Cuando
existe una ausencia de insulina, la glucosa no
puede ser
transportada al interior de las células
y funcionar normalmente, por lo que el nivel de
glucosa en sangre aumenta. Si el nivel de glucosa
sigue aumentando, puede afectar al perro. Esto
provoca un incremento en la producción de
orina y en la sed y consumo de agua.
Las células del organismo están
privadas de glucosa para producir energía.
El organismo, por
tanto, inicia la búsqueda
del aporte energético en otros componentes,
como las grasas y la proteína. Cuando la
grasa es usada como mayor fuente principal de aporte
de energía, el hígado la convierte
en cetonas.
Esas cetonas se incrementan
en el flujo sanguíneo.
Si es de un modo suficientemente alto pueden llegar
a aparecer en la orina. Las cetonas pueden ser
usadas como fuente de energía, pero no por
todas las células del organismo.
Un exceso de cetonas
en sangre y orina puede generar una acidosis
y deshidratación. Además
de grasa, el cuerpo puede utilizar las proteínas
almacenadas en forma de músculo y movilizarlas
como fuente de energía.
En cuanto el perro
usa las grasas y las proteínas
almacenadas, perderá peso, y consecuentemente
aumentará el apetito. Después del
examen de su perro y observar toda la sintomatología
del animal, su veterinario puede realizar un análisis
de orina como primer examen de diagnóstico
de la diabetes. Los animales con este cuadro presentan
glucosa y cuerpos cetónicos en la orina.
A fin de confirmar
un diagnóstico de diabetes
mellitus, un examen rápido de glucosa es
lo más recomendado.
Los exámenes adicionales serían
necesarios para evaluar la gravedad de cada caso.
El tratamiento del
perro dependerá de lo
severa que sea la diabetes y la duración
del tratamiento. Es frecuente que el perro, al
iniciar el tratamiento, deba ser hospitalizado
para regular sus constantes vitales.
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En
los casos avanzados, asociados a deshidratación,
puede ser necesario tratar al perro con fluidoterapia.
Otras medicaciones
pueden necesitar de una previa corrección
de la acidosis metabolizada o de los desequilibrios
de electrolitos causados por la diabetes.
La parte
más importante del tratamiento es proporcionar
las necesidades de insulina bien sea por vía
oral (poco efectivas normalmente) o mediante
la inyección diaria de insulina, que
es lo más efectivo en la mayoría
de los casos. |
Su
veterinario probablemente necesitará hospitalizar
al perro hasta alcanzar el nivel óptimo
de glucosa en sangre.
El papel de la nutrición es muy importante
como tratamiento de apoyo en la diabetes mellitus.
El objetivo de la dieta es proporcionar un nivel
de calorías y nutrientes de forma completa
y equilibrada, que minimice la fluctuación
después de las comidas del nivel de glucosa
en sangre. Esta dieta contiene un nivel alto de
carbohidratos compuestos que ayudan a ralentizar
la absorción de la glucosa desde el tracto
intestinal y a prevenir los altos niveles de glucosa
en sangre después de las comidas.
Su veterinario dará las instrucciones de
los cuidados y tratamiento de su mascota en la
casa, que consiste en las inyecciones diarias de
insulina y la monitorización de la glucosa
en orina.
Su veterinario también le aconsejará sobre
el nivel apropiado de ejercicio y el control de
la dieta.
Es importante determinar
el nivel de ejercicio para dosificar el aporte
calórico diario,
que debe ser dirigido por el veterinario.
El resultado de la
dieta para tratamientos largos suele ser bueno,
pero requiere un cuidado y control
riguroso del animal. Con la adecuada dieta y terapia
insulínica, su perro puede tener una vida
confortable y duradera.
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