El último piso del número 1 de la calle Ocata de Barcelona es casi como entrar en una película de ciencia ficción. Pero en sus salas llenas de ordenadores no hay rastro de efectos especiales, allí lo realmente increíble y futurista tiene que ver con la música. La sede del Grupo de Tecnología Musical (GTM) de la Universitat Pompeu Fabra es un auténtico laboratorio de sonidos del futuro. Bajo la dirección de Xavier Serra, un equipo internacional de cuarenta jóvenes investigadores - la media de edad es de 30 años- rompe los límites entre música y tecnología (o los fusiona) con resultados sorprendentes y que han despertado aplausos por todo el mundo.
“Estados Unidos y Japón siempre han sido líderes en este sector, pero actualmente no hay discusión que el GTM está a la vanguardia mundial de la investigación musical, somos el grupo líder”, apunta Serra, tras varios amagos de modestia.
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La última de sus iniciativas en recibir las alabanzas internacionales es The Freesound Project, recién premiado por Google Research con 35 mil euros (51 mil 632 dólares).
Freesound (http://freesound.iua.upf.edu) es una plataforma virtual que permite a artistas, músicos e investigadores reutilizar sonidos gratuitamente. Así, por ejemplo, cualquier persona que precise de efectos de sonido de lluvia, solo tiene que escribir rain en el buscador de Freesound, y en un par de segundos tendrá más de 500 sonidos de lluvia a su disposición.
Pero el abanico de posibilidades no termina ahí. Mediante un sistema abierto de etiquetas, se pueden encontrar sonidos tanto de instrumentos, animales o fenómenos de la naturaleza, como de aspectos más intangibles como estados de ánimo, beeps y sonidos inclasificables bajo el epígrafe “sonidos como...”.
Según su creador, cada vez son más los que al irse de viaje echan una grabadora en la maleta para traerse sonidos de recuerdo. Y Freesound es el lugar para compartirlos y manipularlos con total libertad. En tiempos en los que el canon digital huele a recién salido del horno, Freesound aboga por la propiedad colectiva de la free culture y todos los sonidos de la web se presentan bajo la licencia Creative Commons, que permite su utilización gratuita si se cita su origen.
ReacTable, música del siglo que viene
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| LA PRENSA |
La ReacTable es, sin duda, la estrella del GTM. Después de ver un video en YouTube, la cantante islandesa Björk se quedó prendada de este instrumento futurista y lo incorporó a su gira internacional. Su funcionamiento es tan sencillo como apasionante: varias piezas de plástico, que representan un instrumento o sonido, se distribuyen sobre un tablero iluminado que emite música a partir de ese diálogo de piezas, formas y posiciones. El ReacTable pondrá música a las doce campanadas de fin de año de TV3 desde la torre Agbar de Barcelona.
Vocaloid, o cuando el ordenador sabe cantar
El Vocaloid, distribuido comercialmente por Yamaha, es un sistema de transformación de voz que está causando furor en Japón. Solo hay que echar un vistazo en YouTube para constatar el éxito de un sintetizador de sonidos que, tan solo con escribir las notas y la letra de la canción en la pantalla del ordenador, hace cantar al computador a un nivel más que aceptable. En el campo de los sintetizadores de sonido, otro de sus proyectos conocidos es el Elvis, un software que permite reproducir el timbre y la afinación de cualquier cantante.
Un caleidoscopio de voz en el museo
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| LA PRENSA |
Este sistema, que ya han podido experimentar los visitantes de CosmoCaixa en Madrid y próximamente estará en el museo barcelonés, capta la voz del usuario a través de un micrófono y, tras analizarla, es capaz de transformarla en la de un niño pequeño, una mujer, un hombre, un extraterrestre, un robot y hasta una decena de perfiles diferentes. Ya fuera del museo, el prototipo del caleidoscopio de voz en la sede de la GTM, fabricado en una caja de cartón con botones verdes incorporados, es uno de los “juguetes preferidos” en el departamento.
Emcap, la música del inconsciente
El proyecto Emcap (Emergent Cognition through Active Perception) estudia las reacciones del cerebro ante estímulos musicales. Según Serra, el objetivo es “modelar o digitalizar las sensaciones y sentimientos que provoca la música en el cerebro humano”. El proyecto, que se inició a finales de 2005 y está previsto llevar a cabo hasta septiembre del año próximo, se encuentra en su fase de investigación más académica y, según el director de la GTM, en un futuro próximo aportará la tecnología base para aplicarla en proyectos musicales. |