CANALES
  Reportaje especial
  Tecnología
  Bebés
  Salud
  Mascotas
  Psicología
  Hogar
  Psicología sexual
 
  ENTRETENIMIENTO
  Discos
  Cine
  Farándula
  Libros
 
  EL IMPRESO
  Hoy por hoy
  Panorama
  Nacionales
  Opinión
  Perspectiva
  Deportes
  Mundo
  Economía y Negocios
  Vivir +
  Reseña
  Sociales
  Horóscopo
 
  SUPLEMENTOS
  Ellas Virtual
  Martes Financiero
  Aprendo Web
  Reseña Empresarial
  Pulso de la Nación
 
  TIEMPO LIBRE
  Turismo
  De interés
  Cine
  De noche
 
  SERVICIOS
  Contáctenos
  ¿Quiénes somos?
 
 
 
 
 
La envidia no es color de arsénico
 
Jueves | 14.09.2006
 
Por: Fernando López Peralta
 

Pepe Pérez es un individuo cuya memoria está de fuga y da pie a su personalidad.

Una mezcla de desconfianza, temores, ambiciones y envidia, a juzgar la razón de ser del inteligente y misterioso judío Athanasius Rabín de Melog, un caballero en cuya mirada se proyecta pasión, amargura, con un actuar sigiloso y efectivo.

“Está en tu nombre el perdonar, perdona pues. Perdona su soberbia y el pecado contra ti. Perdona la palabra en sus labios, pero deja que mane, de ella es el fluido vital…”.

Mientras se desarrolla una lectura inusual, extraña por su concepto simple y esencialmente profundo, todo lector llega plenamente a las mismas preguntas:

¿Quién es Rabín? Se percibe pronto.

¿Quién diablos es él -Pepe Pérez-? Es aquí donde nacen las confusiones.

Con éxito, Berna Burrel lleva a su intrigado lector a una cosecha de interrogantes.

¿Cuánto debe padecer un hombre para saber quién es en realidad?

¿Y cuánto más si al descubrirlo comprende que nada de sí le pertenece?

Un hombre acompañado de sí mismo, harto, completamente solo en un viaje donde, más que el paisaje, se apreciará la conducta humana.

Los auto-conceptos y la aceptación personal de un individuo serán los elementos para crear dos personajes que dialogan inquietudes, experiencias y sucesos dando sentido -en lo posible- a una trama psicológica, enmarcada en una lucha personal, capaz de incitar a profundas reflexiones por parte del lector.

La envidia es color de arsénico es una obra de argumento impreciso. Su enorme valor se halla en sus consecuencias.

Para el lector analítico, la verdadera experiencia iniciará cuando alcance el desenlace, será el momento de encontrarse a sí mismo.

“Ocurre en toda la eternidad, sucede siempre, pasa una y otra vez, se da en un tiempo pasado y hoy y mañana, transcurre en el polvo oscuro de una leyenda, es un cementerio de Praga, desde MDLXXX, año del Señor”.

 
     
 
¡ESCRÍBENOS TUS COMENTARIOS AQUÍ!
  
 
 
PUBLICIDAD
 
 
© Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Advertencia: Todo el contenido de www.prensa.com pertenece a Corporación La Prensa S.A. Razón por la cual, el material publicado no se puede reproducir, copiar o transmitir sin previa autorización por escrito de Corporación La Prensa S.A.
Le agradecemos su cooperación y sugerencias a internet@prensa.com y Servicio al cliente.
En caso de necesitar mayor información accese a nuestra biblioteca digital o llámenos al 222-1222.
Corporación La Prensa: (507)222-1222 | prensa.com: 323-7292 / 323-7338
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá