El manual del consorcio y sus
autores
Rolando Rodríguez B.
rrodriguez@prensa.com
Un polémico y temido publicista guatemalteco
—experto en relaciones públicas y control de daños— y su socio,
un ex militar que participó en un golpe de Estado en Guatemala —experto
en negociación y análisis políticos— son los autores del controvertido
manual de control de daños del Consorcio San Lorenzo.
Se trata de Julio Ligorría, presidente de Interimage
Latinoamericana, S.A., y su vicepresidente ejecutivo, Héctor Mauricio
López Bonilla, respectivamente. Este último es, a su vez, presidente
y representante legal de una empresa llamada Mc Millan Comunicaciones
de Guatemala, S.A., a la que fue encargado el manual de operaciones
en enero pasado.
Ligorría y sus empresas son investigados
en Guatemala por petición del Gobierno de Panamá, que, tras saber
de su existencia, se preocupó por las acciones que se recomendaban
en contra de la actual administración con el fin de distraer la
atención que hay sobre el Consorcio San Lorenzo y sus ejecutivos.
Los daños del control
Un controvertido publicista
guatemalteco está detrás del manual de control de daños del Consorcio
San Lorenzo
Rolando Rodríguez B.
rrodriguez@prensa.com
Quién es el autor del manual de operaciones
para el manejo de crisis del Consorcio San Lorenzo? Para algunos,
eso parecerá un misterio, pero para el publicista del mencionado
consorcio, Mario Barletta, no. Al menos, es bastante claro en las
declaraciones que presentó bajo juramento al Ministerio Público
en febrero pasado.
Sin embargo, hay que admitir que parecen haber
ocurrido cosas extrañas en el expediente que contiene las investigaciones
del Ministerio Público sobre el Consorcio San Lorenzo.
Por ejemplo, el manual, al parecer, fue desmembrado
cuando se folió en el expediente. En muchas de sus páginas, la numeración
de la Procuraduría corre de forma inversa al orden del documento
y en otras, la numeración de los folios salta, por ejemplo, de la
página 549 sigue a la 626 ó de la 631 a la 550, pese a que en la
del manual, la numeración es consecutiva (40-41, en el primer caso,
y 45-46, en el segundo).
Expertos
Pero, al margen de esto, lo cierto es que,
según Mario Barletta, el Consorcio San Lorenzo contrató los servicios
de la empresa guatemalteca Mc Millan Comunicaciones de Guatemala,
S.A., “la cual tiene la reputación de ser una de las mejores empresas
latinoamericanas en el manejo de este tipo de servicios [manejo
de daño de imagen y manejo de crisis]”.
Si lo que dice Barletta es cierto, Mc Millan
es una empresa multifacética, porque según el Registro Mercantil
de Guatemala esta se dedica a actividades como “operaciones de frecuencias
del espectro radioeléctrico y radiocomunicaciones” y “compra-venta
de equipo para radiocomunicaciones”, etc.
En todo caso, Mc Millan emitió una factura
—el 29 de enero de 2002— por un monto de 150 mil dólares por sus
servicios de consultoría. Dicho documento, según Barletta, incluía
“análisis estratégico, evaluación de información y escenario para
el diseño de estrategias y plan de comunicación para el CEMIS, S.A.
[Centro Multimodal, Industrial y de Servicios]”.
Los pagos
La factura de Mc Millan salió a nombre de
SELA, S.A., una sociedad “de carpeta”, como la describió el propio
Barletta, y a la que él está vinculado, según sus propias palabras.
De acuerdo con el publicista, SELA, S.A. “es una compañía que se
dedica a hacer transacciones y pagos por servicios en el exterior...”.
Así es que, luego de recibir tres cheques
de 50 mil dólares cada uno de la cuenta del Centro Multimodal, Industrial
y de Servicios, S.A. (fechados los días 17, 21 y 28 de enero), SELA,
S.A., previo cobro de su comisión —10 mil dólares por cada cheque—
emitió otros tres cheques los días 18, 24 y 29 de enero de 2002
para el pago del manual del Consorcio.
El último pago se hizo a través de una transferencia
en el Banco del Istmo [sic] “al banco Northern Trust Bank of Florida
[sic] N.A.”. Ello coincide con las instrucciones enviadas el 21
de enero de 2002, a las 10:38 a.m. a la dirección de correo electrónico
de una ejecutiva de Starcomm —el holding de Publicuatro— procedente
del correo electrónico ligorria@terra.com.gt, en el que se daba
instrucciones para una transferencia a la cuenta 1011012871 de Interimage
Latinoamericana, S.A. en el banco mencionado.
¿Por qué enviar dinero a esta empresa si
la que confeccionó el manual fue Mc Millan?
Al parecer, no fue esta la que tiene la fama
en control de daños, sino, precisamente, Interimage Latinoamericana,
muy especialmente, su presidente, Julio Ligorría.
De hecho, Barletta dice que los pagos “fueron
entregados por mi persona al señor Julio Ligorría, el cual fue el
consultor contratado para este servicio...”. La firma de Ligorría,
subraya Barletta, “está considerada como una de las mejores firmas
latinoamericanas en el manejo de opinión pública, relaciones públicas,
control de crisis, control de daños, ya sea a producto, persona
o compañía”.
Los autores
Sin embargo, Ligorría, en recientes declaraciones
en Guatemala, dijo que ni Interimage ni él tenían relación alguna
con el manual de control de daños del Centro Multimodal.
Pero eso no es cierto. Hace pocos días, Jorge
Hernán Rubio, abogado de los dos principales ejecutivos del Consorcio
San Lorenzo —Stephen Jones y Martin Rodin— hizo circular una carta
fechada el 30 de enero de 2002 y dirigida —ya sin la intermediación
de Barletta— a la empresa de Ligorría, Interimage.
