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Firmó el contrato antes de ganar su segundo Oscar por encarnar –con Clint Eastwood situado a ambos lados de la cámara– a una boxeadora en Million dollar baby, lo que tal vez explique su participación en una película de género como La cosecha. Sin embargo, Hilary Swank (Bellingham, Washington, 1974) defiende ardorosamente haber protagonizado este thriller de resonancias religiosas.
Obtuvo su primera estatuilla en 1999 por Los chicos no lloran, película por la que cobró tres mil modestos dólares. Ahora es una estrella.
–¿Qué le interesó de un proyecto como La cosecha?
–Me enviaron el guión una semana antes del Oscar por Million dollar baby y me pareció que de allí podía salir una película interesante, ya que mezclaba géneros. La lectura del guión me mantuvo en vilo y luego me dejó pensativa. Pero pensé que era un proyecto interesante.
–¿Le gusta el género del ‘thriller’ o cine negro?
–Siempre he sido una fan de este tipo de películas. Pero en el caso de La cosecha juzgué muy interesantes los aspectos religiosos de la historia. Pienso que es un thriller inteligente y con elementos sobrenaturales. Hoy solo abundan películas de sangre que solo buscan asustar. Pero ésta, siendo una película de terror, también te hace reflexionar.
–Es usted la tercera actriz de la historia que obtiene dos Oscar en la categoría de mejor actriz principal.
–Nunca entré en este negocio pensando en los premios que podía ganar. Mi obsesión ha sido siempre la de hallar historias que me motivaran y fueran un desafío. Sigo pensando igual: me interesa el desafío.
–Cuentan que los rodajes de Clint Eastwood son como una misa: él es el sacerdote y hasta el último monaguillo sabe qué debe hacer.
–¡Es verdad! Cuando filmas con él se podría oír el ruido de un alfiler cayendo al suelo. Realiza una o dos tomas como máximo, la gente lo sabe, no quiere fallar y está totalmente entregada. Eastwood es de los mejores. Una persona extraña, cierto, pero trabajar con él supone un sueño hecho realidad. Nunca olvidaré el rodaje de Million dollar baby.
–¿Dicen que tiene usted antecedentes españoles?
–Quiero investigar mi genealogía. He estado pensando de dónde provenía mi abuela materna, y ella era un 90% de ascendencia española. Mi abuela paterna, en cambio, es cien por ciento británica.
–¿Guarda usted alguna relación con el personaje de la ex misionera protestante de La cosecha?
–Es uno de los primeros personajes que interpreto con el que no tengo demasiado en común. Bueno, tenemos en común que se trata de una mujer independiente y fuerte. Pero en mi familia nunca ha ocurrido nada que pusiera en peligro mis creencias. Soy más creyente que escéptica. Y creo en los milagros, sobre todo viendo dónde estoy ahora.
–Usted llegó a Los Ángeles en compañía de su madre, con 60 dólares en el bolsillo y lo pasaron mal.
–No, con ¡75 dólares! Al principio dormíamos en el automóvil, pero yo era muy joven y aquello me parecía una aventura. Mi madre no tardó en encontrar trabajo y las cosas mejoraron. Pero aún la recuerdo introduciendo monedas en cabinas públicas para telefonear a las oficinas de agentes artísticos. Uno le hizo caso y me contrataron para un anuncio. Allí empezó todo. |