Según las estadísticas, es el principal cáncer mortal en
el mundo: causa más muertes por año que el cáncer de mama,
de próstata y de colon combinados.
Es una enfermedad muy sintomática y con tasas de
supervivencia muy bajas. Los pacientes de cáncer de
pulmón viven una larga agonía: Falta de aire,
ahogo, respiración jadeante, fatiga, inhabilitación
completa y dolor en el pecho.
Además de experimentar el dolor propio de la enfermedad
soportan los devastantes efectos secundarios de terapias
y tratamientos convencionales, náusea y vómito,
llagas en la boca, pérdida de apetito, bajan sus defensas
y pérdida de cabello.
Y en la fase terminal
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Sueñan con vivir un poco más
para conocer a su hijo, a su nieto o a un ser querido
próximo a nacer.
Añoran sentirse
bien otra vez para vivir cada detalle de la vida
y disfrutar los infinitos detalles
que tiene cada amanecer. Para disfrutar de algo que
hemos hecho toda la vida sin ni siquiera pensarlo:
Respirar.
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Es por ello que AstraZeneca ha investigado
y desarrollado un fármaco que le da un giro a la terapia
para pacientes de cáncer
de pulmón en fase terminal e introduce a Panamá y
a la región centroamericana la más novedosa
terapia Iressa, que es el primero de una clase de fármacos
contra el cáncer conocidos como inhibidores del Receptor
del Factor Epidérmico de Crecimiento (EGFR).
Es biodirigida porque destruye
solamente las células
cancerosas y no las células que están bien.
Es la única terapia que le permitirá al paciente
vivir un poco más y con mejor calidad de vida. Además
sin los molestos efectos secundarios.
Su presentación es en forma de una tableta que se
toma una vez al día y que se une al receptor en la
célula cancerosa deteniendo los procesos por los cuales
la célula se multiplica. El tratamiento debe ser prescrito
por el oncólogo, o sea que siempre debe tenerse supervisión
médica.
Hasta la fecha
se ha reportado que es bien tolerado y con leves efectos
secundarios. Por eso le permite al paciente en fase
terminal volverse a poner en pie para disfrutar cada
detalle de la vida.
Más de 150 mil pacientes
alrededor del mundo ya han recibido este tratamiento.
Aproximadamente el 50% de los pacientes tiene su beneficio
clínico como monoterapia y después de
haber recibido quimioterapia como tratamiento previo. |
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Alrededor del 30% de los pacientes
sobrevive un año
después de haber iniciado la terapia. Más del
40% de los pacientes sintomáticos tiene una clara
mejoría de los síntomas de la enfermedad.
Y en algunos países de Centroamérica y Panamá más
de 50 pacientes que han recibido la aprobación del
Ministerio de Salud en esos países han experimentado
sus beneficios.
Ahora en Panamá el paciente
con cáncer de
pulmón avanzado tiene la oportunidad de sentirse bien
otra vez, porque hoy hay un medicamento que ofrece resultados
que elevan el espíritu.