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Cuando la ARItmética no da
Números que no dan, información confusa y competidores
que comparten asesores de bienes raíces han terminado en la adjudicación
de inmuebles de la ARI a una empresa que libra una guerra con los
residentes de Albrook
Rolando Rodríguez B.
rrodrigu@prensa.com
Hacer negocios con el Gobierno es, y ha sido,
en muchos casos, una experiencia traumática para empresarios e inversionistas.
No pocos son los que, cansados y desilusionados, abandonaron sueños
y proyectos o terminaron con menos plata en el banco por culpa de
la burocracia. Pero ese no parece ser el caso, por ejemplo, del
empresario Jean Feghali Waked, cuyos negocios con el Estado sugieren
haber conquistado —y doblegado— la fastidiosa burocracia panameña.
Feghali ha sido cautivado por los estupendos
territorios y bienes de la Autoridad de la Región Interoceánica
(ARI) —él y una de sus empresas aparecen como “fiadores solidarios”
de un préstamo a una sociedad en la que Feghali es secretario— que
ha comprado propiedades en Albrook y Clayton, valoradas en más de
dos millones de dólares.
Ese encanto por hacer negocios con el Estado
lo habría llevado a pedirle prestado a otra entidad oficial: el
Banco Nacional de Panamá (BNP), que financió 1.7 millones de dólares
de las compras en Albrook y Clayton.
El administrador de la ARI, Alfredo Arias,
también negoció de forma directa con las empresas de Feghali el
desarrollo de varias parcelas en Amador para crear el “Boulevard
de Alta Moda”, proyecto en el que la sociedad Grupo F International
—que preside el propio Feghali— invertirá unos catorce millones
de dólares.
Un ex gerente general del BNP comentó que
esta institución bancaria no debería ser la fuente de financiamiento
para este tipo de proyectos, aunque, eso sí, debe promoverlos. Para
ello —indicó— el sistema bancario panameño cuenta con suficiente
liquidez.
Feghali, de origen colombiano y nacionalizado
panameño, es dueño del almacén que lleva su apellido (Figali).
Sus amistades en el Gobierno son tan elevadas como el ministro
de Gobierno
y Justicia, Winston Spadafora.
Aunque la ARI y Arias parecen estar más que
satisfechos con Feghali y sus inversiones, las relaciones de aquellos
con los residentes de la ciudad jardín de Albrook no parecen pasar
por un buen momento.
Allí se ha desatado una polémica en torno
a la rehabilitación de los edificios 19 y 21, que adquirió una de
las sociedades en la que figura Feghali: se trata de F.V. Constructor,
S.A. Ambos inmuebles fueron comprados en actos públicos, celebrados
el 27 de septiembre y el 13 de octubre de 2000, respectivamente.
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| “Fue un riesgo muy berraco”
el que corrió F. V. Constructor, S.A. al participar en dos licitaciones
distintas para la compra de los dos edificios, afirma Edilberto
Valencia López, presidente de la sociedad |
Sin embargo, el presidente de F.V. Constructor,
S.A., Edilberto Valencia López, aseguró a La Prensa que
Feghali ya no forma parte de esta sociedad, ya que vendió su parte al resto
de sus socios: inversionistas colombianos —dueños de uno de los
mayores hoteles de la capital— así como panameños, que no mencionó por
sus nombres.
Feghali, dijo el constructor, figura aún en
la sociedad porque se les ha “olvidado” hacer el cambio en el Registro
Público.
Cómo ganar una licitación
Aunque Feghali y sus empresas parecen tener
escasa experiencia en licitaciones públicas, su incursión en este
campo ha sido, por decir lo menos, exitosa.
Salir victorioso en una licitación parece
tener mucho de artería. La ley de contratación pública dispone que
en la primera convocatoria de licitación debe participar más de
un ofertante, pero es un secreto a voces que para cumplir con ese
requisito, en ocasiones se presentan ofertas ficticias cuyo monto
es siempre inferior al que ofrece el verdadero comprador.
¿Acaso ese es el caso de F.V. Constructor?
Si no lo es, los documentos de la licitación No. 09-A.R.I.-2000
de 13 de octubre del año pasado, cuentan una historia interesante.
