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Saneamiento de la bahía
Dicen que Río de Janeiro envidiaría a Panamá si la bahía
de la ciudad capital no oliera a páramo y si sus aguas no provocaran reacciones
imprevistas en la piel. El Plan Maestro para el Saneamiento de la Ciudad y la
Bahía de Panamá es la quimera necesaria. No se trata sólo de limpiar lo que ya
está contaminado, sino de rehacer todo el sistema de aguas negras de todos los
corregimientos del distrito (un área de aproximadamente 350 km2).
Las cifras del Plan rondan los 300 millones de dólares para construir nuevos alcantarillados
sanitarios, rehabilitar el sistema de recolección, construir nuevas colectoras
y estaciones de bombeo, y líneas de impulsión y de plantas de tratamiento. No
se trata de un problema sencillo, pero, si el Plan se realiza, Panamá ganará en
salubridad, atractivo turístico y desarrollo. Es un asunto de Estado.
Seguridad social
Durante los últimos 64 años, la Caja del Seguro Social ha
sido una de las pocas instituciones que los panameños han sentido como propia.
Hoy, se enfrenta su colapso y una mesa de diálogo trata de poner remedio a la
criticada Ley 17 de reforma del Seguro Social. La apuesta del actual gobierno
reconoce que las soluciones son para unos 30 años, lo que significa que en 2030
estaremos otra vez enfrentados a una crisis financiera del modelo.
Lo que se haga ahora será, en todo caso, un parche temporal. El reto de los próximos
años es buscar un modelo sostenible de protección social a los sectores más desfavorecidos,
que integre a la gran capa de panameños que no está asegurada, que pueda dar cobertura
a los jubilados, pero que también permita una atención sanitaria eficiente. Los
dirigentes políticos y sociales tendrán que sentarse de nuevo a la mesa de las
ideas dentro de unos 15 años.
Reforma del Estado y del sistema
político
Cuando reforma significa modernización no se está hablando
de parches, como los que se han hecho a la Constitución de 1972. La administración
pública panameña (y el sistema político) necesita cambios estructurales de fondo
que la hagan eficaz, amigable y cercana.
Después de la invasión de 1989, paradójicamente, no se produjo un cambio constitucional
y, a pesar de que se han dado reformas importantes, seguimos con la Constitución
de 1972 que, simbólicamente, es la constitución de los militares. Cambios profundos
en el sistema de elección de diputados, simplificación de los trámites públicos,
modernización de leyes que rigen desde hace décadas sumidas en la inoperancia,
profesionalización de la carrera administrativa... la lista es larga y estamos
en mora de una iniciativa gubernamental que se atreva de una vez por todas a mejorar
la administración que, por cierto, no puede significar, exclusivamente, adelgazar
la planilla estatal.
El ‘cluster’ de Panamá
Rubén Lachman Varela
Economista
En 2030, Panamá será el centro de negocios más importante
de América Latina. En el camino, las normas serán cada vez más claras, y las oportunidades
para progresar serán aprovechadas en un entorno donde la corrupción aparecerá
tan repulsiva como el sonido de la bocina de un automóvil en Ginebra, Suiza. Individual
o colectivamente, todas las expectativas de desarrollo sociocultural del país
estarán mucho más allá del concepto que tienen hoy los panameños. Las fuentes
de crecimiento económico que habrán producido semejante salto cualitativo habrán
sido las siguientes:
1. La ampliación del Canal, que generará el desarrollo de un
gran “cluster” que será conocido como el sistema intermodal de transporte con
un sinnúmero de actividades conexas, de logística, turismo, y que exponenciará
la economía, hiperespecializada en servicios y comercio.
2. El desarrollo del turismo residencial, de extranjeros que
se mudarán a Panamá con mucho poder adquisitivo, que impulsará a su vez la conformación
de otros “clusters”, de la actividad de construcción y turística en sí, pero con
influencia en otras actividades.
3. La continua expansión de los sistemas intermodales de transporte,
que tendrán influencia en todo el territorio nacional, especialmente entre Chiriquí
y Bocas del Toro, promoviendo la actividad productiva.
4. La incorporación de toda Centroamérica, después México y
Colombia, a toda esta dinámica como parte del “hinterland” natural de todo el
“cluster” que desarrollaría las ventajas competitivas de Panamá.
En 2030 no existirá el Seguro Social como lo conocemos, y entre
otros cambios, aparentemente radicales hoy, tampoco existirá el Código de Trabajo,
ni sindicatos que controlen el transporte y la construcción. Tampoco se pasearán
por nuestras calles los ladrones criollos de cuello blanco.
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