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Don Diablo
 
Jueves | 06.12.2007
 

Por: Ricardo Arturo Ríos Torres e Isolda De León Becerra
La magia del Quijote

 
LA PRENSA/Archivo
“Don Quijote pasa por loco, pero a cada momento se muestra más cuerdo que nadie, al grado de que su aventura relativiza los absurdos de la lógica como de la imaginación”.
Carlos Fuentes.

En la brava y descomunal batalla contra los cueros de vino tinto sobresale la descripción visual que hace Cervantes del protagonista y de los sucesos en los cuales se halla involucrado.

Sancho ve correr la sangre del gigante Pandafilando, su cabeza cortada. Está convencido de que su amo ha liberado a la princesa Micomicona del malvado usurpador de su reino.

A las voces alborotadas del escudero, el cura, el barbero, el ventero y Cardenio acuden sorprendidos ante los gritos del Quijote que insulta al gigante abatido.

El hidalgo luce un extraño traje, está en camisa, se le ven las piernas largas y flacas, llenas de vello y sucias, tiene en la cabeza un bonetillo (gorra de dormir), una manta en su brazo izquierdo. Dormido grita improperios, blande amenazante su espada.

Dice el narrador que Sancho despierto está peor que su amo durmiendo. ¿Sancho se ha quijotizado? Sancho insiste en que no está borracho, reconoce que en esa casa todo es encantamiento y se lamenta que de no encontrar la cabeza del gigante perderá su recompensa.

El ventero al ver el vino derramado le entra a golpes a Quijote y le llama Don Diablo. Cervantes incorpora así un nuevo calificativo para su héroe legendario, a quien el ventero le atribuye una locura demoniaca.

En el momento de la pesadilla del caballero justiciero, el cura lee en voz alta la novela del Curioso impertinente, el famoso intertexto que Cervantes introduce en su obra.

Los neurólogos del Hospital Clínic y el cervantista Martín de Riquer sostienen que Don Quijote sufre de insomnio crónico.

Es el “sueño REM”, en el que a veces los afectados dan gritos, puñetazos, proliferan insultos y llegan a caerse de la cama. Según Justo de Lara (1905), el episodio de los cueros de vino tinto es una sátira contra el Duque de Lerma quien agobia al pueblo español con los excesivos tributos sobre la fabricación y venta de los vinos, lo que genera muchas protestas públicas contra el corrupto ministro de Felipe III.

Gonzalo Torrente Ballester en su libro, El Quijote como juego, considera que el Caballero de la Triste Figura, al despertar en su silencioso aposento, se confunde con los cueros de vino tinto porque al verlos como sombras oscuras y grandes, le recuerdan al gigante Pandafilando.

Entonces, asume el compromiso de liberar a la princesa Micomicona de su maleficio y prepara la estrategia para darle muerte al gigante: su camisa, es la coraza; la manta, el escudo; el bonete, el yelmo de Mambrino; los cueros el enemigo; el vino, la sangre, tiene en su mano la espada de la justicia. Todo está teatralizado para el reñido combate. ¿Es el acto una burla? ¿Sancho participa de ella? ¿Es el Quijote un loco-cuerdo?

Lo interesante del diseño narrativo del Quijote es su estructura abierta que permite todo tipo de interpretaciones. Cada lector de acuerdo con la época tiene una perspectiva distinta. Desde el encuentro con Cardenio ocurren sucesivos episodios. Todos están encadenados; es el uso de las cajas chinas que Mario Vargas Llosa populariza en su obra. Cervantes es consciente de su juego, de sus trampas, de las claves referenciales que llevan al lector a participar en ella.

Eso lo desarrolla en Panamá nuestro excelente escritor Ariel Barría, en su novela, La loma de cristal.

En la metáfora de los cueros de vino tinto, Cervantes engarza en la acción del Curioso impertinente otra aventura quijotesca.

También la alusión a la manta es un recurso del flash- back a través del cual hace relación a la ojeriza de Sancho cuando es manteado en el mismo lugar.

De acuerdo a Fernando del Paso, Cervantes es un arquetipo de la novela moderna cuando promueve el perspectivismo en el Quijote, ya que permite abordar su lectura desde ópticas opuestas.

El libro le transmite a cada lector un mensaje muy personal. Es la novela polifónica al estilo de Bajtin. Así se asegura el derecho a la disensión, a la interpretación múltiple. Es bueno anotar que la obra de Cervantes, de acuerdo a la Bibliografía del Quijote por unidades narrativas y materiales de la novela de Jaime Fernández cuenta con más de cinco mil títulos y casi diecinueve mil entradas.

Debemos agregar que el Anuario bibliográfico cervantino y la Cervantes International Bibliography Online aportan una monumental bibliografía al estudio de la obra.

Detalle quijotesco: La narración de El curioso impertinente abarca tres capítulos; es un texto independiente del drama del hidalgo manchego. Cervantes en un alarde de crítica literaria objeta a través de Sansón Carrasco, la inclusión de este relato en la Segunda Parte (1615) y con la voz de Cide Hamete Benengeli promete evitar este tipo de distracciones en el devenir del caballero de Argamasilla.

Jaime García Maffla de la Universidad Javeriana considera que en El curioso impertinente, historia de amor que termina trágicamente, Cervantes aborda una intriga con inicio, nudo y desenlace que prueba sus dotes de narrador.

Recomendamos la magistral introducción y anotaciones de Jaime García Maffla, catedrático en la Universidad de Los Andes y del Instituto Caro y Cuervo, en la magnífica edición de Don Quijote publicada por la Editorial Panamericana en Bogotá (1997).

Contiene hermosos grabados de Ricardo Balasa y José Luis Pellicer de la publicación de Montaner y Simón, Barcelona, 1880.

Posee además un formato, impresión e interlineado excelente que invita a leer, al final de cada volumen tiene precisas notas y un cuadro cronológico con datos de Cervantes y el entorno de las artes, ciencias y pensamiento del mundo intelectual de la época.

La edición está bajo la responsabilidad y orientación de Martha Luz Tirado Fandiño. Se puede conseguir en la Librería Cultural Panameña.
 
     
 
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