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Proyecto: Panamá 2030

Preguntamos a nuestros lectores sobre los temas que, según ellos, marcarán el futuro del país y la participación fue abrumadora. Los panameños y panameñas de hoy tienen claro qué es necesario para el mañana. La educación es uno de los escollos más difíciles que tiene que superar el país, el desempleo y otros 23 asuntos “de Estado” conforman esta agenda del desarrollo construida entre todos y todas. Estas páginas deberían ser leídas por políticos y líderes sociales con atención. Y quizá puedan tomar nota...

Educación
¿El siglo del conocimiento?

En 2005, 780 mil estudiantes en todo el país empezaron el año escolar. Para atenderlos, hay 40 mil maestros y profesores y unos 5 mil planteles escolares en el sistema público. En el sector privado se registran 480 colegios y escuelas, y unos 390 preescolares. Pero el problema, según nuestros lectores, no es de cifras.

Cientos de correos han seña-lado el déficit de calidad educativa en Panamá y cómo va creciendo la brecha de conocimiento. Una brecha que se hace abismal entre el sistema público (anclado en la desidia) y la educación privada (cada vez de más calidad).

Las necesidades de renovación educativa son profundas y no parece ser suficiente la incorporación de los centros de estudios al desarrollo tecnológico.

Según el informe de UNESCO sobre el futuro de la educación en América Latina, “las nuevas tecnologías de información pueden convertirse en un importante instrumento de mejora de la educación; sin embargo, también existe el riesgo de crear un abismo digital cada vez más profundo y de menospreciar el rol que desempeñan los maestros ”.

Lo que queda por hacer en las próximas dos décadas hay que hacerlo ya. Panamá arrastra una ley educativa de 1946 (modificada parcialmente en 1995), desactualizada e ineficiente a la luz del nivel educativo del país (el 60% de los estudiantes no pasa el examen de conocimientos generales en la Universidad de Panamá). El reto es inmediato porque en el bajo nivel educativo comienza la cadena que conduce al desempleo, los problemas de la juventud y las limitantes en el desarrollo del país.

Hay que elegir entre una educación pasiva y anticuada o una gran estrategia nacional que provoque una verdadera revolución cultural.

 
 
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