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Si tiene una buena idea, ya puede ser escritor
 
Jueves | 13.09.2007
 
Por: Carolina Valladares
The New York Times Syndicate
 
LA PRENSA/Eric Batista

BARCELONA, España.- Escribir una novela de misterio, unas memorias o un libro de autoayuda siempre ha requerido tiempo y técnica literaria. Si esta es su voluntad y dispone de dinero para llevarla a cabo, ahórrese horas de escritura y quebraderos de cabeza contratando a un escritor fantasma, quien pondrá sobre papel todas sus ideas, y lo que es mejor, será usted el autor legítimo de la obra.

Premura.com es un ejemplo de editorial que ha descubierto el mercado de las novelas por encargo. Según Juan Manuel Larumbe, asesor literario de la firma, el primer requisito que se le pide al futuro autor del libro, suponiendo que se trate de una historia de ficción, es "un esbozo de la idea para ver si es viable, aunque a veces preferimos que no escriban y que en su lugar se graben en el ordenador, ya que de esta manera se sueltan mucho más".

Una vez comprobado que la idea es original, el siguiente paso consiste en estructurar la novela en capítulos, personajes, tramas... En total, desde que se firma el contrato de confidencialidad y la renuncia de los derechos de autor por parte de la editorial y el escritor, hasta que se escribe la última línea de la novela "pueden transcurrir de seis a ocho meses".

Dependerá del tiempo empleado, de la complejidad de la trama, del número de páginas y de si es necesaria una documentación exhaustiva, que la obra literaria resulte más o menos económica.

Del precio fijado por la editorial, el escritor recibirá el 70%, revela Larumbe. De esta forma, un escritor en la sombra puede llegar a percibir unos 10 mil dólares si se trata de una novela histórica, si es policiaca cobrará algo menos, mientras que si escribe una biografía o unas memorias la tarifa será menos.

LA PRENSA/Eric Batista

Según el asesor literario de Premura, "la media es que cada autor escriba de dos a tres libros al año", de manera que, haciendo cuentas, el sueldo anual de un escritor sin firma puede oscilar, suponiendo que escribe una novela y dos biografías, entre 16 mil y 18 mil dólares.

Pero, ¿por que existe tanto misterio en torno a una profesión de tan larga existencia? En opinión de Larumbe, este secretismo se debe a que "la gente piensa que el negro literario es el que está escondido en su casa y escribe una novela porque se lo encarga una editorial y luego lo publica con otro nombre.

Y de hecho, este es uno de sus trabajos, pero también hace otras muchas cosas. Es el escritor que escribe sobre una empresa o sobre la biografía de un prisionero de la Guerra Civil que tiene toda la documentación pero no es capaz de afrontar su escritura.

Filólogos, guionistas, historiadores y periodistas se esconden tras la firma de muchos autores. Pero también hay literatos con obra propia que trabajan a la sombra de sus compañeros.

Este es el caso del escritor de narrativa Agustín Sánchez Castro, quien a pesar de tener su propia obra no rechaza la escritura para otros. En opinión del autor, se trata de "una profesión como otra cualquiera que te permite darle cancha al oficio y ganar un sueldo".

"Por mi parte, hay una renuncia de textos firmada y consciente, porque a mí me pagan por el oficio, por escribir la obra, para plasmar de la mejor manera aquello que otros han ideado, pero no para crearla", aclara el escritor para evitar confusiones sobre la autoría de los libros.

Según Agustín Sánchez Castro, "el producto final termina siendo como un traje a medida", ya que "la escritura de un libro es un proceso riguroso y difícil en la que existe una íntima relación en todos los pasos, por lo que es difícil que al final no guste". Pero lejos de la "seriedad que supone escribir 'best sellers' por encargo", gran parte del tiempo lo dedica a escribir biografías y memorias de personas anónimas que "o no se ven o no están capacitadas para escribir un libro".

LA PRENSA

Otras biografías y memorias de más tirada, las de personas conocidas e ilustres, abundan en los expositores de la mayoría de librerías. En muchos casos, el autor del libro es el propio personaje célebre, algo que cuesta de creer para algunos lectores.

Manuel Florentín, editor de Alianza Editorial, es uno de ellos. En su opinión, este tipo de actividad funciona principalmente en memorias de gente del mundo de la farándula, pero no así en novelas de escritores de prestigio.

Según Florentín, "aunque pueda parecer ingenuo", considera que en las grandes editoriales no se da el fenómeno. De hecho, en sus 12 años de profesión, asegura no conocer un solo caso, aunque como muy bien reconoce, "al ser una práctica oculta, es imposible saber su alcance real".

 
     
 
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