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La raíz del futuro
“Hay que saber tener una buena relación y saber perdonar. La
comunicación es muy importante en la vida”
Iris Castañeda
Fecha de nacimiento: 13 de marzo de 1981
Nacida en Panamá y criada en la Comarca Emberá del
distrito de Cémaco, conoció la importancia del liderazgo desde muy joven, pues
su madre era presidenta del Congreso General Emberá Wounaan. En 2001 fundó la
Organización de Jóvenes Emberá Wounaan de Panamá, creada con el objetivo de fortalecer
la cultura y la participación de los emberá dentro de la política del gobierno.
Fue presidenta de ésta por dos años y sigue colaborando. Actualmente, cursa el
tercer año de turismo en la Universidad Santa María la Antigua (USMA).
A pesar de que Iris Castañeda vive actualmente en la ciudad
Panamá (porque se encuentra culminando su licenciatura en turismo), jamás se quedaría
a vivir aquí; ella ama su comarca, las cabañas, la siembra y, en especial, gestionar
proyectos y participar en las asociaciones que ayudan a su gente.
Es por eso que creó la Organización de Jóvenes Emberá Wounaan de Panamá, que nació
con el objetivo de fortalecer la cultura Emberá y hoy día cuenta con más de 60
miembros.
Aunque esta emprendedora sabe que de los políticos se dicen
cosas horribles, considera que no todos son malos y que con ellos hay que coordinar
para poder lograr que los proyectos que están en el papel, se materialicen en
beneficio de la población.
Iris es, de algún modo, el rostro de unas nuevas generaciones
indígenas orgullosas de su historia, pero decididas a engancharse al futuro. Se
trata, al final del camino, de gestionar un territorio y unas comunidades que,
durante siglos, no han sido miradas con el respeto debido.
Esta tímida chica está terminando su carrera de turismo, aspira
a tener una empresa propia y ganar, empezando, 2 mil dólares mensuales. Está bien
encaminada, porque piensa que, en 25 años, Panamá va a ser una mina de oro en
turismo: “vamos a estar promocionados en canales internacionales”.
También está segura de que habrá más empresarios extranjeros que nacionales, y
que el IDAAN y la Caja de Seguro Social estarán privatizadas, al igual que muchas
otras instituciones públicas.
Al futuro sin muletas
YAUDA KUZNIECKY
Catedrático y abogado
Vislumbrar como será nuestro país en los próximos 25 años,
no depende de vaticinios ni predicciones, sino de lo que hagamos todos, en función
de una planificación seria que apunte a la ejecución de un plan nacional de desarrollo,
cuyo eje deberá ser el fortalecimiento y la consolidación de las instituciones.
El desarrollo del país debe fundamentarse en pilares básicos
que aseguren la participación masiva de la ciudadanía. Uno de ellos es sin duda
la educación, que debe proyectarse a todos los ámbitos como punto de partida para
cualquier plan de mejoramiento social, económico, político y cultural. Un segundo
pilar fundamental es la salud pues, sin contar los beneficios que se derivan de
una población asegurada con eficientes servicios de salud, conlleva ni más ni
menos que el derecho a la vida.
La consolidación y fortalecimiento de las instituciones deberá
ser una exigencia permanente e inclaudicable de los asociados. Sin menoscabar
la importancia de unas respecto a otras, la administración de justicia debe tenerse
como pilar clave que garantice la paz y la concordia.
A pesar de los múltiples problemas sociales que confrontamos,
la población no solo crece en cantidad sino en calidad. No permitamos que la frustración
se apodere de las generaciones que clama, por mejores días y propugnemos los cambios
que les asegure una vida digna. El entorno y las reglas deben propiciar la excelencia
que nos asegure la competitividad en un mundo globalizado.
Dejemos para siempre las improvisaciones, cuyos resultados sufrimos
todos, y abandonemos un credo muy nuestro, "que nada ocurrirá". Aunque podemos
decir que a pesar de todo seguimos en pie, lo estamos con muletas o zapatos prestados,
pues parafraseando a Gabriel Márquez diría..."que si cosas peores no nos han ocurrido
no ha sido precisamente porque tratamos de evitarlas, sino por una mera distracción
de la fatalidad”.
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