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Restaurante
Adonis
Al
acercarte a Cayo Solarte pones tu pedido, seleccionando tu almuerzo
igual que en los restaurantes caros de mariscos, aquellos donde
apuntas a la pecera y visualizas tu plato fuerte tocando vajilla
y no fondo marino.
Ana
Alfaro
Especial
para La Prensa
Alfonso
Jesse es un hombre guapo. De esos héroes silenciosos al estilo
de John Wayne (no Bobbitt, el de Hollywood), casta a la que parece
haber ahuyentado el estridor del tráfico, el hedor cínico que
permea a la sociedad moderna. Alfonso Jesse emana una serenidad
maravillosa, con la voz amelcochada y las manos de hechicero,
con que conjura los más deliciosos platillos en el tiempo que
toma ir y volver de las islas Zapatillas.
Al acercarte a Cayo Solarte (‘‘tienes que ir no al restaurante
X, si no al otro’’, te dice un experto lugareño) pones tu pedido,
seleccionando tu almuerzo igual que en los restaurantes caros
de mariscos, aquellos donde apuntas a la pecera y visualizas tu
plato fuerte tocando vajilla y no fondo marino.
Excepto que aquí no hay peceras, hay tres viveros rústicos cercados
de palo entre la pasarela que hace de muelle y el comedor. La
primera tiene tortugas: las verdes, las carey y otras de nombre
desconocido y furia igual cuando las agarras. También un mero
mítico, que parece crecer por día. Según Jesse, ha crecido un
pie desde el inicio de su inquilinato. El segundo vivero hospeda
cambombias, o caracol, como prefieren llamarlas los bocatoreños,
mientras que el tercer vivero revela una saludable población de
langostas, de buen tamaño todas. Gran alivio el mío al ver que
no son ‘‘baby langostas’’, que estas tienen por lo menos
cédula.
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Recomendados:
* Langosta con mantequilla $12.00
* Cangrejo a la criolla (caldo, achiote, pimentón,
cebolla, apio) $8.00
* Pargo frito con refrito criollo (tomate y cebolla)
$5.00
Recomendados:
* Langosta al ajillo o con mantequilla. $12.00
*Buena
relación costo-calidad: Cangrejo a la criolla $8.00
Cayo
Solarte
Teléfono N/D
Acceso a discapacitados Necesario saber nadar.
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Las
tortugas, ni a nosotros se nos ocurre pedirlas, ni a Jesse ofrecerlas.
Nos vamos, en vez de ello, a los crustáceos, dejando a discreción
del chef nuestro festín marino.
Lo primero que sale de la cocina es una langosta simplemente preparada
con mantequilla, fresca y jugosa toda ella. Luego sigue un cangrejo
a la criolla (confiesa Alfonso que la carne de cangrejo sí estaba
congelada), sazonado con caldo, achiote, pimentón, cebolla y apio.
El tercer plato consiste en un pargo pequeño, frito entero y colmado
de un rebozo de refrito criollo, con tomate fresco y cebolla.
Acompañan, de guarnición, patacones y arroz con coco, amén de
una ensalada de tomates con pepino.
Para refrescarnos, ofrecen cervezas y sodas, complemento perfecto
a este simple almuerzo que disfrutas con el mar por alfombra,
por techo el cielo y por anfitriona a toda la madre naturaleza.
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