tiempo en el programa de la hermana mayor, Jessica Simpson, The Newlyweds.

Johnny Rzeznik, cantante de los Goo Goo Dolls, produjo el debut de Cabrera en un sello importante, Take It All Away (2004), lo que le dio algo de credibilidad rockera, pero también plantó la duda acerca de qué tanto del éxito de Cabrera era mérito suyo.

Así pues, con su nuevo disco, You Stand Watching -que debutó en el número 24 de las 200 de Billboard- Cabrera sabe que lo están viendo, no solo para ver si la puede hacer de nuevo, sino también para ver si puede triunfar sin el beneficio de los programas de televisión, una novia famosa y un colaborador estrella del rock.

“En mi primer álbum pasaron por alto el hecho de que yo también fui productor junto con Rzeznik”, dice el artista originario de Dallas, de 23 años de edad, quien además es el presentador de un programa de talentos en MTV, Score.

“Se quedó la idea de que John Rzeznik produjo mi primer álbum. Conozco que la gente se forma opiniones aun antes de saber de qué está hablando. Así que lo vieron a él y al programa de Ashlee”, dice.

“Con este disco yo quería demostrar lo que puedo hacer, que cuando escribo estas canciones, puedo escuchar cómo van a sonar y cómo deben producirse, que no soy ningún cantante pop inventado ni nada de eso”, asegura.

Sin embargo, ese dominante sentido de tener una misión no lo abrumó.

“Yo simplemente me dediqué a componer”, indica Cabrera, que produjo You Stand Watching por sí mismo.

“Me pasé un mes escribiendo todos los días, simplemente disfrutando el acto de componer música. Me la pasé muy bien haciéndolo y sacándome todas esas cosas de la cabeza. Me fue bastante bien”, destaca.

La mayoría de las canciones, en especial el primer sencillo, Shine On, aborda el tema de las relaciones.

Pero Cabrera espera que los admiradores no proyecten en ella a personajes específicos, particularmente a Simpson.

“He escrito canciones sobre mi relación con Ashlee”, agrega, “y sobre mis relaciones con otras personas”.

“Yo siempre digo que se olviden de los detalles de quién es. La canción es la canción. El hecho de que sea alguien a quien hayan visto por televisión no significa que voy a escribir sobre ella todo el tiempo”, explica. Cabrera no tenía planeado tocar rock pop melódico, ni siquiera hacer carrera en la música.

Su padre y su madre -un empresario de origen colombiano y una nativa de Nueva Jersey que trabajaba para el sistema de educación pública en Dallas -“querían que yo fuera a la escuela y siempre me estaban impulsando del lado contrario al que yo iba”, recuerda.

Cabrera tomó la guitarra a los 16 años y tocó rock punk en una banda de su escuela llamada Caine.

Se dedicó a la guitarra acústica después de escuchar a la banda de Dave Matthews y formó un nuevo grupo, Rubic's Groove.

La banda tuvo algún éxito, como telonera de grupos como Cheap Trick, Ben Harper y Third Blind Eye, pero después de un tiempo la dejó para tranquilizar a sus padres y asistir a la Universidad de Texas en Dallas.

Cabrera tuvo algunas oportunidades más. Cuando su hermano le regaló de cumpleaños tiempo en un estudio, grabó tres canciones de muestra que impresionaron tanto al ingeniero, que le permitió grabar un álbum completo sin costo.

Elm Street (2001) se convirtió en la sensación de Dallas.

Entre tanto, Cabrera encontró a un representante en la persona de Joe Simpson, padre de Ashlee y Jessica, gracias a la recomendación de su profesora de vocalización, Linda Septien, que también asesoraba a Jessica Simpson.

“Le habló a Joe y le dijo que me tenía que oír cantar”, recuerda Cabrera.

“Él voló a Dallas, me escuchó tocar en vivo y me contrató después de la presentación”, manifiesta.

Sin embargo, ser contratado por una compañía disquera fue un asunto totalmente diferente.

“Joe me llevó a Nueva York y fuimos a todas las disqueras, donde yo cantaba para los tipos sentados en su escritorio -solo yo y mi guitarra”, explica Cabrera.

“Eso fue muy pesado, pues ellos trataban de distraerme... no ponían atención, revisaban su correo electrónico mientras yo cantaba, ese tipo de cosas, para ver cómo reaccionaba. Fue un proceso bastante agotador, en especial después de haber pasado por todos”, cuenta.

Casi todos, esto es, Evan Lamberg, de E.V.L.A. Records, detectó el potencial en las canciones de Cabrera y lo contrató, primero con un acuerdo de publicación y después con la disquera misma para hacer Take It All Away.

Lamberg tenía mucha confianza en el material, pero sin duda la exposición de Cabrera en MTV, a través de The Newlyweds y The Ashlee Simpson Show, ayudó a promover el disco y sus sencillos, On the Way Down y True.

“Cualquier oportunidad de que la gente nos vea es buena”, dice Cabrera.

“Una de las claves, pienso, es que la gente se conecte realmente con uno. Puede escuchar una canción en la radio y gustarle, pero cuando nos conocen como personas, es mucho mejor”, señala el artista.

“Creo que los programas permitieron que la gente viera ese aspecto, un poco de personalidad y todo eso”, agrega.

Dice que “se pudo identificar mejor y ya me conocía cuando salió mi disco”.

Ahora Cabrera es estrella de televisión al mismo tiempo que cantante pop.

En cada episodio de Score, él funge como tutor y colaborador de dos aspirantes a compositores y Romeos, que tienen que componer una canción para cortejar a una mujer. El ganador consigue la cita.

Eso ha sido más difícil que grabar un disco, dice Cabrera, si no es que más difícil, ya que tuvo que trabajar en 40 canciones para los 20 episodios.Sin embargo, expresa que el programa es un “exitazo” y que ha forjado amistades duraderas con muchos de los concursantes.

“Siempre he sentido eso acerca de mi propia música, así que es bueno ponerlo en práctica en ese ámbito”, finaliza.

(Gary Graff es un escritor independiente y reside en Beverly Hills, Michigan.)

 
     
 
     
 
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