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Respeto, respeto, respeto

“El racismo es el denominador más bajo del ser humano; es primitivo y no debe tener cabida en una sociedad libre”

Álvaro Alfaro

Fecha de nacimiento: 17 de julio de 1980

Álvaro es licenciado en ciencias políticas con enfoque en negocios y estudios latinoamericanos. Recibió el “Good Neighbor Scholarship” por su excelencia académica. Fue vicepresidente de la Asociación de Estudiantes Panameños en Texas. Se desempeñó en Cable Onda Sports como analista deportivo, y como gerente de proyectos y dirección de cooperación internacional de la Fundación Ciudad del Saber. Fue profesor en Balboa Academy y en la Escuela Internacional de Panamá. Es traductor autorizado inglés-español y autor de notas deportivas. Actualmente, es responsable del reclutamiento de expertos y de difusión del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Buscamos a alguien que representara la tolerancia y la apertura. Y lo encontramos. Para Álvaro Eduardo Alfaro, el respeto es la base de la sociedad. Estas son las pruebas: respeta la unión libre, “es decisión de cada pareja...”; respecto a las preferencias sexuales, considera que nadie tiene derecho a decir qué es normal y qué no lo es; respeta la decisión de la mujer de abortar, “ella es la portadora de su hijo y, en muchos casos, la que lo cría.

No es una decisión de la Iglesia, del Gobierno ni de los hombres”, y sobre el uso de drogas narcóticas, piensa que cada persona tiene derecho a hacer con su cuerpo lo que quiera, siempre y cuando sepa las consecuencias -“Las drogas hacen daño solo a la persona que las consume, y solo si se abusa”-. Lo que no aprueba es el racismo, la corrupción y el terrorismo. En su opinión, el racismo es “el denominador más bajo del ser humano; es un comportamiento primitivo que no debe tener cabida en una sociedad libre y progresiva”. A la corrupción la ve como un mal que, si no se corta desde la cabeza, afecta y atrasa a todos.

“En 25 años, Panamá no va a ser nada si no cambiamos el sistema del juega vivo. Todo se basa en la educación”, dice este graduado de ciencias políticas, que no piensa incursionar en la política porque se ha convertido en un negocio con fines de lucro. La elección de Álvaro ha sido la de servir - porque lo lleva en la sangre: es descendiente de Eloy Alfaro, prócer ecuatoriano-. Ha sido profesor y actualmente trabaja de oficial de conocimiento en la sede panameña del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.


Hacia Singapur

Irvin Halman
Empresario

Panamá puede aspirar a ser el "Singapur de América Latina" como paralelismo de desarrollo sostenible que se menciona desde 1990, advirtiendo que no necesariamante tenemos que seguir su modelo, sino más bien los resultados que brinda a su sociedad una economía orientada al servicio mundial. Panamá puede ostentar su envidiable posición en comparación con nuestros vecinos. Ya hemos dado pasos firmes en la consolidación del sistema democrático, la ejecución de las estrategias orientadas a la globalización, el turismo, el servicio, las telecomunicaciones y la informática.

Nos encontramos en un período de gobierno clave para la realización del desarrollo que podremos palpar como resultado de las referidas inversiones. Esto es porque aún quedan vicios en el sistema que frenan nuestras aspiraciones de convertirnos en un país de primer orden, vicios estos que deben ser resueltos en este período de gobierno. Entre éstos destaco el transformar el sistema educativo para que sea pertinente a nuestras necesidades de desarrollo nacional y ciudadano, el liderazgo institucional del Estado al servicio de la estrategia nacional, el encontrar un sistema fiscal equitativo, la erradicación de la cultura del "juega vivo", y de la impunidad para eliminar la corrupción.

Habiendo superado estas fuerzas adversas al desarrollo, es posible que en 25 años seamos un país que surge de lo positivo que hoy conocemos; con justicia igual para todos, plenamente democrático, multirracial y multicultural, como centro de negocios, con buenos niveles de calidad de vida accesible a todos los panameños sin importar la región en donde viven, preparados para ser buenos anfitriones de aquellos que nos visiten, y reconocidos por nuestras competencias en los negocios, deportes y en las artes. No somos los únicos que estamos pensando en este ideal, por lo que hay que apostar al desarrollo para mantenernos en la carrera con nuestros recursos humanos, naturales y la posición geográfica vinculada a las oportunidades que nos trae la ruta por el Canal.

 
 
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