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La escena parecía una ceremonia de entrega de premios en Hollywood, solo faltaba la alfombra roja.
Se le pidió a los panameños que fueran puntuales al lanzamiento de la Fundación América Latina en Acción Solidaria (Alas), pues las puertas se cerrarían a las 5:30 y nadie de los invitados se querría perder un evento en el que estarían juntos Miguel Bosé, Shakira, Alejandro Sanz, Maná, Diego Torres, Beto Cuevas, Babasónicos, Daniela Mercury, Aleks Syntec, Emmanuel, Juan Luis Guerra, Tania Libertad, Benny Ibarra y Ricardo Montaner en el escenario del Teatro Nacional.
Esa fundación filantrópica tendrá su centro de operaciones en Clayton, en la Ciudad del Saber.
Ricos y famosos
Tal era la expectativa del público por ver a los artistas -que no eran jóvenes fans sino maduros empresarios y profesionales-, que ni siquiera el error con el proyector digital que dejó las pantallas paralizadas por varios minutos, previa presentación del video de bienvenida, podían quitarle emoción al acto.
La salida repentina al escenario de Miguel Bosé dio inicio al acto en el que también se dieron cita algunos de los hombres más ricos de la región latinoamericana entre ellos el mexicano Carlos Slim, Emilio Azcárraga y Alejandro Santo Domingo. Uno a uno, los artistas fueron saliendo y recitando las razones por las que se crea Alas.
Miguel Bosé, el presidente de la fundación, vestía un holgado pantalón que se asemejaba a una pijama y un saco azul y hacía reír a la gente al tiempo que agradecía a un sonriente Martín Torrijos que le miraba desde la primera fila. En tanto los artistas, de tres en tres, iban tomando sus puestos. Por Panamá, Omar Alfano y Rubén Blades hacían lo propio.
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LA PRENSA/Jihan Rodriguez |
Sanz, Shakira y Bosé integraron el trío más fotografiado de la velada, los tres bien juntitos se la pasaron “cuchicheando” durante las intervenciones de algunas personalidades, como Felipe González.
¿Tal vez Sanz le confirmaría la edad y nombre de su hijo recién anunciado a Shakira? No, aparentemente era otra travesura artística. Lo cierto es que se nota -a simple vista- la cercanía entre ambos. Unos puestos más atrás, David Bisbal parecía un niño asustado en su primer día de escuela, miraba hacia un lado y otro, y se veía algo tímido teniendo a su diestra y siniestra a empresarios millonarios.
Era sorprendente ver a hombres y mujeres que manejan millones y millones de dólares sentados juntos y en un escenario. ¿Cuánto valdría esa tarima si sumáramos las fortunas? Solo el mexicano Carlos Slim, el tercer hombre más rico del mundo, tiene un patrimonio estimado en 30 mil millones de dólares.
La penumbra de los palcos era interrumpida constantemente por los flashes de las cámaras, mientras otros grababan videos en sus teléfonos celulares. En ese instante los artistas presentes agradecieron a los ausentes que también son miembros de Alas, como Julieta Venegas, Ricardo Arjona, Alejandro Fernández, Chayanne y Ricky Martin, quien envió su discurso pregrabado en un video que se proyectó.
Fue el momento de presentar a otro grande, el escritor Gabriel García Márquez. Alejandro Sanz anunció que “Gabo” es el presidente honorario de la fundación, y demostró sus dotes de poeta al mencionarlo, casi parecía la letra de una de sus canciones. Y cuando ya todos esperaban ver al escritor subir al escenario, Sanz dijo que había cancelado a último minuto por razones de salud y leyó su mensaje enviado desde La Habana.
El escritor colombiano envió su discurso y el encargado de leerlo fue su compatriota Juanes, que ahora tiene un look más bohemio, con una barba de varias semanas y un corte de cabello casi militar. El cantautor leyó como alma perseguida el texto, en menos de un rezo de avemaría y le pasó la batuta a Bisbal para que leyera la segunda parte.
A este, casi un niño entre esos monstruos de la industria musical, se le trabaron las palabras. Por el aparente nerviosismo, tartamudeaba en su lectura con mucha frecuencia y hasta baches de silencio hubo en su intervención.
La improvisación
Luego de presentarlos a todos, Miguel Bosé entre broma y broma, llamó al escritor peruano Jaime Bayly que estaba entre el público. Este al subir volvió a elogiar, una vez más, a Shakira por la invitación y hasta contó una anécdota sobre la reconciliación con su padre en la que la cantante estuvo involucrada.
Bosé, que ya para ese instante quería ir acabando con la ceremonia, invitó al escritor a sentarse en su silla, al lado de Sanz y Shakira, quienes seguían con la tertulia de forma animada. Cuando iba a decir algo en el podium, la barranquillera, cual resorte, saltó de su puesto e interrumpiéndolo, muy cortésmente, invitó a hablar a aquellos que así lo quisieran.
El primero en hacer uso de la palabra fue el empresario panameño Stanley Motta y sucesivamente artistas como Daniela Mercury, uno de los Babasónicos, Fher de Maná, quien recordó que su fundación lleva varios años luchando por la conservación del ambiente y aprovechó para anunciar su futura paternidad.
El último en hacer uso del micrófono fue Emmanuel, quien se extendió por varios minutos más que el usado por sus colegas, hablando de las bondades de la iniciativa e instando a la gente a sumarse a ella.
El cierre
Con tantos artistas, muchos de los presentes se esperaban una canción de alguno, o de todos. Pero la sorpresa era que los que se robarían el show eran esos niños por los que los miembros de Alas se habían comprometido a luchar contra la pobreza: un coro de chicos de El Chorrillo.
El coro se robó los aplausos de todo el teatro, incluyendo los de los famosos. Tras bastidores, los niños revoloteaban alrededor de artistas, muchos de ellos ignorantes de la magnitud de los personajes que a su lado posaban y sonreían ante las cámaras que se colaron.
DiegoTorres aprovechó para decir que tiene planeado este año dar otro concierto en Panamá y señalar que además de Buenos Aires tiene ahora una residencia en Miami.
Mientras salían por la parte trasera del teatro, Juanes y Sanz eran los objetivos principales de un grupo de personas que se habían situado a emboscar con sus cámaras digitales a la constelación de estrellas. Uno a uno cada artista fue tomando su puesto dentro de los diminutos buses, en los que iban casi embutidos hacia el agasajo que les esperaba en un hotel.
El último en subir fue el prometido de Shakira, Antonio de la Rúa, que entre suspiro y suspiro robado de una que otra adolescente, posaba muy amablemente para que le fotografiasen. “¿Tomó bien la foto señora?”, se le alcanzó a oír, y solo subió al bus cuando la dama le dijo –muy agradecida– que sí. |