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Es el derecho a imaginar una sociedad más justa, con igualdad de oportunidades. Al leer multiplicamos las perspectivas para comprender otras dimensiones de la realidad. Asimismo develamos con una lectura compartida los misterios, mitos y leyendas de un patrimonio colectivo al generar con potencia genética un nuevo entramado de emociones con hilos de infinito.
El derecho a leer es el derecho a pensar críticamente, a decidir con plena libertad, a participar responsablemente en una vida democrática sin artificios. El derecho a leer nos lleva a exigir un cambio de rumbo en la educación de Panamá, donde abogamos por una educación humanística e integral.
Un profesional, como un artesano o técnico con cultura será más eficiente y productivo, y un ciudadano más consciente de su rol social en la comunidad si ejerce este derecho.
Invertir en cultura es acelerar el desarrollo económico al propiciar una calidad de vida a plenitud para todos los panameños.
Los escritores somos los arquitectos de los más hermosos sueños e ideas. Somos los mensajeros de los dioses al darle a los seres humanos la necesaria eternidad a sus efímeros instantes.
Con palabras vencemos la fugacidad de la vida; con palabras iluminamos el sendero de las utopías al hacerlas posibles con acciones realizables.
Los poetas, narradores, dramaturgos y ensayistas forjan el alma nacional al cohesionar espiritualmente, con un real sentido de pertenencia, las raíces compartidas. Los escritores con original argamasa construyen la patria común.
La cultura trasciende al individuo. Allí está un modo particular de pensar, hacer y sentir; en la cultura está la unidad anímica del ser humano y el derecho a leer es la llave para encontrarse con el pasado, comprender el presente y visualizar un futuro con esperanzas.
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