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Desarrollo turístico

¿Será la panacea económica que muchos vaticinan? El sector turístico tiene el potencial y Panamá cuenta con todos los recursos para que ese renglón sea uno de los principales de la economía nacional. Los últimos 30 años han sido de lento desarrollo por culpa de la pesadilla dictatorial. De los 750 mil visitantes que recibía Panamá en los setenta, hoy estamos en el millón de turistas anuales. El Plan Maestro de Turismo y la Ley 8 de incentivos a las inversiones turísticas ayudaron en los 90 a recuperar parte del tiempo perdido.

El dinamismo actual del sector es incuestionable, con un crecimiento anual del 12%. Pero las infraestructuras aún son precarias y la cultura de servicio aún no se ha filtrado en todos los ciudadanos e instituciones. Es una de las apuestas de país más importantes.

Infancia y juventud

Si el futuro tiene un rostro ese es el de la infancia. Toda inversión en los niños y niñas del país es una apuesta al desarrollo educativo, económico e, incluso, de seguridad. De alguna manera, hay que mantener lejos el peligro de la ‘marización’ de nuestros jóvenes y ofrecerles un futuro atractivo para que su presente sea responsable. Hoy, el panorama no es alentador. 57 mil menores trabajan en todo el país y hay 28 mil niños y niñas que no asisten a la escuela.

El país joven que es Panamá invierte poco en su juventud. En este capítulo se resumen muchos de los otros destacados por nuestros lectores. Educación de calidad, un entorno familiar no agresivo y una reducción de la violencia intrafamiliar son tres de los pilares para garantizar un futuro halagüeño.

Ampliación del Canal

Si el proyecto se convierte en realidad, la ampliación del Canal supondrá una inyección económica de tal dimensión que puede ser el motor definitivo que necesita el país. Pero la ampliación conlleva situaciones que hay que prever. Por una parte, requerirá de miles de trabajadores en los próximos años. Ello supone varios problemas. Primero, se requerirá de nuevas profesiones, inexistentes actualmente, o traer especialistas de afuera. Además, generará una intensa migración interna.

Muchas personas dejarán sus casas en el interior en busca de nuevas oportunidades. Ello supone que la ciudad capital crecerá una vez más de forma desordenada, las vías de acceso serán un problema, el tránsito vehicular podría tornarse caótico, al igual que el transporte público. La demanda de servicios públicos -entre ellos agua, salud, transporte o escuelas- también crecerá de forma importante. También existe el problema de los desplazados por el crecimiento de la cuenca hidrográfica. Éste y los gobiernos venideros tienen en sus manos un gran problema, y deberán buscar los mecanismos que amortigüen las repercusiones sociales de un proyecto de esta magnitud.


Panamá hace y dentro de 25 años

Luis H. Moreno Jr.
Banquero

Los países, como los hombres y las empresas, desarrollan cualidades, marcan hitos y trayectorias, forjan culturas que los hacen predecibles. Por eso hay que buscar en el pasado las perspectivas del futuro; no como un reflejo automático, sino como una incesante evolución dinámica que se cuida de evitar el error imprevisto o ya conocido, y de aprovechar las ventajas reales o aparentes. Hay suficientes razones para sentirse optimista o esperanzado sobre el futuro de Panamá. Veintiún años de régimen dictatorial están siendo superados con dignidad; en su reactivación económica ha jugado papel estelar la visión y desempeño de un sector privado con mira en el porvenir, y que ha contribuido a triplicar la producción bruta nacional y las exportaciones aún insuficientes; en su rehabilitación política el proceso democrático despeja un porvenir de estabilidad; en el respeto a la solidaridad humana, social y económica, estamos escogiendo el diálogo por encima de la trágica confrontación de otros países.

El panameño es hombre de aspiraciones y desafíos insoslayables. Así lo ha probado y seguirá demostrándolo en cátedras y laboratorios científicos de prestigiosas instituciones, a pesar de las deficiencias achacadas a nuestro altos centros de enseñanza de donde salieron. Así lo han testimoniado en las más altas cúpulas internacionales, a pesar de su tamaño. Así lo han corroborado con ventaja en complejas administraciones de empresas internacionales, a pesar de las limitaciones. Así lo han patentizado desde sus coronas y supremacía en los escenarios artísticos, en los fieros tinglados, en los estadios deportivos, en los reñidos hipódromos del mundo, a pesar de la falta de estímulos y facilidades. Ante los problemas y las crisis de corrupción, de ausencia de justicia y de aprovechamiento ilícito, la formación y visión cosmopolita del panameño lo hacen afortunadamente impaciente y exigente, y sus convicciones de un país mejor lo hacen el recurso más valioso y confiable del futuro de su patria.

 
 
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