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Hasta
las Zapatillas
Manuel
Vega Loo
Ana Alfaro
revista@prensa.com
Lo
de ‘‘hasta las Zapatillas’’ no se refiere a nuestro estado fisiológico,
sino a¨l destino de la panga a motor que embarcamos. Las islas
Zapatillas, dos islotes a 45 minutos por mar de Bocas Town, Isla
Colón cuyo nombre alude a su forma, son el paradero final de nuestra
excursión de hoy. La trayectoria elegida desde Bocas Town nos
lleva por la bahía esta, más laguna que mar, en la que coexisten
los manglares con los corales, los peces con las aves, y las tortugas,
serenos titanes cuya suerte ha estado inexorablemente unida a
la del paraje, soportan con dignidad al invasor humano.
Pasamos
de refilón por la isla de Bastimentos, cuya última novedad ha
sido su protagonismo en la serie de supervivencia Excursión
Robinson: por todo el mundo, muchos descubrirán la belleza
natural del paraje sin sospechar que a pocos kilómetros, en el
distrito de Changuinola, se encuentra la región más antigua del
Istmo, que tiene entre 100 y 120 millones de años según el investigador
Anthony Coates, ex subdirector del Instituto Smithsonian de Investigaciones
Tropicales de Panamá.
Coates informa que en la formación de Changuinola se ha detectado
unos calizos cretácicos que se formaron hace 100 a 120 millones
de años, y que ‘‘se ha podido establecer que la mayoría del territorio
panameño tiene menos de 40 millones de años’’.
De acuerdo con el investigador, el Istmo surgió por la colisión
de placas que se produce luego del desplazamiento de América del
Sur hacia el noreste, ya que su ubicación en el sector oeste de
la placa Caribe lo coloca en el área de convergencia de las placas
Caribe y el Pacífico. Ambas constantemente colisionan con la placa
de Suramérica, la cual provoca una serie de movimientos de la
corteza en algunas regiones de la provincia de Darién.
Darién surgió conjuntamente con América del Sur, por otro lado
Barú, Bocas del Toro y Costa Rica emergieron por la cuesta Cocos
(corteza terrestre ubicada sobre la placa Cocos), en la zona de
convergencia de las placas Pacífico y Caribe, explica Coates.
La bahía de Almirante es considerada el ’’Galápagos de Centroamérica’’,
debido a la gran cantidad de islotes que hay en la zona, los que
tuvieron una actividad geológica por 10 mil años.
El
archipiélago de Bocas del Toro
Durante
la última era glacial, hace unos 9 mil 500 años, las capas nórdicas
de hielo que se formaron removieron un gran volumen de agua, lo
que provocó que el archipiélago de Bocas del Toro estuviera sobre
el nivel del mar.
Tras finalizar este período, hace 6 mil años, las capas de hielo
se derritieron y el nivel de los océanos aumentó, lo que provocó
la formación de las islas e islotes del archipiélago de Bocas
del Toro.
En la actualidad, las capas de hielo de los dos polos se derriten,
producto del efecto invernadero, lo que ha ocasionado una considerable
reducción del territorio de islas y costas. Los científicos estiman
que si este proceso sigue el nivel del mar subirá unos 30 metros,
y este aumento podrá afectar al archipiélago bocatoreño.
Los
ecosistemas
La
actividad geológica en la provincia de Bocas del Toro originó
numerosos ecosistemas, que a su vez poseen una gran actividad
biológica, por ejemplo, los arrecifes de coral que actúan como
una barrera protectora contra los efectos de las olas, las mareas
y las corrientes marinas.
Por su parte, los manglares y pastos marinos trabajan en conjunto
como un filtro natural entre la tierra firme y los arrecifes de
coral. La conservación de los bosques preserva el agua, los suelos
y sus nutrientes, contribuyendo a mantener el equilibrio natural
de los ecosistemas del archipiélago de Bocas del Toro.
El conjunto de manglares son refugio y hábitat para muchas especies,
entre ellas, las de los peces comerciales. Además, protegen la
costa de la erosión y son altamente valoradas por su producción
de materia orgánica y forestal.
Las cinco especies de manglares existentes en la provincia de
Bocas del Toro representan el 45.5% de las especies registradas
en el país y el 71.4 % de las del Caribe panameño. La más común
es el mangle rojo o rhizophora mangle.
El paseo, una verdadera gira ecológica resumida en una hora de
viaje, estimuló algo más que nuestra curiosidad. Con un apetito
voraz, nos disponemos a atracar en Cayo Solarte (Nancy Cay), para
disfrutar de la ambrosía de Adonis (ver RESTAURANTE
ADONIS, pág. 5)
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