Se usan las lámparas de mesa o de pie para realzar
el ambiente, explica Sandoval.
La mejor luz decorativa es la halógena o incandescente,
es decir el “foco” amarillo (como se conoce
comúnmente en nuestro país).
Por su parte, Caballero considera que las lámparas
de las salas no tienen que ser muy grandes porque causan
una sensación de salón de fiesta. Si la sala
es chica su iluminación debería ir acorde
con el espacio.
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