Enigmas de un fondo
En el Informe de liquidación
aparece como acreedor un Fondo que “no existe”, según afirmó JJ
Vallarino
Diana Campos Candanedo
dcampos@prensa.com
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Arriba. Tras las puertas del hoy
liquidado Banco Disa, se acumulan interesantes revelaciones.
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Tras las puertas cerradas del hoy liquidado Banco
Disa, S.A., hay mucho más que acreedores y balances en rojo. Pese
a que el informe preliminar de los liquidadores del Disa pasó, a juicio
de observadores, “sin pena ni gloria”, un vistazo más detallado puede
resultar revelador.
A esos observadores llama la atención el
hecho de que en la lista de acreedores aparecen unas 14 empresas
relacionadas (propiedad de accionistas y directivos del Banco).
Igualmente curioso es que entre los acreedores
con crédito “Tipo A” se encuentre el llamado “Fondo de Directores”,
fondo que “no existe”, según declaró el propio presidente de la
Junta Directiva del Banco Disa, Joaquín José Vallarino, durante
un interrogatorio que le hiciera la Comisión Nacional de Valores
(CNV) en el marco de una investigación a la subsidiaria Disa Securities.
Según el informe de la Liquidación de Banco
Disa, los créditos “Tipo A” son aquellos “cuya titularidad es evidenciada
por los estados de cuenta o registros del banco, comprobada por
la liquidación”.
“No existe tal mentado Fondo”
En estos términos se expresó JJ Vallarino
cuando fue interrogado por la Comisión de Valores respecto al “Fondo
7 3/4 de Directores”.
Apelando a la nueva Ley de Transparencia,
La Prensa solicitó a la CNV copia del expediente de la investigación
de la subsidiaria Disa Securities, que en su foja número 528 reproduce
la declaración de Vallarino.
Al ser cuestionado sobre la existencia de
dicho fondo, su respuesta fue: “... para mi no existe el tal mentado
Fondo de Directores. Esta es una frase que surgió de la mente del
gerente general Rafael Endara para facilitar la comunicación interna
entre él y sus subalternos, pero no hay tal cosa como un ‘Fondo’
de Directores en la composición del banco”.
Vallarino reiteró en su declaración que Rafael
Endara contaba, hasta mediados del año 2000, con la absoluta confianza
de la Junta Directiva, que depositaba en él la total administración
del banco.
Por su parte, “el hombre de confianza”, Rafael
Endara, en declaración rendida ante la CNV (foja 564) señaló que
la Junta Directiva tuvo conocimiento en el mismo momento de su creación
– en diciembre de 1998– de la existencia de la denominada cuenta
de “Directores 7 3/4”.
“El Sr. Joaquín Vallarino presidía el Comité
Ejecutivo desde diciembre de 1998 y por la forma en que se manejaba
este comité las operaciones eran responsabilidad suya”, declaró
Rafael Endara.
El fondo de la discordia
Según el ex “hombre de confianza”, la creación
del Fondo de Directores “fue una decisión indispensable en 1998”,
pero, al no tomarse las decisiones que se habían propuesto, se convirtió
en un foco de conflicto entre la administración y la directiva y
entre los propios directores”.
“Lo que lo convirtió en el inicio de la destrucción
del banco es que abrió viejas rencillas entre los propios directores,
que frente al presidente no decían nada y por detrás tenían reuniones
para sacarlo del puesto”, declaró Endara.
Fondo indocumentado
Durante la investigación también fue llamado
a declarar Luis Jiménez, contratado primero como consultor, con
la función de reportar ante el ex gerente Felix Riera, y quien después
fue subgerente general reportando ante el ex gerente Hernando Arias
y, por último, estuvo encargado de la gerencia, tras la renuncia
de Arias.
Jiménez aseguró que en ningún momento pudo
verificar la existencia de documentos que explicasen el origen,
la naturaleza y la estructuración de dichos fondos.
“Las únicas explicaciones fueron de tipo
verbal. Tampoco pude verificar la existencia de ningún manual de
políticas de procedimientos o de funciones operativas”, señaló Jiménez.
También indicó que Endara y otra funcionaria
de nombre Emily Espinales, oficial de fideicomisos del Banco, fueron
las personas que estuvieron a cargo de la estructuración y manejo
de estos fondos.
Según Jiménez, la única documentación para
el Fondo de Directores era un contrato que suscribieron dichos directores
y una carta firmada por el entonces gerente Rafael Endara.
Más adelante, en su declaración, Jiménez
explicó que el propósito del mismo era trasladar las pérdidas de
los libros del banco a los libros de los fondos de los directores.
Retorno garantizado
El fondo se denominada “7 3/4” porque el
banco se comprometió a garantizar un rendimiento de 7 3/4% durante
la vigencia del contrato, así como el retorno del principal (los
montos aportados al fondo), ya que cualquier riesgo de fluctuación
adverso en los valores de mercado lo asumiría el Banco Disa.
Algunos de los directores que aportaron a
este fondo fueron Fernando Eleta, Jorge Endara, Haralambos Tzanetatos,
Carlos Araúz, Renato García, Joaquín Vallarino, Ricardo Lince y
José Chirino.
Pero además del “Fondo 7 3/4 Directores”,
también existió otro denominado “Fondo 7 3/4 Clientes”, que también
aparece en la lista de acreedores “Tipo A” del Informe de la Liquidación
de Banco Disa.
Según Jiménez, dicho fondo nace de los reclamos
de los clientes por los malos manejos de la cartera de inversiones
que administraba el banco.
El entonces gerente, Rafael Endara, convirtió
esas carteras de inversión en un nuevo producto denominado Fondo
7 3/4 Clientes, al cual se le garantizaba el capital invertido.
Jiménez también declaró que algunos directores,
a título personal o a través de sus empresas, también eran miembros
del “Fondo 7 3/4 Clientes”.
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