Dos sociedades presentaron ese día sus respectivas
propuestas en la puja por la compra del edificio No. 21 de Albrook:
una, como ya se sabe, era de F.V. Constructor, S.A., representada
por Edilberto Valencia, y la otra, Fitzgerald Investment Corporation,
representada —mediante poder otorgado por Mario Pezzotti Hawkins,
presidente de la sociedad— por Natasha Carlucci Sucre, quien, a
su vez, trabaja para la empresa Inversiones Natasha, propiedad
de
su madre, Natasha Sucre.
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| “Eso es una información de
táctica de compra”, dijo Natasha Sucre, de Inversiones Natasha,
al referirse a las estrategias de licitaciones que utilizaValencia |
Este nombre es más que conocido en la ARI.
Según palabras de la propia Natasha Sucre, su empresa es la mayor
vendedora privada de edificios, casas y terrenos de las áreas revertidas,
superada únicamente por la ARI. Natasha Sucre se califica a sí misma
como la “máster” en licitaciones públicas.
En la referida licitación, se presentaron las
dos propuestas separada e independientemente y en sobres sellados.
Los “Formularios de Propuestas” de ambos —en los que se hace la
oferta económica— parecían estar en regla, salvo por un detalle:
los dos fueron redactados en papel membreteado de “Inversiones Natasha”.
En el formulario de F.V. Constructor, la oferta era de 1 millón
450 mil dólares con 99 centavos, mientras que la de Fitzgerald Investment
Corporation era de unos 25 mil dólares menos (ver
facsímiles).
No solo eso. Los funcionarios de Contraloría
y de la ARI que recibieron los sobres, al parecer no se percataron
de que el poder que presentó Carlucci Sucre en representación de
Mario Pezzotti no era para suplir a esa sociedad en licitaciones
de Albrook, sino en Clayton. (Ver facsímil. Natasha Sucre admite
que pudo haber un error de parte de su empresa).
Carlucci Sucre y Pezzotti Hawkins no eran personas
que se desconocían mutuamente. De hecho, Pezzotti figura como secretario
de la sociedad NACASU, S.A., en la que Natasha Carlucci Sucre es
presidenta.
¿Se pusieron de acuerdo ambos ofertantes?
De acuerdo con Natasha Sucre, lo que ellos hicieron fue “un manejo
de licitación absolutamente lícito”, refiriéndose al hecho de que
si no hubiesen presentado dos ofertas, se habría declarado desierto
el acto público y habría sido convocada una segunda licitación...
Y en ésta quizá habría habido más ofertas que las de ellos dos.
Antes de celebrarse la licitación del edificio
21 —y aunque no se presentaron en la primera convocatoria— representantes
de una escuela privada habían mostrado interés por el inmueble.
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| A la izquierda, Jean Feghali,
junto al ministro de Gobierno y Justicia, Winston Spadafora,
en un evento social reciente. |
Jean Feghali —de acuerdo con Valencia— estaba
preocupado por que la ARI hicieran dos licitaciones separadas para
vender los edificios 19 y 21. Tanta preocupación hubo que Valencia,
incluso, había enviado una carta a la ARI —en fecha que no precisó—
en la que preguntaba si no se podía hacer uno en vez de dos actos
públicos. La ARI respondió que no era posible.
Valencia admitió a La Prensa que fue
un “riesgo muy berraco” el que corrieron al participar en dos licitaciones
distintas para la compra de los dos edificios.
Así pues, Valencia no quiso correr riesgos.
Relató que en una ocasión había participado en una licitación del
IPAT, en la que sólo él se presentó y el acto fue declarado desierto.
“Yo sí dije —añadió— no más. Siempre llevo en las licitaciones en
las que estoy participando, (de las empresas que nosotros tenemos,
que no es solamente es F.V., sino varias), llevo una” más.
Natasha Sucre, al escucharlo, dijo que “eso
es una información de táctica de compra”.
Poco más de una semana después de dar estas
declaraciones, Natasha Sucre ofreció otras a La Prensa en
las que asegura que Fiztgerald no conocía el precio de F.V. Constructor
ni éste el precio de Fiztgerald.
Hoy, Inversiones Natasha es la promotora de
ventas del proyecto de F.V. Constructor, S.A. en Albrook, en donde
tiene ubicado su “Natasha-móvil” a fin de atender a los potenciales
clientes.
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