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Sector agropecuario
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En la actualidad el sector agropecuario representa el 6.5%
del Producto Interno Bruto del país (583 millones de dólares) y genera unos 220
mil 431 empleos directos. Pero, hasta llegar a 2005, el sector ha vivido un duro
proceso de reconversión que todavía no ha concluido y que comenzó con la incorporación
de Panamá a la Organización Mundial del Comercio en 1997.
El oro amarillo del banano ya no brilla en el país y sólo las exportaciones no
tradicionales han traído alegrías que se traducen en 40 millones de dólares al
año. Pero lo importante es que el sector agropecuario supone el sustento de muchas
familias y el eje vertebral del desarrollo de muchas regiones del país. La reconversión
tiene que producirse en su totalidad y debe lograr que los productores panameños
encuentren nichos de mercados en los que sean competitivos. Abandonar el sector
agropecuario es equivalente a sentenciar a muerte a una buena parte del territorio
nacional. Por eso, los próximos 25 años serán clave para garantizar su futuro
y, al mismo tiempo, trabajar en la seguridad y la calidad alimentaria de los ciudadanos.
Descentralización
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Dice Miguel Cuéllar, oficial de proyecto de UNICEF en Panamá,
que hay que dejar atrás el pensamiento de que un alcalde es un simple administrador
de justicia, de mataderos o de cementerios. “El alcalde debe convertirse en el
jefe del gobierno local y además debería tener un rol de gerente social que vele
por el desarrollo de su comunidad”. Y es que la descentralización es de esos temas
que todo el mundo tiene en su agenda, pero del que todos se olvidan.
Y descentralizar la administración del país no sólo significa eficacia en la asignación
y gestión de recursos. Traspasar el poder y el presupuesto a los municipios significa
que el interior esté más presente, que la política se acerque más al ciudadano,
que los proyectos nacionales no sean el escondite para ladrones de cuello blanco
y otros con el cuello más raído. Para que la descentralización sea un hecho habrá
que revisar en profundidad la ley 105 de las juntas comunales, la ley 106 del
régimen municipal, y los consejos provinciales. En abril, los representantes de
corregimiento aprobaron la “Declaración de Santiago de Veraguas” para forzar al
Ejecutivo a caminar en esta dirección.
Desarrollo marítimo
Gracias a un proyecto del programa Compite Panamá ya se está
realizando el anteproyecto de ley del futuro Código Marítimo de Panamá. Y es que
se trata de mejorar el clima de negocios de un sector, el marítimo, que aporta
entre un 10 y un 15% del Producto Interno Bruto.
Aunque el futuro del sector va de la mano con la ampliación del Canal, en la lista
de acciones a desarrollar figuran la construcción de un megapuerto en el Pacífico,
la mejora de los puertos secundarios en el país, la integración portuaria con
Centroamérica y México... Planes para el negocio de hoy que también puede ser
el gran generador de empleos del futuro.
El valor de inventar nuestro futuro
Julio Escobar
Director Senacyt
Hace 25 años vivíamos los inicios de un sueño imposible:
gobernar la totalidad de nuestro territorio. Hace 25 años pensábamos mucho sobre
la guerra fría y poco sobre China. Hace 25 años había que ser investigador para
imaginar lo que sería el internet.
En cinco lustros, el futuro será igualmente sorprendente. Y
entre sus sorpresas, una de las mejores sería confirmar que Panamá trascendió
su determinismo histórico.
Ese determinismo, en su versión extrema, señala a nuestra geografía
como fuente principal de oportunidades, nuestra historia y nuestra psicología
como nación. Trascenderlo no requiere ignorar nuestras ventajas naturales, sino
utilizarlas como apoyo. Pero sí requiere la osadía de concebir un futuro más allá
de las oportunidades tradicionales y la confianza para crear ventajas que actualmente
son inexistentes.
Esa confianza solo provendrá de nuestra educación. Reconozcamos
que nuestro sistema escolar no es competitivo. Abandonemos ya los recitales de
conocimientos y retemos a nuestra juventud a pensar con excelencia y a funcionar
en sociedad. Esa es la estrategia para un futuro de prosperidad, equidad, honestidad
y compasión. Me honra participar en el esfuerzo de nuestro gobierno por promover
este cambio y por devolverle la responsabilidad última de aprender a la nación
misma.
Dentro de la educación, la investigación científica y tecnológica
ocupa un lugar especial. Investigar es aprender sobre lo desconocido y la mejor
forma de aprender sobre lo conocido. Me cuesta trabajo creer que el siglo XXI
nos perdonará el descuido de no contar con científicos y tecnólogos suficientes.
En 25 años espero escuchar que nuestra comunidad científica es vigorosa, reconocida
por su aporte a nuestra productividad y a la solución de nuestros retos nacionales.
En 25 años quisiera sorprenderme gratamente al leer que Panamá trascendió su determinismo
histórico… que inventamos nuestro futuro.
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