|
«
Regresar
Blue
Moon
|
|
|
Recomendados:
Flautas
de pollo $6.50
Buena
relación
costo-calidad:
Quesadillas de queso y pimentón verde $2.95
Black bean dip $2.25
Chicken Lime Soup $2.25
Acceso
a discapacitados: Restringido
Blue Moon - Mexican Restaurant and Bar
Tel. 620-6614
Calle
Tercera, Isla Bocas
Abierto lunes a sábado
de 5 p.m. hasta las 11 p.m., o hasta que se vaya el último
cliente.
|
El Blue Moon
sirve como punto de reunión a un grupo nutrido de expátridas norteamericanos,
que contribuyen a darle ambiente y color. Y si lo suyo no es el
pindín, si no que más bien el jazz, fusión, rock o new wave, entonces
este es su sitio.
A
falta de mejor descripción, la mejor margarita que me he tomado
recientemente, no es una margarita propiamente dicha. Es un híbrido
entre una margarita y una caipirinha. Bueno, en realidad
es un híbrido entre una margarita y una caipiroshka, que
es una caipirinha con vodka. Se toma la receta favorita
de margarita y se le añaden trozos de limón majado. Tres de estas
y se te corta cualquier resfriado. Por supuesto, tres de estas
también te pueden cortar otras cosas como la circulación o la
conciencia.
Claro está, hay otras opciones como las limonadas de la casa,
cualquier tipo de trago largo o licor, y las cervezas que son
el tour de force de la gastronomía local. Recurrimos al
Blue Moon, bar montado por Lorena Alvarado, la administradora,
y la chef Cynthia Cornell, ambas con largos años de experiencia
en industrias afines: la primera, en la industria del turismo
y la segunda, como restauradora. Las chicas ofrecen un menú mexicano
que realmente enriquece el panorama gastronómico de Isla Colón,
al incorporar platillos de otras latitudes a las propuestas de
la plaza. Recomendamos especialmente las quesadillas de queso
con pimentón verde o el dip de frijoles negros refritos,
mezcla condimentada y espesa, que con unos totopos o tortilla
chips son perfectos para picar mientras se comparte un
espectacular atardecer en buena compañía.
Para quienes deseen algo más sustancioso, recomendamos el chicken
lime soup o sea sopa de lima con pollo, que además lleva cilantro
y un toque picantito que le da complejidad. Si a usted le gusta
la sopa agripicante, esta es para usted, y a dos dólares con veinticinco
centavos es inmejorable. Tampoco desdeñamos las flautas, tortillas
de harina rellenas con carne picada o pollo condimentado a perfección,
y que sirven con arroz a la española o papas bravas.
El Blue Moon sirve como punto de reunión a un grupo nutrido de
expátridas norteamericanos, que contribuyen a darle ambiente
y color. Y si lo suyo no es el pindín, si no que más bien el jazz,
fusión, rock o new wave, entonces este es su sitio.
Ocean
Queen
|
|
|
Recomendados:
Pulpo
$ 6.50
Caracol
$6.50
Acceso
a discapacitados: Restringido
Restaurante Ocean Queen (donde Brequero)
Sobre la Orilla 757-936
Isla
Carenero, Bocas del Toro
|
Cuando
oyes al panguero decir que va a donde Brequero, experimentas cierta
consternación. Al fin y al cabo, has pedido que te crucen hasta
Carenero, el islote que representa la lengua del toro en la configuración
geográfica que eufemísticamente le dio a la provincia su nombre.
Pero resulta que Brequero es el sobrenombre de González, el dueño.
Mientras negocio la subida al muellecito, entre el meneo del bote
y la altura del muelle, pienso para mis adentros que también es
precaria la maniobra en Venecia, no obstante gondoleros sofisticados
y góndolas lujosas. Igual se despatilla una. Estas aguas, como
las del Véneto, tienen también su historia: En Bocas hubo un puesto
comercial de los pochtecas, descendientes de los aztecas, y el
nombre de la isla Bastimento da fe de la facilidad con que Colón
reabasteció sus naves al llegar al archipiélago. Pero ese cuento
ya se los conté en otra parte.
Toda esta reminiscencia histórica bajo el sol inclemente nos da
mucha sed, por lo que procedemos a pedir unas cervezas y sodas.
Nos atiende una señorita que debe haber pasado una buena noche
de fiesta porque lo que es hoy, tiene la concentración de una
pepita de guaba. Pero si quieres eficiencia germánica, pues vete
a Alemania, pienso yo.
Ya dispuestos al ayantar (linda palabra, nueva para mí, que significa
‘‘comida ligera entre el desayuno y el almuerzo’’ y que me abre
todo un mundo de posibilidades ‘‘gulosas’’), pedimos, por primera
vez desde que llegamos, una cambombia; pero si le dices cambombia,
ningún bocatoreño te va a entender que lo que quieres es caracol.
Así que pedimos el caracol, y por primera vez nos lo ofrecen sazonado
al curry. Es interesante aprender que, a pesar de los muchos
elementos que tiene la cocina bocatoreña en común con las demás
del Caribe, el uso del curry no es tan marcado aquí. Y
es que en las islas colonizadas por los ingleses, la conexión
imperial con la India, y la considerable población de ese subcontinente
asiático que domina gran parte del comercio de estas islas ha
permeado, como es lógico, su gastronomía, pero en el caso de Bocas
ni el curry ni la mostaza, ese condimento tan anglo, hacen
mucha mella.
El caracol al curry, de sabor muy delicado, también tiene
una textura maravillosamente suave, y lo comemos con gusto acompañado
de arroz con coco y guandú. También es la primera vez que vemos
guandú en el famoso rice and peas que comparten los criollos
de la costa centroamericana, desde Belice hasta Panamá. El pulpo
al ajillo, esta vez con patacones, también está suavecito, y con
él terminamos este piqueo breve.
«
Regresar
.
|