CANALES
  Bebés
  Salud
  Mascotas
  Psicología
  Hogar
  Psicología sexual
 
  ENTRETENIMIENTO
  Discos
  Cine
  Farándula
  Libros
  Tecnología
 
  EL IMPRESO
  Hoy por hoy
  Panorama
  Nacionales
  Opinión
  Perspectiva
  Deportes
  Mundo
  Economía y Negocios
  Vivir +
  Reseña
   Sociales
   Horóscopo
 
  SUPLEMENTOS
  Ellas Virtual
  Martes Financiero
  Aprendo Web
  Reseña Empresarial
   Pulso de la Nación
 
  TIEMPO LIBRE
  Turismo
  De interés
  Cine
  De noche
 
  SERVICIOS
  Contáctenos
  ¿Quiénes somos?
 
 


Empleo

Panamá trata de salir del hueco económico en el que quedó tras la profunda noche política que vivió el país en los ochenta. El indicador que se traduce en mayor sufrimiento para los panameños es el del desempleo. Los peores años fueron 1988 y 1989. En ese último año la cifra de desempleados llegó a 20.4% en la región metropolitana y 10.7% en el resto del país. En conjunto, el porcentaje nacional de desempleo era en 1989 de 16.3%, el más alto desde que hay registro.

La cifra más reciente de desempleo es 11.8% en el año 2004. Se trata de la más baja en 16 años. Algunos sectores han cuestionado que para llegar a ese número se incluyó al sector informal dentro de la población ocupada.

Lo que sí es cierto es que se ha logrado estabilizar la cifra por debajo del 16% desde 1991. Nuestros lectores relacionan las oportunidades de empleo, y especialmente de calidad de empleo, con la mejora en los niveles educativos y con un cambio estructural en el Código Laboral. Ningún factor de desarrollo es aislado, pero el del trabajo se amarra con la mayoría de temas del progreso social y económico.

Sistema vial y transporte

El desarrollo vial de Panamá está estancado y, con él, se ha quedado atrás el desarrollo de soluciones originales para el transporte masivo, especialmente en la capital. Aunque sólo un 20% de los 14,391.10 kilómetros de la red vial de Panamá son urbanos, la mayoría de los problemas se concentra allí. En la ciudad de Panamá hay mil 300 autobuses grandes y 650 pequeños, además de 26 mil taxis. Por si fuera poco, estos vehículos compiten en las calles con medio millón de carros particulares, una familia que crece a razón de 28 mil nuevos miembros cada año. Un millón de pasajeros se mueve diariamente por nuestras calles. Hay dos alternativas para solucionar el problema de los llamados “Diablos Rojos”: los buses articulados (la más probable) y un tren liviano (más costoso pero sin contaminación). No se ha tomado ninguna decisión al respecto, pero los lectores consideran que si hay un problema urgente es el del transporte masivo.

La otra decisión que puede cambiar el paisaje es el proyecto que estudia la Autoridad del Tránsito para instalar semáforos inteligentes en la capital, a un costo de entre 5 y 8 millones de dólares.

Medio ambiente

Los panameños son conscientes de que buena parte del futuro del país depende de la conservación medioambiental. Este interés tiene raíces ecológicas, pero también está conectado con el gancho turístico, con la creación de industrias ‘limpias’ y con el desarrollo sostenible. Los datos digitales obtenidos de las imágenes de satélite reflejan que en 2000 existía en el país una cobertura boscosa de 33,645.91Km2, lo que representa un 45% de la superficie del país.

La mayor riqueza boscosa se concentra en las provincias de Darién, Panamá, comarca Emberá y Bocas del Toro. Las provincias que mostraron bajos porcentajes fueron: Los Santos y Herrera. Los proyectos públicos y privados de reforestación van tomando fuerza, pero quizá lo más destacable es la actitud de la sociedad civil, que se ha fortalecido alrededor de algunas causas ecológicas (camino ecológico de Cerro Punta-Boquete en Chiriquí, el Camino de Cruces en Panamá o la defensa del río Pacora).

En las próximas décadas esta capacidad de defensa del patrimonio natural estará a prueba ya que la inversión y el descubrimiento de nuevas zonas de desarrollo no siempre tienen en cuenta el equilibrio medioambiental.


Lo que quiero, lo que creo

Xavier Sáez-Llorens
Médico

Lo que quiero. Que mis hijos disfruten de un país con mejor distribución de riqueza, con salarios mínimos razonables, con niveles imperceptibles de pobreza, con una clase media vigorosa, con acceso universal a salud y educación de calidad, con hospitales públicos que brinden atención similar a la ofrecida en instituciones privadas, con un Estado laico, con una justicia eficiente y equitativa, con presidentes y diputados juzgados, con empresarios más humanizados, con completa eliminación de privilegios e impunidades, con fortaleza turística, con un sistema político centrista, con fomento de la investigación científica e innovación tecnológica, con envidiables índices de cultura, con menos charlatanería y superstición, con un deporte vigoroso y con un periodismo serio, independiente y objetivo. También desearía una seguridad social robusta, de varios pilares, pero limitada a garantizar las pensiones, dejando la salud al Estado.

Lo que creo. Creo que la constante presión popular y la denuncia periodística mejorarán la distribución de la riqueza en el país. Es posible que se unifique el sistema sanitario, pero temo que la atención médica será más mercantilista. Los hospitales públicos tendrán que privatizarse para salir del marasmo presupuestario y enfrentar los crecientes costos médicos. Habrá mayor libertad religiosa, pero proliferarán los cultos evangélicos, convirtiendo a muchos ciudadanos en entes más supersticiosos e inseguros.

El periodismo será más ético y menos manipulado por los poderes. Se reducirán los privilegios de políticos, habrá menos partidocracia y se combatirá frontalmente la corrupción. Los puestos de mando público serán designados preferentemente con base en créditos y criterios técnicos. Los ciudadanos tendrán aseguradoras privadas para cuidar su jubilación. Frenadesso habrá sepultado la seguridad social por siempre.

 
 
PUBLICIDAD
 
 
Corporación La Prensa. Todos lo s derechos reservados.