En la carta, el Consorcio pretendía desvincularse
del aspecto político que planteaba el manual para desviar la atención
del Consorcio.
Para Martin Rodin —que firmó la carta— “no
es conveniente ni abona a favor de la situación que enfrentamos
el hecho de involucrar factores políticos en el desarrollo del proceso,
por cuanto estos se convierten en elementos de confrontación que
pueden generar mayor controversia a la agenda de discusión nacional”.
En consecuencia, señala Rodin, “consideramos
que muchas de las recomendaciones pueden provocar malos resultados”.
Así es que pidió revisar el manual y “hacer llegar sus comentarios
y una propuesta final, acorde a sus observaciones”.
Por un lado, la carta reconoce tácitamente
que la confección del manual es obra de las empresas de Ligorría
y, por el otro lado, pone tierra de por medio con el aspecto más
conflictivo del manual: el político.
La Prensa consultó con Rubio cuáles eran
esos “factores políticos” a los que alude la carta. “Tengo entendido
—comentó— que uno de ellos era lo relacionado con el Fondo Fiduciario”.
Como es ya sabido, el manual recomendaba
“sensibilizar” a la sociedad panameña “en contra de la pretensión
del Gobierno de echar mano de los recursos del Fondo Fiduciario”.
¿Cómo hacerlo? Pues, vinculando a la actual Administración con prácticas
corruptas, ineficacia, con el desempleo y con la crisis económica.
Fue quizá esto lo que motivó a las autoridades
panameñas a solicitar información sobre Ligorría y sus empresas
a las autoridades de Guatemala.
Misma gente... mismo ambiente
¿Qué tanto se vinculan Interimage y Mc Millan?
Parece que no poco. Ambas, durante algún tiempo, compartieron el
mismo domicilio, de acuerdo con el Registro Mercantil de Guatemala
y a un folleto promocional de Interimage: “13 Calle 2-60 zona 10
Edificio Topacio Azul Oficina 502 Guatemala”.
Pero, como se verá, Mc Millan parece una
empresa nómada. El 19 de febrero de este año quedó inscrito en el
Registro Mercantil de Guatemala un cambio de dirección —o más bien
de oficina—, ya que es igual a la anterior, salvo que en vez de
estar en la oficina 502, ahora es la 1104. Sin embargo, en la factura
que envió Mc Millan a la empresa SELA, S.A., la dirección era otra:
“1a. Avenida 12-46 Zona 10 Edificio Villa Magna Oficina 462, Guatemala”.
Al principio, por lo visto, estuvieron unidas
por la dirección, pero existe otro vínculo: el presidente del consejo
de administración y representante legal de Mc Millan es Héctor Mauricio
López Bonilla, quien es, a su vez, vicepresidente ejecutivo de Interimage
Latinoamericana, S.A.
La especialidad
Interimage, tal como lo dijo Barletta, se
especializa en manejo de crisis, entre otros temas. De acuerdo con
información promocional de la empresa, Interimage “posee la habilidad
de manejar crisis como pocos lo han logrado en nuestra región”.
¿Qué ofrece? La lista parece haber impresionado a los ejecutivos
del Consorcio San Lorenzo:
— “Interimage tiene implementada una red
de contactos que le permiten trabajar óptimamente con la mayoría
de medios de comunicación de América Latina”.
— “Conocedores de que el ejercicio constante
del poder implica prepararse para enfrentar la labor investigativa
de los medios de comunicación, Interimage ha desarrollado una modalidad
de trabajo que nos permite garantizar el éxito de la proyección
de una imagen pública cuidadosamente elaborada...”.
— “Nuestro acceso a legisladores, asesores
de Gobierno y políticos, garantiza la calidad de nuestros servicios...”.
Con servicios como éstos, ¿cómo rechazarlos?
¿Quién es Julio Ligorría?
Un controvertido publicista
guatemalteco está detrás del manual de control de daños del Consorcio
San Lorenzo
Julio Ligorría, desde que creó a Interimage
Latinoamericana hace 11 años, ha hecho sociedades en 15 países de
América Latina. Ha participado como socio en varias empresas en
18 ciudades, como México, Buenos Aires, Quito, Santiago, Sao Paulo
y Miami.
En 1999, su empresa empezó una alianza estratégica
con Hispacom, una empresa de mercadeo y consultoría de Madrid, pero
con oficinas también en Barcelona, París, Bruselas y Lisboa.
Hoy, Ligorría utiliza su prestigio y su habilidad
para lograr importantes clientes —como Coca Cola, Universal, BellSouth
y JP Morgan— para entrar en el mercado latino.
El ayuda a superar problemas prácticos y
concepciones erróneas, afectadas por preocupaciones económicas o
políticas, así como por tradiciones u opiniones locales.
Ligorría también trabaja como consultor de
políticos y, a veces, como consejero de prensa de gobiernos. “Nuestro
enfoque se basa en la investigación del problema y la presentación
de escenarios diferentes”, dice Ligorría.
Y esos esfuerzos pueden costarle a los clientes
entre 5 mil y 50 mil dólares, dependiendo del tamaño y la naturaleza
del proyecto.
Ligorría cree que la ventaja que su grupo
tiene sobre otros competidores internacionales es que “como estamos
realmente en esos países [donde están sus socios locales], entendemos
la situación política”, explica Ligorría.
“Tenemos una visión perfecta de las leyes
locales, y más importante aún, cómo esas leyes se interpretan. Y
en el negocio de las Relaciones Públicas, más que conocer las leyes
hay que saber acerca de la interpretación de los hechos”.
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