|
Sistema de justicia
 |
La Alianza Ciudadana Pro Justicia tiene en sus manos un instrumento
más que interesante: la auditoría ciudadana de la Justicia. Este documento recoge
las inquietudes de los panameños sobre el sistema judicial del país, que según
todas las encuestas son muchas. Según la auditoría, los necesarios cambios en
el sistema secentran en tres aspectos. Primero, reformas integrales del sistema
de justicia penal que respondan a una política criminal de Estado.
Segundo, centralización y modernización del sistema de estadísticas criminales
y judiciales. Tercero, medidas de rendición de cuentas y transparencia del sistema
de justicia. Hoy, el país mira sin esperanzas el pantano de la Comisión de Estado
por la Justicia, y sigue exigiendo que algún día tengamos una Corte Suprema de
Justicia que sea ejemplo de independencia y probidad. Los cambios comienzan por
arriba ¿Será posible? Los lectores lo tienen claro: si no se reforma con profundidad
el sistema, no habrá respeto de la legalidad. El Estado tiene tres patas, pero
la de la justicia es, probablemente, la que tiene que garantizar al ciudadano
que los desmanes y abusos se corrigen.
Seguridad
Panamá todavía es visto como un país seguro, pero también
es cierto que hay demasiados síntomas de un agravamiento de la seguridad pública.
Al año se cometen unas 73 mil acciones delictivas y las provincias de Panamá y
Colón concentran buena parte de esta estadística negativa. Las zonas más sensibles
son San Miguelito, Calidonia, Parque Lefevre, Chilibre y Las Cumbres.
Mientras tanto, hay debates encendidos sobre la calidad y la cantidad de policías,
y tristes intentos de militarizar lo que algún día desmilitarizamos. La seguridad
va de la mano con la estabilidad social. En las próximas décadas se deben fomentar
las políticas preventivas que no excluyen la represión del delito y de quienes
lo cometen. Sin seguridad, la tranquilidad social adelgaza, el turismo se resiente
y la economía paga.
Valores
Es casi una obsesión. Los panameños y panameñas saben que
en el país hay un problema de valores y quieren soluciones. Parte del problema
se arregla con un cambio de actitud individual, pero hay medidas que tienen que
ser adoptadas por el Estado. Potenciar los valores en los colegios y escuelas,
establecer reglas claras del juego, y potenciar un clima en el que no se recompense
al vivo, sino al recto son algunos de los consejos de nuestros lectores.
La solidaridad, la responsabilidad y la honestidad son los tres valores que más
añoran los encuestados por La Prensa. Y de la mano de los valores, llega
la necesidad de un clima familiar más favorable al desarrollo humano, el final
de la violencia intrafamiliar, el respeto de los derechos de los menores y la
tolerancia a la diferencia. Todo un catálogo de deseos que no pueden ser parte
de una carta al niño Dios, sino del modus vivendi cotidiano del país.
25 años son nada
I. Roberto Eisenmann, Jr.
Presidente fundador de La Prensa
La Prensa cumple 25 años cronológicos, pero estimo que
100 años de vivencia periodística debido a su heroica y accidentada historia inicial.
Es un diario con un historial de lucha por los principios de
la Madre de todas las libertades - la libertad de expresión y opinión - como pocos
en el mundo.
La Prensa comprobó que la independencia de todos los
poderes no solo es recomendable sino que, además, produce una economía positiva
que le garantiza su independencia editorial.
Pero, y como dice el tango 25 años - con 100 de vivencia - son
nada en la vida de un diario ya institucionalizado como “El diario Libre de Panamá”.
La Prensa tiene un futuro que se medirá en cientos de
años más. Con sus principios como raíz bien enterrada en nuestra tierra, cuenta
hoy con un equipo humano de relevo joven, vigoroso y entusiasta que entiende bien
que tiene en sus manos el timón de un diario que marca -y seguirá marcando- pautas
camino a una sociedad libre y justa, y que su tarea primaria seguirá siendo la
de la independencia de los poderes para darle voz a los que no la tienen.
El futuro de La Prensa estará definitivamente amarrado
al de Panamá. Un país más democrático, más desarrollado y más libre, contará con
medios de comunicación más fuertes y necesarios. Por eso, los próximos 25 años
serán clave para comprobar que las bases de hoy han
cuajado.
Hoy, mirando a La Prensa por el espejo retrovisor de
mi vida, siento enorme orgullo y profunda admiración por todos y cada uno de los
“asociados” que forman su superior equipo humano. El mismo que todos los días
trabaja con ilusión para garantizar que los panameños tengan información independeiente
y de calidad.
¡Felicitaciones!
|